Asociación Memorial
Campo de Concentración
de Castuera
Apartado 98
06420Castuera (Badajoz)
memorialcpas@mixmail.com
Tlfs.:669823817/677400579
Estimados amigos,
Nos dirigimos a vosotros para informaros de la reciente constitución de la Asociación Memorial Campo de Concentración de Castuera. Entre los fines están los siguientes:
Presentar ante los organismos pertinentes la petición de indemnizaciones a los ex prisioneros de Campos de Concentración y de Batallones, disciplinarios y de soldados trabajadores. (Galicia y Extremadura son las dos únicas Comunidades Autónomas donde aún no se ha aprobado dicha indemnización).
Reunir a las familias de desaparecidos y escuchar sus propuestas o peticiones de ayuda. A partir de ahí llevar a cabo las acciones que se concierten. Por supuesto también apoyar a las familiares de desaparecidos aunque no tengan relación con el Campo de Concentración de Castuera.
Realizar actividades que divulguen el conocimiento de la figura de los Campos de Concentración de Prisioneros en la Historia, y que reconozcan la dignidad de las personas que lucharon por los valores democráticos de la II Republica.
Al mismo tiempo aprovechar para invitarle a participar de la misma y trasladar esta información a todos aquellos que crea usted puedan estar interesados en colaborar con las actividades de nuestra Asociación.
Ante todo reiterar el interés exclusivo de nuestra Asociación por promover y construir la memoria de las miles de personas que sufrieron la crueldad y la muerte a manos de las autoridades franquistas en el Campo de Concentración de Castuera, o fuera de sus instalaciones. Además del apoyo constante a las familias de las víctimas.
AMECADEC (Asociación Memorial Campo de Concentración de Castuera)









01-01-2006 14:02
El campo de concentración de Castuera constituye uno de los episodios más infames de la represión franquista en la inmediata posguerra.Allí se ensayaron, explica el historiador y hoy director de la Biblioteca de Extremadura Justo Vila Izquierdo (también lo tiene escrito en su libro La guerrilla antifranquista en Extremadura), «métodos de exterminio masivo, utilizados y perfeccionados después por los nazis en sus campos de muerte durante la II Guerra Mundial.No me refiero a cámaras de gas, pero sí a prácticas como la llamada cuerda india o la visita de falangistas de los alrededores para elegir, entre los presos formados ante ellos, a quienes se llevaban para fusilar».
Lo que era la cueda india lo explicaron, antes de morir, supervivientes del campo como José Hernández Mulero o Valentín Jiménez Gallardo (fallecido, nonagenario ya, hace apenas tres semanas): «Próximas al campo había unas bocaminas y algunas noches sentíamos vibrar el terreno, como si hubiera explosiones cerca. Al principio creíamos que era el maquis, que venía. Pero luego supimos que con una cuerda amarraban a varios prisioneros y empujaban al primero dentro la mina. Unos arrastraban a otros y luego les arrojaban bombas de mano por si seguían vivos».
El pueblo, cuna en 1767 de Godoy (el llamado Príncipe de la Paz, primer ministro con Carlos IV) y que no fue ocupado por los nacionales hasta el 23 de julio de 1938, se había convertido en la capital de la Extremadura republicana (Miguel Hernández pasó en él dos meses en 1937) y ello le costó caro. Aún hoy, a más de 60 años del final de la guerra, nadie sabe con certeza cuántas personas fueron víctimas de la brutal represión.
Carlos Sánchez Manzano (superviviente aún vivo del campo, como Félix Morillo, Manuel Esperilla o Quico Fonteca) recuerda a sus 87 años cómo «muchos de los que estaban en los barracones eran llamados por los encargados del campo y ya no volvían jamás.Recuerdo a un muchacho que llamaban El Chulillo, una mañana me vino preguntando por sus dos hermanos y al día siguiente desapareció él también». Félix Morillo lo dice con otras palabras: «Había gente que moría de hambre y otros se fueron a la mina». Los que, confinados al barracón de aislamiento (el número 70), osaban asomar la cabeza se jugaban recibir un certero disparo de los vigilantes. Esperilla vio caer muerto de una ráfaga a un muchacho que quiso tomar aire. Ninguno olvida la hora a la que pasaba, a pocos metros del campo, el tren Badajoz-Madrid: minutos después de la cinco de la mañana. Escuchar la locomotora alejarse era sinónimo de seguir vivo, pues todos sabían que se aprovechaba el estruendo de la máquina para arrojar a los condenados a las bocaminas.
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Una victima MÁS
Miriam|28-11-2006 20:39
Mi abuelo por desgracia fue un preso más de este campo de concentración, el salio de alli con vida pero solo aguanto un mes, salió en condiciones pesimas siempre he querido saber más si alguien tiene datos interesantes (que seguro que los hay) lo agradeceria.
Un saludo, soy de Agudo C.Real.
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