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Carta a Muhammad de un descreído

Si la montaña no va a Mahoma, mejor le llevamos una foto de la misma.
Alejandro Bronchales | 6-2-2006 | 776 lecturas | 5 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/carta-muhammad-de-un-descreido

Permíteme, Muhammad (la paz sea contigo), que te escriba estas líneas que son producto de mi tristeza. Es posible pues que contengan alguna afirmación injusta.


Sabes bien que yo me eduqué bajo unas estrictas normas religiosas, las cristianas católicas, sabes que al igual que los creyentes musulmanes aprenden a leer de forma mayoritaria con el Corán, aquí aprendíamos con libros de Historia Sagrada y con el Catecismo de la Curia Romana.


También sabes que al igual que ocurre de forma general en el Islam, aquí las mujeres eran entonces, y no hace tanto, el “reposo del guerrero”.


Todo esto, que ya sabes y que recuerdo, no lo digo con ánimo de justificarlas, relativizando dichas situaciones, antes al contrario, sino como mejor forma de acercarme a una realidad que a la gran mayoría de la gente aquí y ahora, en nuestro entorno cultural, les resulta ya ajeno cuando no, y es mi caso, penoso.

Esta última apreciación no la hago con la boca llena ni en voz elevada pero no dejo de hacerla de forma rotunda.

Y es que si bien crecí en ese ambiente no es menos cierto que aprendí, comprendí, que la libertad de pensamiento, incluída la de credo, debía llevar aparejada la legítima posibilidad del error.

Somos hombres y mujeres, la santidad y con ella la claridad absoluta del espíritu solo estaría a nuestro alcance mediante la ayuda Divina.


Quiero decir que si bien puedo creerme en posesión de la Verdad, y la pongo con mayúscula para individualizarla, he de entender que sólo lo es para quienes conmigo asignamos libremente esa categoría a nuestro pensamiento. Pero debo también aceptar la posibilidad de estar en error y, en consecuencia, debo estar presto a abrirme a la posibilidad de que sea yo, y los que opinan de mi misma forma, quienes estemos equivocados. Por todo ello no puedo, no podemos, hacer unas señas de identidad excluyentes, sería pecado de soberbia.


Todo esto viene a cuento por el asunto del malhadado dibujo en que te convierten en terrorista.


Sabes que es un asunto menor, que está sacado de quicio. No quiero decir que no sea grave, pero no lo es hasta las dimensiones alcanzadas, lo es solamente para la conciencia de quien lo dibujó. Suya es la responsabilidad y sería su autor/a quien rendiría cuentas al Altísimo –ya sabes que soy escéptico en este sentido de ahí el condicional-. Vaya, que es inconcebible que un acto privado, y objetivamente inocuo, aunque de difusión pública sirva de coartada para reacciones públicas, violentas, pero con motivos privados.


Conoces que es mi escepticismo el que me lleva a hablar con Dios y que cuanto más lo hago más escéptico me vuelvo a la par que más dudas se me plantean. Habrá quien diga que esa es la prueba de su Existencia, permíteme que dude si no es la prueba de lo contrario. En todo caso sí confirma que hablamos de cosas personales e íntimas.


Como personal e íntimo que es el diálogo con Allàh entiendo que las ofensas quedan también dentro de ese ámbito.

Me parece irresponsable que gobiernos o/y autoridades religiosas de cualquier credo o parte del mundo aprovechen las circunstancias para otra cosa que no sea intentar acercar posiciones, buscar puntos de entendimiento.


Es triste que por lo general nos acordemos del “otro” solo para lo malo, bien mediante el insulto bien mediante la amenaza.


Quería decirte también, aún a riesgo de ser malinterpretado, que el Libro que Gabriel te dictó necesita, como la Biblia, una adaptación a los tiempos.


Sí, ya sé que la palabra de Dios es atemporal, pero como aquí decimos: “Dios escribe derecho con renglones torcidos” y con lo dados que somos a leer torcido aún con líneas rectas entenderás que aquellas palabras del arcángel estaban pensadas para un tiempo que es otro. ¿No podríais tú y Jesús, por decir a quienes más conozco, encargar al Jefe, de buen rollito, que hiciera llegar una alegría en forma de texto más moderno?.


No le digas que es un antiguo porque no es esa la cuestión, ¡cómo va a tener la noción de tiempo quien es Principio y Fin!, díle solamente que hace falta algún texto nuevo que sirva para aligerar de vividores la relación de los hombres con Él.


Sé que esto no os supondrá ningún problema, el ego no es algo que ataña a los Santos.


Confío no haberte/os molestado con mi empeño en hablar con Vos.

Es una gracia que desea alcanzar un asombrado descreído.

G3

http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=18344
 
 
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Comentarios (5)

07-02-2006 00:41

                 cada dia comprendo menos al islam.y que es una religion que desborda humildad y amor.pero los ultimos acontecimientos.solo parecen una banda hitleriana.ustedes con sus actos ofenden al profeta mahoma.mahoma era y es puro amor hacia sus projimos.pero sus seguidores parecen fanatizadospor alguna droga.parecen seres irracionales.por eso sigo siendo ateo.

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Mirtila|07-02-2006 11:17

No entiendo el asunto de las caricaturas como religioso.  Lo entiendo como político, utilizando con astucia sicológica una prohibición del Coran, para simplemente, provocar.  Dejemos a Dios a un lado, el Dios que sea, pero aceptemos que la tal "libertad de expresión" es una farsa de los periodicuchos que aumentan su venta con cualquier escándalo, para quienes no existe el sentido del respeto     hacia los que son diferentes a ellos.  Todo este tinglado ha sido armado por los "democráticos" gobiernos euros y el "democrático" gobierno gringo, con segundas, terceras o infinitas intenciones.

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Alejandro|07-02-2006 11:49

Yo no veo tan claro que la campaña esté orquestada por "Occidente" aún y que posiblemente miren de sacar tajada algunos de nuestros preclaros proceres.
Lo claro es que son usados, los líos entorno a los dibujos, tanto por los reaccionarios de un lado como del otro.

Frente al occidental arrogante la unidad de la comunidad islámica (sin clases ni otras minucias), frente al prehistórico pensamiento mágico nuestra "superioridad moral" (sin clases ni minucias).
Como siempre somos carne de cañón. Hay que desactivar el conflicto y ello no puede pasar más que por el mutuo reconocimiento.

O se separa la religión, cosa privada, del ámbito público o retrocederemos al medievo.
O se procura ser respetuoso de verdad o cualquier detalle nimio nos pondrá a todos en peligro.

Estoy convencido de que la cosa se ha salido de madre por voluntad expresa de ambos lados (de líderes de ambos lados). Hay mucho aprendiz de brujo en el poder en ambas partes.
A los de a pie nos corresponde mirar de limitar el desastre y esto no pasa ni por ser tan papanatas que justifiquemos, por mor del diálogo, la censura ni mucho menos la autocensura ni por ser tan sectarios e eurocéntricos que no queramos entender que existen humillaciones reales, ésta no lo es.
Crear cauces de participación común, aquí y allí.


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08-02-2006 20:11



                     los musulmanes son una jauria furiosa de fanaticos.que todavia  sienten que viven en la era de las cavernas.no aceptan criticas ni otra religion.adonde iria occidente.si se convierten al islam.las mujeres estan en cuarto plano.solo son maquinas de reproduccion cuando estan pequeñas las mutilan cortandole el cliptoris.para que no sientan deseos.o el islam se moderniza o va tener una hecatombe como la iglesia catolica.hablando de iglesia catolica mephisto xvi la va a enterrar.

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Hoy el infinito está del lado de los pobres

John Berger|05-06-2006 13:45

 http://www.webislam.com/?idt=4960
Sociedad - 05/06/2006 | John Berger  

Fuente: Ojarasca / La Jornada El mundo ha cambiado. La información se comunica de manera diferente. La desinformación desarrolla sus técnicas. Migrar se volvió el principal medio de supervivencia, a una escala mundial. Militarmente hablando, el Estado nacional de quienes sufrieran el peor genocidio en la historia se volvió fascista. Los Estados nacionales se han reducido en lo general y su papel se minimizó políticamente a uno de vasallos al servicio del nuevo orden económico. El visionario vocabulario político de tres siglos se tiró a la basura. El Fin de la Historia, lema global de las corporaciones, no es un vaticinio: es una orden para borrar el pasado y lo que nos legó en todas partes. En suma, ya quedó establecida la tiranía global, económica y militar de hoy.

Al mismo tiempo se descubren nuevos métodos de resistencia ante esta tiranía. Al interior de la oposición creciente, la cooperación natural reemplaza a la autoridad centralizada. En vez de obedecer, los rebeldes deben confiar más en sí mismos. Las alianzas urgentes en asuntos específicos reemplazan los programas de largo plazo. La sociedad civil aprende las tácticas de guerrilla de la resistencia política y comienza a practicarlas.

Hoy el deseo de justicia es multitudinario. Esto significa que las luchas contra la inequidad, las luchas por la supervivencia y la dignidad propias, en pos de los derechos humanos, no deben nunca considerarse en términos de sus demandas inmediatas, de la organización que las haga posibles o de sus consecuencias históricas. Ya no pueden reducirse a "movimientos". Un movimiento describe un gran grupo de personas que colectivamente se mueven hacia un objetivo definido, el cual logran o no pueden lograr. Pero dicha descripción ignora, o no toma en cuenta, las innumerables decisiones personales, los encuentros, las iluminaciones, los sacrificios, los nuevos deseos, los pesares y, finalmente, las memorias que ese movimiento hace emerger y que, en estricto sentido, serían incidentales a dicho movimiento.

La promesa de un movimiento es su victoria futura, mientras que las promesas de esos momentos incidentales tienen un efecto instantáneo. En su intensidad o su tragedia, tales momentos incluyen aquellas experiencias de una libertad en la acción. (La libertad sin acciones no existe.) Momentos así son trascendentales --como ningún "resultado" histórico puede serlo. Son lo que Spinoza denominaba lo eterno, y son tan multitudinarios como las estrellas en un universo en expansión.

No todos los deseos conducen a la libertad, pero la libertad es la experiencia de un deseo que se reconoce, se asume y se busca. El deseo no implica nunca la mera posesión de algo, sino la transformación de ese algo. El deseo es una demanda: la exigencia de lo eterno, ahora. La libertad no constituye el cumplimiento de ese deseo, sino el reconocimiento de su suprema importancia.

Hoy el infinito está del lado de los pobres.

Traducción: RVH

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