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Carlos, Juan Carlos y el fascismo

Dos hechos ocurridos a miles de kilómetros uno de otro y en esferas de la vida política también muy distantes han sacudido los medios y nuestras conciencias en los últimos días. El punto de encuentro de ambos sucesos: la lucha y la muerte de muchos en la lucha contra el fascismo.
Sergio de Castro Sánchez | Para Kaos en la Red | 13-11-2007 | 801 lecturas | 8 comentarios
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Dos hechos ocurridos a miles de kilómetros uno de otro y en esferas de la vida política también muy distantes han sacudido los medios y nuestras conciencias en los últimos días. Seguramente está de más recordarlos, pero ahí van.

Por un lado el asesinato el pasado lunes del joven antifascista Carlos cuando se dirigía a apoyar a los inmigrantes del madrileño distrito de Usera ante la protesta convocada por el ultraderechista partido Democracia Nacional “contra el racismo antiespañol, contra la inmigración”.

Por otro, un día antes, Juan Carlos (de Borbón) profería una de las frases por las que seguramente más se le recordarán cuando pase a mejor vida (si eso es posible) al “interrogar” al Presidente venezolano por las razones de su negativa a cerrar la boca durante la celebración de la Sesión Plenaria de la XVII Cumbre Iberoamericana. El ya famoso “¿por qué no te callas?” surgía abruptamente de su real boca en el momento en que Rodríguez Zapatero defendía a Aznar tras llamarle Chávez fascista, entre otras cosas, por apoyar el golpe de Estado en Venezuela de 2002. Chávez tomó la salida de tono del Jefe de Estado de la antigua metrópoli, heredero directo de aquella estirpe que reinó en una España en la que nunca se ponía el sol, por supuesto, más que como una invitación al silencio, como una pregunta que debía ser respondida como se merece y, en ese sentido, ha dejado ya muy claro cuáles son esas razones y quienes, además de él, se niegan a permanecer en silencio.

El punto de encuentro de ambos sucesos: la lucha y la muerte de muchos en la lucha contra el fascismo.

Por que el fascismo es mucho más que una corriente ideológica del pasado que algunos rememoran con obscena nostalgia. Es una forma de entender la vida en común, es decir, una forma de hacer y comprender la política (también económica). Y desde este punto de vista hay fascistas de muy diversa índole, pero todos de la misma calaña. Algunos se rapan la cabeza, y otros se engominan el cabello y se peinan el mostacho cada mañana; unos no acaban la secundaria y otros dan clases magistrales en universidades “de prestigio” en donde la extinción de los dinosaurios se muestra como una hipótesis sólo deseable; unos, a pesar de su exacerbado patriotismo, no saben ni donde está su propio país y otros envían tropas a lugares lejanos a liquidar infieles. Y también están, por supuesto, los que no dudan en masacrar pueblos a cambio de sustanciosos beneficios conseguidos gracias a los recursos naturales de los territorios “recuperados”, ya no para la causa evangélica, sino en nombre del progreso, el desarrollo y la democracia.

Y por otro lado están los que luchan contra el fascismo. O bien apoyando a aquellos que han tenido la suerte de no morir en aguas del Atlántico o en cualquier otro lado intentando escapar de una miseria provocada por los países a los que pretenden llegar; o bien saltándose las normas de cortesía creadas por unos pocos para poder llamar maleducados a quienes no quieren callar; aquellos que, aunque no siempre de manera digna de aplauso, tratan de devolver a sus legítimos dueños aquello de lo que por siglos se les ha privado.

Y luego están aquellos que prefieren que todo permanezca en el olvido; aquellos cuyo cargo más que vitalicio y emanado de no se sabe bien qué vetusta concepción de la legitimidad política, les cree con el derecho a hacer callar a los demás; aquellos que en nombre de las buenas maneras acusan de irrespetuosos a quienes en foros creados para goce y disfrute de mandatarios educados en las mejores instituciones, se atreven a levantar la voz cuando no tienen la palabra. Como si el fascismo y el genocidio tuvieran que esperar su turno para ser denunciados.

Pero ninguno de los dos ataques a la lucha contra el fascismo ha resultado exitoso. Las muestras de solidaridad con Carlos y la lucha en contra de los fascistas de medio pelo y de quienes lo apoyan, continúan adelante; y la llamada al silencio de Juan Carlos (de Borbón) no ha conseguido más que todo lo contrario: que se escuche todavía más alto que quienes ostentan el poder en el Estado Español (y quien sabe cuántos más) son incapaces de dejar atrás una mentalidad colonialista que les ha reportado en los últimos cinco siglos no sólo pingues beneficios económicos, sino también la creencia en que pertenecen, miserablemente, a la elite política mundial

 
 
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Comentarios (8)

14-11-2007 06:51

puto reyezuelo!!!!!! los mexicanos te aborrecemos

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El faso bonachon progresista

Carnot|14-11-2007 10:14

Los crimenes de los reyes en general a lo largo de la historia son abominables, luchaban unos contra otros en guerras espantosas  apelando a un falso nacionalismo y patriotismo, que ocultaba en realidad una codicia y ambiciones personales y de la corte y de las elites del pais, pero los que encima iban a sus gurreas era el pueblo miserable y temeroso, q pasara lo q pasara seguiria siendo miserable.

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Defienden los intereses de quien?

Incorrecto|14-11-2007 10:25

Se dice que el rey y Zapatero en su esperpentica intervención,  estaban defendiendo los intereses españoles, es de un cinismo supino, es que acaso con la globalización las empresas conocen de patrias o naciones cuando estamos viendo deslocaliciones todos los dias? es q los intereses y coruptelas de las elites empresariales son los mismos q los del pueblo? si fuera así donde estan las tarifas más bajas en las facturas o donde ingresan en mi cuenta corriente esos intereses q son resultado d defender a las elites empresariales?

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14-11-2007 12:25

JUAN CARLOS DE BRIBON LOADO SEAS,POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS,PASARAS A LA HISTORIA DE LA INFAMIA COMO UN VULGARCETE PELELE POCILGUERO,UN BABOSO DOCTRINARIO,QUE CUANDO NO TIENE DISCURSO "OFICIOSO" DELANTE DE LOS HOCICOS QUE SE LO VAYAN PASANDO FLAMBEADO Y HORNEADO Y COCINADO DE FABRICA PARA EL SUELDAZO QUE PERCIBE Y EL CEREBRO QUE EMPLEA EN TAMAÑA ACTIVIDAD LUCRATIVISTICA SOLO SABE ALZAR LA VOZ PARA PROFANAR EXABRUPTOS Y BERRINCHES DE ESTOLIDO JABALI MOSTRENCO

LARGA VIDA A LA CARICATURA DEL REGIMEN

ABAJO EL CAPITALISMO MONARQUIZANTE MAFIOSO

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14-11-2007 12:28

LIBERACION DE LOS PRESOS POLITICOS DE CONCIENCIA SECUESTRADOS POR EL REGIMEN QUE OSARON DESAFIARLO QUEMANDO EFIGIES DE POSE DEL JEFE DEL ESTADO SUPREMO YA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

ABAJO EL DICTADORZUELO DE LA ZARZUELA!!!!!!!!!!!!

POR EL KOMMUNISMO REPUBLICANISTA Y LA DEMOCRACIA PROLETARIA SOZIALISTA      VENZEREMOS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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r.s.|14-11-2007 12:59

Llibertat d´expressió y República, YA

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Sobra el Juan !

Pepe Gotera y Otilio|16-11-2007 00:40

Carlos, PRESENTE !

Lee juan, el informe de Amnistía Internacional que rechaza la tortura existente en el reino de Banaña.

PORQUÉ NO TE CALLAS !

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De cuando se creen reyes y colonizadores

Mayka|27-11-2007 17:58

1. El rey, por un momento, se creyó Rey. Olvidó que no estaba en España, donde existe un consenso tácito entre gobierno, medios de comunicación y sistema judicial  (3000 € de multa por la quema de  fotos del rey) de no cuestionar su figura "simbólica", con la que pretenden concienciar a los ciudadanos de que es necesario mantener al pelele y a su familia porque representan a España.
Puede que esa "valentía real" se convirtiese en "falta de respeto y prepotencia" si en vez de Chávez  hubiera sido  Bush o Sarkozy  el que no se hubiera callado. Aunque como, de todas formas, está refrendado por el gobierno y ninguna responsabilidad recae sobre él, podemos esperar a que chochee y saque nuevas frases con las que las empresas de politonos hagan su agosto.

2. Cómo fastidia que lo que antes eran cantidades brutales de mano de obra y terrenos que, bajo el amparo de una legislación supérflua, se descubrían accesibles a la manaza de las empresas colonizadoras españolas; ahora estén protegidos por un gobierno que busca el beneficio para su propio país.

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