DE POCO Y nada han servido los planteamientos emanados de las directivas políticas de todas las tiendas partidistas en orden a convencer, con los medios de información en sus manos, a la ciudadanía respecto de las bondades y del ‘pacifismo’ del actual sistema imperante en Chile.  De tarde en tarde, y siempre con fuerza creciente, diversos actores sociales (trabajadores, estudiantes, etnias originarias, pobladores) movilizan sus cuadros para tomarse calles y carreteras en un  abierto mensaje a la autoridad respecto de que el sistema no es aceptado.
En cualquiera otra nación, lo anterior sería considerado una anécdota, un incidente menor, un detalle.  Pero, en Chile, el asunto debe tener una lectura distinta, pues sabido es que  somos de espíritu en extremo legalista, pacífico y sumamente ‘aguantador’. Las explosiones sociales que se vienen repitiendo con demasiada asiduidad, algo debería significar para quienes insisten en afirmar que ‘aquí no pasa nada’, o que ‘en esas protestas ‘sólo participa el lumpen’.     
¿Que hay lumpen presente en esas acciones populares? ¿Y dónde no lo hay? ¿Quién lo financia y lo cobija realmente? En nuestro país el ‘lumpen político’ se adueñó de los cargos públicos, de las bancadas opositoras en el Congreso e incluso del empresariado y la prensa ‘oficial’. Definitivamente, el lumpen protege al lumpen y legisla en su favor.
El Chile de hoy es la réplica –modernizada y disfrazada- del país estructurado por la dictadura militar, donde el consumismo, individualismo y la argamasa económica permiten mantener presente un estilo de administración enemiga de toda forma social colectiva y solidaria. La idea de Pinochet y sus ‘Chicago Boys’ no fue otra que salvaguardar el poder económico de los mandantes, incrementando su poder y transformándolos en los únicos ciudadanos activos con poder de decisión. La soberanía popular y la democracia institucional no se han visto por ningún lado en estas dos décadas de pseudo democracia.
Luego de dieciocho años de gobierno en manos de un duopolio binominal, la gente ha despertado y ya sabe que la Concertación de Partidos por la Democracia no ha hecho sino administrar el modelo heredado por la dictadura, comprometiéndose en asegurar su continuidad contra viento y marea, pues en una u otra forma los dirigentes concertacionistas participan en la saga de corruptelas y negocios oscuros que los derechistas y empresarios les ofrecen en calidad de asociados.
Así, más allá de las pataletas y bravuconadas cubiertas de demagogia emanadas de las oficinas partidistas, no cabe duda alguna de que los principales líderes de la Concertación han actuado estos 18 años en calidad de   “mayordomos y chasquis” de la derecha económica, pero han carecido de un proyecto propio que sea alternativo al sistema neoliberal que tanto depreda al país.
De esa forma, las dos coaliciones gobernantes –Concertación y Alianza- impetran a la gente resolver los problemas a  través del ‘diálogo’…un diálogo que se convirtió en u arcón de maniobras dilatorias, cuyo objetivo no es otro que dejar todo tal cual –o peor- como lo entregó el facineroso vestido de militar que se adueñó de la nación en septiembre de 1973, pues la opinión de la gente carece de una orgánica sólida para imponer su esperanza de un mejor bienestar por sobre los intereses pecuniarios y financieros de quienes dicen representarla. Indudablemente, los partidos políticos –todos ellos, sin excepción- se han encargado de impedir la unidad de la gente.
Por cierto, ni el cambio ni la ‘revolución’ están a la vuelta de la esquina. Un  largo y tortuoso camino espera al pueblo los próximos años. Con mayor razón difícil si el establishment es consciente hoy que el pueblo ya no sigue comprándole sus verborreas y mentiras, por mucho que los ‘caudillos’ concertacionistas se esmeren insistiendo en la necesidad de ‘diálogo y unidad’. ¿Unidad con ellos, por ellos y para ellos? ¿Unidad con un  partido comunista que decidió integrarse al sistema neoliberal a cambio de dos posibles sillones en el Congreso? Eso es lo que más les agradaría a  quienes pretenden seguir expoliando al pueblo: que la gente continúe aceptando un diálogo inconducente y sueñe con una unidad que precisamente es impedida por los mismos que manejan las interminables e inútiles 'mesas de conversaciones'.
La mentada unidad es un tesoro aún no encontrado por el pueblo chileno. Deseado, querido, procurado…pero todavía en espera y búsqueda. Mientras tanto, toda manifestación social se  ve como un nuevo paso en el largo sendero. Los chilenos saben que ningún gobierno abrirá las arcas fiscales en orden a  financiar programas que realmente apunten a disminuir la brecha económica si, primero y siempre, no se produce una movilización (aunque sea sólo pacífica a medias) de los actores involucrados.
¿De no haber mediado la acción consciente y justiciera de la comunidad mapuche, habría actuado el establishment en cuanto a legislar y favorecer en ‘algo’ a nuestra etnia originaria? ¿Lo habría hecho también con los ‘pingüinos’ secundarios? ¿Y no es suficiente ejemplo lo que ocurre con ese nefasto servicio llamado Transantiago, el cual continúa mal operando merced a la pasividad de los usuarios? Si este mismo ‘servicio de locomoción colectiva’ hubiese actuado de igual forma en París, Buenos Aires, Lima, Berlín, ya estaría incendiado, destruido…y sus responsables ocultos en tierras extranjeras. Por esos lugares el diálogo se realiza una o dos veces, después viene la exigencia popular. Pero acá en Chile los líderes apuestan a un diálogo permanente, infructuoso y demagógico.
El cinismo y la hipocresía, atadas a las mentiras politicastras, son el panfletario bombardeo que en nuestro país reparten las autoridades en beneficio de sus socios empresariales (y de sus propias cuentas bancarias), ya que mes a mes una  nueva mentira ha ido fluyendo de bocas oficiales para aherrojar a la gente.
Hoy, por ejemplo, los ‘privatizadores’ afirman que la empresa estatal CODELCO no rinde frutos suficientes, que debe contar de inmediato con aportes privados y co-administración empresarial extranjera. Sin embargo, esconden las cifras reales, los datos duros que desdicen a los lobos. CODELCO es dueño sólo del 35% del cobre  chileno, y entrega al fisco la enorme cantidad de US$32.000 millones de dólares al año. El restante   65% de ese cobre pertenece a empresas transnacionales, las que entregan al fisco solamente US$14.000 millones de dólares anualmente. Y mucho ojo con esto: la actual Constitución Política dice que TODOS los minerales de cobre pertenecen al Estado Chileno.   ¿Hay que ‘dialogar’ sobre este asunto que no merece discusión?
Lo que Chile debe hacer es agradecer una y mil veces al ex Presidente Salvador Allende por haber nacionalizado los minerales cupríferos el año 1971, ya que gracias a esa decidida y patriótica acción del doctor socialista, hoy, el fisco chileno cuenta con ingresos suficientes para, al menos, escapar del subdesarrollo más absoluto.
Álvaro Cuadra, investigador y docente de la universidad ARCIS, escribió en una de sus columnas publicadas en la prensa electrónica lo siguiente:   
  “”Allende ha pasado a la historia, pero no por los conductos oficiales. Se ha traspasado de generación en generación, Allende es un relato filtrado de familia en familia, de persona en persona. No sólo se le considera como el político más grande de la historia chilena, sino apunta también a ser el más grande de sus héroes.””
“”Como en una mala novela de terror, el amnésico Chile de hoy vuelve su mirada a las luminosas vitrinas del consumo suntuario, a las rutilantes pantallas de plasma, mientras en el patio desentierran osamentas de algún vecino o pariente. Son los muertos silenciados por esta historia macabra que todavía persiste, obstinada, en ocultar cadáveres en el ropero. El once de septiembre no ha terminado en nuestro país, está presente en cada línea de la Constitución, en el opaco gris de los cuarteles y comisarías; en la risa socarrona del “honorable”, y en muchos “hombres de negocios”. El once de septiembre sigue vivo en quienes tanto le deben al General.””
Contrariamente a lo realizado por Allende, el establishment actual sigue luchando por conservar a Chile dentro de los marcos y estructuras clasistas tejidas por Pinochet. Contra ello lucha gran parte del país, y el camino obviamente será largo. Ojalá sin dolores, sangre ni violencia…pero eso no depende exclusiva ni principalmente del pueblo.
#1.- Algunas precisiones
Gilmar|12-09-2008 22:31
Estimado Arturo:
- Usted no es panfletario, su anterior artículo SI.
- Yo tampoco creo en la teoría del Lumpen ni la narcodelincuencia. Que miles salgamos a las calles, con centenares de fogata, a lo largo de todo chile (no sólo de las 5 regiones que habla la prensa oficial), ni es lumpen ni es narco, es descontento puro, liso y llano. Por lo demás, hay más lumpen y narcos, más poderosos y más peligrosos en el barrio alto que en cualquier población.
- Y cuando - al menos yo - hablo de UNIDAD, obviamente no me refiero a la concertación, no utilice eso como argumento futil.
- Sin embargo, "a la pasadita" agrega al PC porque "se vendió por dos - posibles - bancas". Mire, ni soy del PC ni lo he sido. Pero cuando usted caracterice al enemigo debiera tener bastante más puntería. El PC es - le guste o no - un actor político indiscutible del campo popular. Y eso va más allá de teorías estalinas (como otros las tienen troskas, anarcosindicalistas, o nihilistas).
- Por lo demás festejo que este nuevo artículo - a excepción de su desconento con el PC (que más bien desde afuera parece una frustración infantil) - no sea panfletario sino un reflejo un poco más agudo que el anterior de lo que sucede en nuestro Chile.
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#2.- El "lacayismo cretino" del PC no representa al pueblo
JPM|13-09-2008 01:51
El esquizofrénico papel del PC y sus satélites de la IC como rentados balones auxiliares de oxígeno de la Concertación en coyunturas críticas se ha institucionalizado con el limitado Pacto por Omisión, unida a  la insólita voltereta 2007-2008 del PH , han resultado en un estupendo negocio para los candidatos a Alcaldes de la Concertación, que  tendrán el voto del PC y sus aliados del resucitado mini  Juntos Podemos Más para sus candidatos en 146 municipios a cambio de que la Concertación se omitiera en no más de 10.
Digo esquizofrénico porque basta mirar los ejemplares del semanario oficial del PC, El Siglo, del viernes 29 de agosto donde la portada y las páginas 2, 4, 6,7, 8, 9, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25 y 27 son un continuo ataque  (con sufridos lamentos) por las políticas económicas, sociales, culturales  y represivas del gobierno Bachelet y sin embargo en las páginas 4, 5, 26 y 27 encontramos encendidas loas a la alianza con la Concertación y al apoyo, casi gratuito,  a casi 150 de sus candidatos a Alcaldes por parte del PC.
El síndrome del mal menor y el chantaje concertacionista frente a la Derecha A en su más plena expresión. Misterios de la ciencia!! (psiquiátrica en este caso), como diría el Profesor Lupa (Eduardo Rothe) en su divertido y agudo microprograma de Venezolana de TV. 
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#3.- Mucho parloteo y pocos mojoncitos
Juan José|13-09-2008 05:35
Sigan analizando y discutiendo que con eso no cambian ni los calzoncillos. Nosotros estamos en la calle, en la fábrica y en la 'u' provocando el cambio. Para tener una izquierda de verdad hay que destruir primero a la Concerta. En eso estamos mientras uds, siguen  haciendo análisis de la situacion politica tomando cafe y fumando viceroy. 
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#4.- Perro que ladra no muerde
Gilmar|13-09-2008 09:38
Decir que eres de verdad de izquierda porque estas en la calle, en la fábrica y en la u provocando el cambio... bienvenido sea. Estamos juntos.
Pero agregar que analizar y discutir no sirve para nada... que increíble! Mejor fíjate a dónde nos va a llevar tu cambio sin discusión y sin análisis... otra que nazional-socialismo...
'Ser cultos para ser libres'... piénsalo, que ni el pensar, ni el saber son patrimonio facista.
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