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Catolicismo versus Cristianismo
Nos pasamos gran parte de la existencia viendo el tapiz por de­lante. Nos asombra su magnífico tema y nos deslumbra su policro­mía.
Jaime Richart | Para Kaos en la Red | 12-1-2010 a las 12:20 | 858 lecturas | 4 comentarios
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  Pero llega un momento, generalmente en el último tramo de nuestra vida, que vemos el tapiz por detrás.

  Advertimos nítidamente su urdimbre, nos fijamos en cómo se entrelazan con filigranas los hilos: hemos "descubierto" el quid de la cuestión, las claves de la socie­dad, de la influencia y del poder con mayúsculas; hemos abierto el arcano donde cada una de las caras del poliedro de las muchas que tiene la reali­dad muestran su verdadera faz...

  Y en parte es, porque si lo obvio es lo más difícil de explicar, tam­bién es lo más difícil de ver con los ojos de la mente: lo tenemos delante de los ojos de la cara, pero no lo vemos; vemos el bosque, pero no cada árbol por separado. En este fenómeno óptico se basan los tru­cos de la magia y las sesiones de ilusionismo.

  Pues bien, obvio es que el principal enemigo del cristianismo genuino, el  de Cristo, es el catolicismo. Lo mismo que el principal enemigo del ca­pitalismo son los capitalistas que, con sus múltiples abusos lo de­gradan y lo prostituyen causando involuntariamente su absoluto descrédito y el descrédito del Mercado.

  Con las ambiciosas ínfulas de universalidad (católico significa en griego universal), el catolicismo ha ido tejiendo a lo largo de die­ci­séis siglos toneladas de recelos. Pocos seres inteligentes, con una robusta personalidad y la ocasión de recalar en otras ra­das, o que no obtengan provecho material de su catolicidad seguirán fieles in pectore a la Iglesia Vaticana y a sus enrevesados argu­mentos.

  Me sospecho que la crisis que atraviesa en este momento de su historia la Iglesia papal, no tiene retorno. Hablando de las dos na­ciones que otrora fueron campeonísimas de la catolicidad: un 20 por ciento en Es­paña va a misa los domingos, 8 millones; un 4 por ciento en Francia, 2,5 millones. En América Latina las deserciones son clamorosas. Son millones los que año a año se pasan al "ene­migo" de las Igle­sias cristianas. El actual papa hubo de ir allá para, con su presencia, detener las deserciones que no cesan. "El genio del Cristianismo" es una obra que cautivó en el siglo XIX a Europa, pero cuando Chateaubriand la escribió ensalzándolo genialmente, no pensaba en el cristianismo católico sino en el cris­tianismo evangélico.

  El caso es que no es que cristianismo y el catolicismo estén en­frentados, es que el catolicismo ataca a la línea de flotación del cris­tianismo aunque la Iglesia católica se haya apropiado institucio­nal­mente del cristianismo para desvirtuarlo, pese a no ser ese su pro­pósito. Del cristianismo genuino, se entiende. Veamos: traficó con muchas cosas, con la bula, por ejemplo, pero también sigue traficando con la doctrina de Cristo, con el men­saje evangélico; no cumple con la resonante admo­nición de Jesu­cristo: "dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios"; pone su sofisticada teología y su doctrina social muy por encima de las bienaventuranzas, del perdón, del amor al prójimo; del amor con hechos y no con palabras. Hay una radical diferencia entre la ma­nera de interpretar y de aplicar los jerarcas y sus subordinados cató­licos el cristianismo, y la manera de interpre­tarlo y ejercerlo el cris­tiano de base o de a pie que be­be exclusivamente en las hermosas palabras de Cristo, y no necesita más.

  No hay religión, credo o superstición más opuestos al cristianismo genuino que el catolicismo. No hay pensamiento y praxis más alejados del mensaje evangélico que las prédicas, doctrinas, directrices y ense­ñanzas de difunde el gobierno Vaticano y sus obispos. Citan a Jesu­cristo cuando conviene a la doctrina de la Iglesia, pero lo silencian en cuanto va contra ella, y no tienen empacho, cuando se les sor­prende en renuncios, en recurrir a la falacia, al sofisma o al paralo­gismo.

  La doctrina de la Iglesia... ¿Hay un ápice de lógica socrática en dar más relieve a su doctrina social y más talla sobre el campo a los mandamientos de la Iglesia que a los del Decálogo. ¿De dónde se sacan esta licencia? ¿De dónde viene que el catolicismo represen­tado por el papado se pronuncie dirigiéndose a "toda la socie­dad" y no exclusivamente a sus seguidores, como hacen el resto de las Iglesias cristianas? ¿Con qué derecho se erige en el oráculo sobre asuntos que la sociedad debe resolver por otros cauces sin que la religión, y en este caso el catolicismo, se entrometa? ¿En qué hecho convincente se funda que el papa sea el representante de Dios en la Tierra? ¿Hemos de aceptarlo, han de aceptarlo todos los que de­sean seguir a Jesucristo porque un buen día dijese -si es que lo dijo- “Pedro: tú eres Pedro y sobre esta pie­dra edificaré mi Iglesia"? ¿Fue dicha esta frase? En el caso de que fuese dicha por Cristo ¿era ésta la Iglesia que deseó fundar Jesu­cristo, con esa recua de impostores, de imposturas y de canalladas salidas de Roma cometidas en nom­bre del Fundador? ¿De aquí viene todo el derecho que se arroga el Vaticano y el asignado a los innúmeros papas que han ido suce­diéndose en la Historia: pillos, crueles, falsarios, anormales y gran cantidad de excéntricos? Eso, cuando no ha sido excepción un hombre recto al que se han encargado otros de quitarle de en medio en nombre del después electo que habría de favo­recerles. ¿Por qué el matrimonio de los ministros del Señor fue de elección en una época y ahora es causa de excomunión? ¿Qué de­cir de los que en el seno de la Iglesia católica ignoran, o les da igual, ese anatema de Cristo "hay de quien escandalizare a estos peque­ños: más le valdría atarle al cuello una rueda de molino de asno y lo hundieran en el fondo del mar". ¿Cuáles son los Evangelios apócrifos? ¿los que la Iglesia señala como tales o los que la Iglesia considera “auténticos”?

  Lo repito para enfatizarlo: la Iglesia atenta con sus hechos y con sus palabras a me­nudo, contra las verdades de Cristo, y está mucho más pendiente de su doctrina social, de sus encíclicas y de sus ins­trucciones que del mensaje evangélico puro. Insiste más en evitar el aborto -el proyecto de vida, del que no habla el Nuevo Testamento- que en inculcar y dispensar amor al pró­jimo vivo. Da prioridad al nasciturus sobre la madre; al por-venir que al presente, al libre albe­drío individual que a la inteligencia colectiva, a sus ideas corporati­vas que a los sencillos mensajes de Jesucristo que no precisan de exégesis.

  Estas y otras muchas cosas insertas en la historia de la Iglesia católica desautorizan al catolicismo, al Vaticano, al papa y a los pre­lados de sus legiones. El catolicismo sólo reconoce valor moral al sexo como garantía de la reproducción de la especie; rechaza la eutana­sia porque –dice- hay que respetar el proceso natural, pero jamás dice la Iglesia una palabra, o la dice soto voce, contra la ciru­gía es­tética y contra el encarnizamiento terapéutico que atentan co­ntra la digni­dad y los designios de la Providencia. El catolicismo jus­tifica todo esto a través de una supuesta ley natural de la que se consi­dera intérprete exclusivo. Condena así la homosexualidad, los métodos anticonceptivos, la masturbación, el aborto. La represión de la sexualidad es un gran negocio porque al constituir una fuente in­agotable de culpabilidad, se hace imprescindible el clérigo que la re­dima.

  Y a todo lo anterior se suma la adhesión de la Iglesia del catoli­cismo a todos los dictadores de derechas o fascistas que se han ido sucediendo desde principios del siglo XX hasta hoy.

  Al catolicismo no se le puede pronosticar mucha más larga vida. Es la impostura mayor que ha habido sobre la Tierra a lo largo de casi dos mil años. Como el Mercado de los capitalistas. A ambos poco tiempo les queda. Sólo el cristianismo interpretado y practicado por muchísimos millones de personas en el mundo tiene el futuro que en los textos sagrados reservan a los hombres justos.

 
 
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Comentarios (4)

#1.- ¿Muchos no?

kilme|12-01-2010 14:48

Interesante artículo pero lo de los 8 millones es como sus manifestaciones de 2 millones.Las iglesias se han quedado para ceremonias:bautizos, comuniones,bodas y funerales.

Valoración: 3    |  Avisar provocación

#2.- Nada que ver

Felipe Neri|13-01-2010 04:01

pues para empezar no creo que el Catolicismo se acabe, nada más de leer que 500, 000 aglicanos se estan preparando para regresar a la Iglesia Católica es un dato bueno, por otra parte el capitalismo no tiene la edad del Catolicismo y no son lo mismo, por algo Jesús dijo "tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevaleceran contra ella", no crepo que Jesús sea un mentiroso o alguién que no cumple promesas. por otra parte decir Católicismo vs Cristianismo, es hacer creer que el Catolicismo no es Cristianismo, mal tambien sería Catolicismo vs protestantismo, pues dentro del protestantismo hay diversas ramas iglesias y sectas muy distintas entre sí y obviamente decir protestantismo no es hablar de un grupo si no de 39, 000+ grupos. al menos en mi expericia con testigos de jehova, evangelicos, presbiterianos, apostolicos y adventistas estos son distintos entre si, pero lo unico igual es su ataque a la Iglesia Católica y a todo lo que ella representa. pero bueno se olvida que Jesús en la sbienaventuranzas dijo que lo son los que buscan la justicia, o que decir lo que dijo acerca de los niños #deja que se acerquen a mí", abortar a los niños, a los concebidos es matar tambien a Cristo, solo la Iglesia Católica, que es la Iglesia, levanta la voz, los pastores solo buscan el 10% de sus fieles y ya, no hay que subestimar al Catolicismo en nigún momento.....

Valoración: 0    |  Avisar provocación

#3.- De acuerdo

José|13-01-2010 05:38

En la mayor parte del artículo estoy de acuerdo....

Valoración: -1    |  Avisar provocación

#4.- Un poco de exégesis

Daniel|13-01-2010 23:12

1o.) Nunca se interpretó por los mismos apóstoles que la frase "tú eres Pedro..." etc. significara el otorgar una primacía a Pedro. Prueba es que en la última cena los apóstoles discuten sobre quién de ellos será el primero en el Reino de Jesús.Esto no sería posible si la frase tuviera el sentido que le dan los católicos.

2o) Tampoco Pedro la interpretó nunca de esa forma. El en sus escritos se presenta como "presbítero y apóstol. Nada de: yo soy el jefe máximo etc.

3o) No lo interpretó así tampoco la iglesia primitiva. El jefe de la iglesia de Jerusalén era Santiago el menor y no Pedro. Ni Pablo reconoció tal primacía como lo demuestra el episodio de su severa reprensión a Pedro por su doble moral en Antioquía.

4o)Tampoco la iglesia de siglos posteriores lo interpretó así. Ver la carta del Papa Gregorio al Patriarca de Constantinopla cuando éste se proclamó "Patriarca ecuménico" planteándole que no se pensara por encima de los demás sino que todos ellos eran iguales etc.

5o.) Cómo pues se interpretó ese pasaje? Cuál es la "piedra" sobre la que Cristo funda su iglesia? No la persona de Pedro como tal, pues si lo interpretamos literalmente, debemos también interpretar literalmente cuando, tiempo después, Jesús le dice al mismo Pedro: "Apártate Satanás". Absurdo. La "piedra" es la confesión de fe que Pedro acababa de hacer: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente." Sobre esa "roca está basada eternamente nuestra fe y es una roca solidísima.

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