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De cara al próximo congreso del PCE: Nosotros y la refundación comunista

Me parece que no corren buenos tiempos para la aplicación del centralismo democrático, ¿por cierto se ha aplicado alguna vez?, ¿la mayoría de las veces lo que ha habido no ha sido centralismo burocrático?
Carlos M. Gutiérrez -Miembro Corriente Roja y del C.C. PCE Madrid | La Haine - Kaos. Izquierda a debate | 23-2-2005 | 599 lecturas | 3 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/cara-proximo-congreso-pce-nosotros-refundacion-comunista

"Mientras la realización cada vez más instalada de la alienación capitalista a todos los niveles hace cada vez más difícil a los trabajadores reconocer y nombrar su propia miseria, los pone en la alternativa de rechazar la totalidad de su miseria o nada, la organización revolucionaria ha debido aprender que no puede ya combatir la alienación bajo formas alienadas." Guy Debord (La sociedad del espectáculo)


En un momento en el que el Congreso del PCE parece vislumbrarse cercano, la cuestión de la refundación comunista y la necesidad de la reconstrucción del movimiento obrero y popular deben ocupar el primer plano en el debate de la izquierda. Un lugar común bastante extendido entre muchos camaradas según el cual IU es el gran problema del PCE constituye en mi opinión una falacia absoluta y una simplificación que confunde e impide ir a las raíces del problema. La crisis del PCE, y de todos los partidos comunistas en general, es mucho más profunda, y tiene más que ver con los cambios en el capitalismo y en la incapacidad de los comunistas de comprenderlos y actuar en consecuencia. En Europa Occidental este ocaso de la identidad comunista se empezó a labrar con la aceptación del marco institucional por parte de los comunistas. Una equivocada e interesada interpretación de algunos teóricos marxistas como Gramsci o una, también, muy alejada de la realidad, interpretación de lo que fue la experiencia de los frentes populares llevó a las organizaciones comunistas de occidente a hundirse en el fango del llamado "eurocomunismo" que constituía en si mismo la aceptación del marco de la falsa democracia burguesa y la renuncia al cambio revolucionario. Pretender que la salida de IU supondría la panacea para todos los problemas del PCE me parece, además de una simplificación que da la espalda a la historia y que no nos podemos permitir, ilusorio e idealista...

De cara al próximo congreso del PCE propugnar la salida de IU del PCE con firmeza puede ser beneficioso para "agitar y despertar conciencias", y ser muy positivo siempre que todos y todas seamos conscientes de que es algo prácticamente irrealizable y sigamos teniendo como tarea central y prioritaria la paciente reconstrucción de la clase y del bloque popular antagonista. No debemos ni podemos de ningún modo embarcarnos en la enésima pelea congresual, la tarea de la refundación comunista es mucho más amplia y, lo siento, supera los marcos de los que es actualmente el Partido Comunista de España. Los instrumentos que, en este siglo XXI, necesitan los trabajadores y los oprimidos para liberar a toda la humanidad, no están aún construidos y el agotamiento definitivo de los instrumentos que conocimos en el siglo XX, por suerte o por desgracia, es solo cuestión de tiempo.

En una de las trampas en la que no debemos caer los comunistas de ningún modo es en volver a entrar en frentes por la defensa de las siglas. Los mismos camaradas que pretenden ahora defender estas posturas frentistas de salvación del partido, son los que han reconocido que el problema, a principios de los noventa, cuando se planteó la disolución del PCE, es que había muchos liquidadores que se quedaron dentro y que han estado haciendo su trabajo de destrucción. Pues bien, ahora un frente supondría exactamente lo mismo, aliarse con aquellos a los que lo único que les interesa es garantizar sus puestecillos y no trabajar lo más mínimo en la perspectiva de la necesaria refundación comunista.

Defender cuestiones como el centralismo democrático o la vuelta sin más a las células, se que en esto discrepo con bastantes comunistas, me parece otro error capital. El mismo error de los que piensan que con que el PCE se presente como marca electoral es suficiente para revivir el cadáver. ¿Cómo podemos hablar de una vuelta al pasado sin el más mínimo análisis de lo que ha cambiado en la sociedad, en la organización del trabajo, en las organizaciones sindicales?. No se trata de volver a un, idealizado muchas veces falsamente, pasado, se trata de estudiar que ha cambiado; de saber adecuar las formas organizativas a las exigencias de la sociedad; de combinar sabiamente la organización territorial con la sectorial partiendo del conocimiento de que la destrucción de la gran industria hace cada vez más difíciles las células de fábrica. Por último y para terminar este punto, me parece que no corren buenos tiempos para la aplicación del centralismo democrático, ¿por cierto se ha aplicado alguna vez?, ¿la mayoría de las veces lo que ha habido no ha sido centralismo burocrático?.

Más importante que esto me parece necesario recalcar la necesidad para los comunistas de tener una política hacia el movimiento obrero independiente y propia. No se puede consentir que los comunistas miren hacia otro lado ante unas burocracias sindicales que atacan directamente a los intereses de los trabajadores. Lenin y otro autores como Troskty dijeron cosas sobre la actuación en los sindicatos que seguramente eran acertadas y eficaces para las condiciones de la Rusia de principios del siglo XX, esto no debe servirnos de cortapisa para actuar del modo adecuado en el Estado Español a principios del siglo XXI. Debemos ser capaces de hacer nuestros propios análisis y buscar nuestras propias soluciones, el marxismo marca orientaciones y líneas de actuación pero no dogmas.

Debemos, también, saber en que partido militamos y en que estado real se encuentra, dejando, en lo posible, a un lado los sentimentalismos. Cada partido comunista del mundo viene marcado por su propia historia y esta a su vez marca el tipo de militante ante el que nos encontramos. En el caso español, nos vamos a encontrar, en su gran mayoría, con militantes, en líneas generales, muy abnegados, sinceros y generosos en el trabajo, pero que no han sido educados para desarrollar su capacidad para el análisis y la reflexión. La historia del PCE se puede caracterizar por lo que decía antes: unos militantes ejemplares y abnegados y unos dirigentes, salvo escasas excepciones, no muy proclives a hacer respetar la democracia interna y generalmente poco brillantes intelectual y teóricamente. Tenemos que tener en cuenta que va a ser muy difícil explicar y hacer entender que la cuestión del comunismo, o lo que es lo mismo de la liberación de la humanidad entera, están muy por encima del amor a unas siglas.

Respecto a la situación organizativa interna del partido tampoco debemos engañarnos, muchos camaradas han abandonado el partido o están adscritos sin ningún tipo de actividad. La inmensa mayoría de las Agrupaciones llevan años inactivas, y lo que es peor, casi todas, incluso las que se hacen llamar "críticas", han asumido la lógica según la cual se falsean los censos, se pagan las cuotas de los militantes con dinero que se obtiene de fiestas locales o por otros medios, para mantener unas patéticas y estériles peleas por la mayoría. No hagamos falsas cuentas , agrupaciones con censos de 100 o más militantes, en realidad tienen en realidad menos de 10 camaradas activos. No caigamos jamás en la dinámica del abandono de la ética por la obtención del poder. Al final se paga, es una de las lecciones más importantes que podemos sacar de nuestro pasado. Debemos de mantener una íntima e indisoluble relación entre medios y fines.

El camino de la refundación del comunismo, que me parece necesario e imprescindible, y que de ningún modo se solventará con un retorno acrítico al pasado, pasa por una combinación audaz y prudente de análisis y de acción. En este camino el papel de los que provenimos de las viejas organizadores debe ser el de saber construir los puentes necesarios para que los jóvenes se empeñen en la tarea de la reconstrucción de clase, y que, en este proceso vayan creando, siempre bajo criterios democráticos y no alienados, junto a nosotros, los instrumentos: partidos y organizaciones sindicales, necesarios para la defensa de los intereses del conjunto de los trabajadores. Es un camino apasionante en el que ni las siglas ni las respuestas a todas las preguntas están dadas de antemano.

Carlos M.Gutiérrez.
Miembro de Corriente Roja y del CC del Partido Comunista de Madrid.

 
 
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Comentarios (3)

El Anarquismo Revolucionario y los Partidos Políticos.*

@|23-02-2005 18:46

                            
Durante largo tiempo se ha tenido una concepción equivocada sobre la visión de los anarquistas frente a los partidos. Nosotros, los anarquistas revolucionarios, en este documento, queremos esclarecer un poco la cuestión.

Empezaremos diciendo que ubicamos el nacimiento de nuestra ideología con las concepciones filosóficas y políticas del revolucionario ruso Mijail Bakunin. Partiendo de ahí, declaramos que Bakunin, como abnegado luchador por la causa de los trabajadores, y como tal, enemigo de la explotación burguesa capitalista y de la opresión estatista, comprendía a la perfección la necesidad histórica de un partido revolucionario, formado únicamente por los elementos mas entregados y abnegados a la causa revolucionaria.

Bakunin no solo comprendía la necesidad de una organización de tales características, sino que además la construyó en el año de 1868 bajo el nombre de “Alianza de la Democracia Socialista”. La Alianza fue fundada en el mismo periodo en que existía la Asociación Internacional de los Trabajadores, (Primera Internacional) de hecho los aliancistas fueron acusados injusta y erróneamente por los marxistas de “querer debilitar a la Internacional formando una nueva en el seno de la misma”. Sin embargo, la realidad era radicalmente distinta, ya que lejos de pensar en debilitarla, Bakunin comprendía de manera correcta qué el mejor complemento de la Internacional de los Trabajadores, sería una organización de los elementos mas preparados y con un alto grado de conciencia revolucionaria que pudiese conducir al amplio número de trabajadores organizados en la Internacional por un rumbo auténticamente socialista y revolucionario. He aquí como Miguel Bakunin explica la relación entre la Organización revolucionaria de vanguardia (La Alianza) y aquel inmenso y formidable Frente proletario de masas que era la Asociación Internacional de los Trabajadores:

“La Alianza es el complemento necesario de la Internacional. Pero la Internacional y la Alianza, pese a dirigirse hacia el mismo objetivo final, tienen al mismo tiempo objetos distintos. La una tiene por misión reunir las masas obreras, los millones de trabajadores, a través de las fronteras de todos los Estados en un único cuerpo inmenso y compacto; la otra, la Alianza, tiene por misión el dar a estas masas una dirección realmente revolucionaria. Los programas de la una y de la otra, sin ser opuestos en absoluto, son distintos por el grado mismo de su desarrollo respectivo. El de la Internacional solamente si se toma en serio contiene en germen, pero solamente en germen, todo el programa de la Alianza. El programa de la Alianza es la explicación última del de la Internacional.”
Miguel Bakunin.

Ahora bien, a pesar de que los anarquistas reconocemos la necesidad de construir una organización revolucionaria con unidad táctica e ideológica, que tenga como tarea el concientizar a la clase trabajadora de su papel histórico revolucionario, de barrer con el capitalismo y con todas las instituciones de la desigualdad, rechazamos, para referirnos a tal organización, el uso del concepto “partido”. Rechazamos el emplear este termino por las dos concepciones que se desprenden de la palabra en cuestión. La primera, es la confusión con los partidos políticos burgueses y la segunda con la concepción del partido marxista-leninista. Son precisamente estas dos ideas las que nos disponemos a analizar en las siguientes líneas.

El concepto “partido”

Nuestro objetivo como Organización revolucionaria es hacer concientes a los proletarios de su poder social y que este mismo poder puede derribar a la sociedad capitalista, por tanto, nuestra labor es la de organizar las fuerzas populares desde las bases, es decir, su organización independiente de la clase dominante, y creemos inapropiado presentarnos ante los trabajadores como un “partido obrero”, puesto que hoy en día se entiende por partido la noción burguesa de: elecciones, parlamento, poder político, y toda una serie de conceptos que van en contra de la emancipación popular. Estamos convencidos de que los partidos o los individuos que se digan representantes de la clase explotada y de los oprimidos y que creen en estos la esperanza de su emancipación mediante las elecciones y los parlamentos no hace mas que reforzar las instituciones políticas de la burguesía y por consecuencia lógica, refuerza también, el despotismo, la explotación, la tiranía...

El Partido leninista y la Organización política anarquista.

Pero no solo nos arriesgaríamos a la confusión con los partidos burgueses, sino que también con los partidos leninistas. Aquí surge algo interesante, el leninismo promueve la creación de un partido que represente los intereses de la clase obrera. Se podría llegar a pensar que aquí los anarquistas coincidimos con el planteamiento leninista, mas sin embargo declaramos rotundamente que no es así. Y no es así por dos razones, en principio, porque como se puede comprobar al inicio de este documento, la concepción de una Organización de los elementos de vanguardia, no es, como muchos piensan, expuesta por vez primera por Lenin. Con décadas de antelación Bakunin entendió que las organizaciones de defensa y resistencia del Frente de Masas (por ejemplo los sindicatos o las asociaciones obreras internacionales) no eran suficientes para emprender una lucha revolucionaria, sino que hacían falta, además, los núcleos de los revolucionarios mas concientes que les disputaran la dirección de los movimientos populares a las tendencias reformistas y a las abiertamente burguesas. La otra gran diferencia con la concepción leninista es aún mucho mas importante, pues es la que tiene que ver con los objetivos que cada una de las tendencias nos trazamos. Una, la leninista, es partidaria de que el partido de vanguardia tome el poder del Estado una vez ganada la revolución, puesto que los miembros del partido son, supuestamente, los mas concientes, los mas inteligentes, quienes pueden representar perfectamente los intereses del proletariado. La función de la Organización política anarquista, por su parte, no tiene como objetivo tomar el poder del Estado, al contrario de los leninistas, nosotros queremos la destrucción del Estado, puesto que sabemos que la conformación del poder político y militar por una minoría en nombre de la revolución es el acto mas dañino que se le puede hacer a la propia revolución.

El tomar el poder político, es decir, el que una minoría se convierta en un núcleo de políticos profesionales, que tengan el derecho de tomar decisiones por ellos mismos e imponérselas a las masas, es crear el germen de la burocratización, de la contrarrevolución, es sentar las bases para volver a dividir a la sociedad en una minoría privilegiada y en una inmensa mayoría oprimida y dominada. El objetivo de la Organización anarquista no es el poder político, sino la construcción del poder popular proletario, constituido de abajo a arriba, ósea, todo el poder fundido en la colectividad del pueblo trabajador a través de sus órganos de decisión asamblearios y horizontales.

Anarquismo y Organización revolucionaria.

Pero el Anarquismo Revolucionario no solo vio expresado su programa en una Organización homogénea durante la época de Bakunin, además de la Alianza de la Democracia Socialista, han existido otras agrupaciones similares y que intentaron cumplir el mismo rol que los aliancistas, como el Grupo Dielo Trouda (La Causa de los Trabajadores) conformado, sobre todo, por anarquistas rusos y ucranianos que habían luchado junto al proletariado ruso en la revolución rusa, después convertida por los bolcheviques en dictadura estatista-partidista.

El Grupo Dielo Trouda publicó a finales de los años 20’ un documento muy importante para el Movimiento Libertario internacional, que abrió la brecha entre la línea del anarquismo organizado y las expresiones individualistas que renegaban de conformar una Organización de vanguardia. Las línea de los “anti-organización” representaba a los elementos que no querían adquirir un compromiso y una responsabilidad militante, aquellos que renegaban de la disciplina revolucionaria que como bien indica Nestor Makhno es necesaria para la realización optima de nuestras tareas. Estas breves líneas nos ayudaran a esclarecer el asunto en cuestión:

“Sin disciplina en la organización es imposible emprender cualquier acción revolucionaria seria. Sin disciplina la vanguardia revolucionaria no puede existir, porque entonces ella se encontraría en completa desunión practica, sería incapaz de formular las tareas del momento e incapaz de cumplir el papel iniciador que de ella esperan las masas.”
Nestor Makhno , “Sobre la Disciplina Revolucionaria”


La Plataforma Organizativa, es el documento que el Grupo Dielo Trouda publicó con la perspectiva de levantar la Unión General de Anarquistas, una Organización de la vanguardia anarquista revolucionaria, en ese documento, se plasman los argumentos de la necesidad de una estructura organizativa de ese genero.

Otro ejemplo del anarquismo constituido en Organización revolucionaria es el de “Los Amigos de Durruti” en España durante la década de los 30’ en medio de la guerra civil española. “Los Amigos de Durruti” fueron un grupo de anarcosindicalistas de la CNT que comprendieron la necesidad de constituirse en dirección revolucionaria conciente, después de que la CNT comenzase a cometer errores históricos como entrar al gobierno burgués de la Republica. “los Amigos de Durruti”, que toman su nombre en memoria del revolucionario anarquista Buenaventura Durruti (que murió en combate el 20 de noviembre de 1936), apreciaron que era urgente en aquellas circunstancias formar un núcleo que pudiese señalar las posiciones correctas para el proletariado español, y volver a la vía estrictamente colectivista y anti-estatista defendida desde el primer día de la Revolución española por Durruti y Ascaso.

Conclusión

Podemos resumir que los anarquistas de la línea Bakuninista somos partidarios de una Organización revolucionaria especifica, que participe en los movimientos populares, tratando de insertar nuestro programa Socialista Libertario en ellos y conducir las luchas populares por un sendero anti-capitalista, para abolir la propiedad privada de los medios de producción y fundar el poder popular horizontal y asambleario, sobre las ruinas de todo lo que se llama poder político y Estado.

Una Organización de ese tipo es la que buscamos construir los militantes de la Alianza de los Comunistas Libertarios y por la que trabajamos en el día a día en pos de la revolución social y de la emancipación mundial.


Alianza Comunista Libertaria
26/11/04

www.comunismolibertario.cjb.net

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Comentario al escrito de Carlos Gutierrez

Malime|23-02-2005 19:37

 

 

Carlos, interesante reflexión. Permíteme que manifieste los comentarios que me suscita.

 

Estamos los dos de acuerdo con el párrafo que citas de Guy Debord. La alienación que padece la inmensa mayoría de los trabajadores, debemos reconocer, es producto del pensamiento dominante que no podemos olvidar tiene una tradición milenaria. El marxismo desde una interpretación científica de la existencia pretendía romper con esa tradición tan arraigada, y que ha permitido a las clases dominantes en cada época mantener sus privilegios. Por lo tanto es responsabilidad de los que nos consideramos comunistas abordar esa compleja batalla formativa del sujeto histórico hoy alienado y llamado a ser el protagonista del proceso revolucionario, en una nueva sociedad organizada solidariamente, con una verdadera democracia participativa de abajo hacia arriba donde el poder se ejerce directamente, en vez de como algunos interpretábamos se debía delegar en la llamada clase política, en las vanguardias partidarias.

 

Desgraciadamente la historia nos ha demostrado que el revolucionarismo de inspiración blanquista o trotskista, más la interpretación del PCUS “vaticano”, donde el poder en el partido pretendiendo construir el socialismo para el pueblo pero sin la participación directa del pueblo, no sirven. Después de más de 70 años de triunfo de la revolución, cuando ese país dio un paso tremendo en el desarrollo económico y científico se evidenció que el pueblo no había sido formado, ni se sentía dueño del poder, los aparatichis convertidos es burócratas, llegaron a tal grado de contradicción que solo podía ser resuelto retornando al capitalismo. Lenin con toda razón decía que uno de los pilares en que se asienta el capitalismo es la burocracia. Y desgraciadamente seguimos confundidos, de alguna forma la rutina del modelo de lucha alternativa no ha variado mucho.

 

Estando de acuerdo con tu interpretación crítica sobre la concepción reformista de la vía al socialismo mediante el aparato institucional burgués, creo que la interpretación que haces de Gramsci no se corresponde con su pensamiento, aunque muchos lo interpretaran de forma reformista, y en su desarrollo diera lugar al eurocomunismo. Reproduzco algunos párrafos de él donde se evidencia la defensa que hacía del leninismo como motor revolucionario: "La lucha económica no puede separarse de la lucha política, y ni la una ni la otra pueden ser separadas de la lucha ideológica. Por ello, el Partido debe asimilar el marxismo y debe asimilarlo en su forma actual, como leninismo. Para luchar contra la confusión que se ha creado de esta manera, es necesario que el Partido intensifique y haga sistemática su actividad en el campo ideológico, que se imponga como un deber de los militantes el conocimiento de la doctrina del marxismo-leninismo, al menos en sus términos más generales. Para que el Partido viva y esté en contacto con las masas, es menester que todo miembro del Partido sea un elemento político activo, sea un dirigente. ...todos los miembros del Partido, cada uno en su ambiente, se hallen en situación de orientarse, de saber extraer de la realidad los elementos para establecer una orientación, a fin de que la clase obrera no se desmoralice sino que sienta que es guiada y que puede aún luchar. La preparación ideológica de la masa es, por consiguiente, una necesidad de la lucha revolucionaria, es una de las condiciones indispensables para la victoria."Como vemos nos dice que el marxismo debemos asimilarlo como leninismo, insiste en la necesidad formativa de los militantes. Y ahora deberíamos preguntarnos qué hacemos para formarnos, qué hacemos para la preparación ideológica de la masa. Si analizamos nuestro esfuerzo, nuestro tiempo a la acción política nos daremos cuenta que la inmensa mayoría del tiempo lo dedicamos a preparar movilizaciones, actos mitinescos, pero qué medidas adoptamos para superar la mayor necesidad que tenemos todos, la formación sólida, que nos permita la necesaria coherencia ideológica, sin la cual es imposible cualquier proceso revolucionario. En contra de Gramsci seguimos creyendo que la lucha revolucionaria es posible sin la formación de la masa. No adoptamos ninguna medida que nos permita como en tiempos mucho más difíciles si se hizo, el ligarnos a las masas desde los centros de producción. Crear organización revolucionaria en las fábricas, en vez de pretender que los trabajadores nos sigan por los panfletos y los carteles donde se llama a tomar las calles y a protestar. Si la revolución implica socialismo, la organización debe pasar por la organización desde las fábricas.

 

Soy bastante escéptico en la creencia, de que dada la estructura organizativa y nivel de formación militante, desde el PCE sea posible su recuperación revolucionaria. No podemos olvidar que algunos que ocupan puestos claves, son funcionarios profesionales que viven del salario que les da su puesto. La falta de formación permite que los mejores funcionarios en el ejercicio de la burocracia sean los que ocupen y controlen su estructura, y desde ella adopten las medidas correspondientes para impedir se les escape el poder. Todo debate estará dominado por el espíritu burocratista, y los debates siempre serán para caer en el anatema o insulto personal, en guerra de camarillas sin mayor trascendencia. Lo digo con cierto conocimiento de causa, ya que es una experiencia personal que he vivido, y que no estoy dispuesto a repetir. Después de una propuesta que elaboré y que fue llevada al XV Congreso por otro compañero, donde fue aprobada, cuando desde la agrupación intenté desarrollar esa línea, mi insistencia resultó pesada, y finalmente me invitaron a que dimitiera de la responsabilidad que tenía en el Cte. de la Agrupación. El Cte. era un ente burocrático que se mantenía por la inercia de los tiempos, faltaban muchos de sus miembros a las reuniones porque consideraban más importante su responsabilidad en IU. De hecho lo que Julio Anguita dijo: “Que desde IU se podía hacer todo lo que se hacía desde el partido”, había calado.

 

La unidad de la izquierda en todo proceso revolucionario es necesaria, pero esa unidad no será posible sin un partido cohesionado en torno de la teoría marxista.

 

No termino de entender que quieres decir respecto al centralismo democrático, defendido por Lenin y la organización celular. En todo caso sería conveniente una relectura del ¿Qué hacer? de Lenin para poder comprender el papel del partido y el nivel de compromiso político de una militancia llamada a desarrollar entre las masas la teoría marxista.

 

Es cierto que la batalla ideológica es mucho más difícil abordarla ahora, pero no por ello debemos dejar de darla. No dispongo de datos sociológicos y económicos para poder afirmar que las cosas han cambiado sustancialmente, y que no es posible hablar de cuestiones políticas con los trabajadores desde los centros de producción. En todo caso de ser así, no entiendo, cómo a pesar del bajo nivel de afiliación sindical, existen comités sindicales en las empresas, cómo han conseguido se produzcan las afiliaciones. Es probable que nos confundamos y consideremos que si es posible hacer agitación sindical, pero no comunista y por eso nos parezca que no es posible la existencia de células y comités de partido en las empresas. Me resulta difícil como salir de las burlas que dices nos hacen los sindicalistas, sin competir con ellos desde los lugares donde pueden hacer sus burlas.

 

El reformismo de alguna forma ha conseguido hacernos creer, que los partidos obreros no pueden competir con el sindicalismo. Que no deben intentar competir en las empresas con los sindicatos, que sean estos los que realizan las reivindicaciones y que los partidos defiendan sus posturas desde fuera. La vedad es que si existiese organización partidista en las empresas, el sindicalismo no sería tan reformista como lo es ahora. Recuerdo como siendo secretario del jurado de empresa, en tiempos del sindicato vertical, conseguí convocar una asamblea con los compañeros más conscientes, y que se constituyera una comisión obrera alternativa. Y eso que teníamos detrás a la brigada político social, atenta y dispuesta a perseguir y detener a los rojos. Es una pena que ya no necesiten de la brigada político social para que podamos asumir ese compromiso, porque nosotros mismos vemos imposible ese trabajo militante en las empresas. Por cierto, la fábrica donde trabajaba ahora tiene más empleados que cuando convoqué la asamblea.

 

Es evidente que unos interpretamos a Gramsci y Lenin de una forma y otros de otra, lo cual evidencia, que nuestro revolucionarismo anda un poco cojo. Pienso que dedicar el tiempo necesario a superar esas interpretaciones totalmente opuestas nos ayudarían a no caer en dogmatismos antiguos, ni posmodernos. Solo superando esas diferencias podremos, en vez de quedarnos en frases llamando a buscar nuevas vías, las encontremos. Porque lo evidente es, que aunque cada cual digamos lo que digamos desde nuestras buenas intenciones, la realidad es apabullante.

 

Entiendo que no corren buenos tiempos para el centralismo, dados los tiempos burocráticos en que vivimos, pero el centralismo democrático, siempre que haya una organización con una militancia consciente y formada, podrá darse, es más será necesario para no caer en el espontaneismo anarquizante.

 

No basta con una militancia abnegada con poca base formativa, ya que esa militancia sin formación con el tiempo perderá su abnegación y se irá como muchos a casita, o caerá en una abnegada militancia burocrática, sin ninguna incidencia revolucionaria, en todo caso seguidista del líder de turno. Carrillo pudo hacer lo que hizo, a pesar de la abnegada militancia cargada del ojo avizor de brigadas político-sociales que les acompañaba, gracias a la deficiente formación. También tengo experiencia de lo que digo. Fui aislado del Cte. donde militaba, y expulsado del partido por mi atrevimiento a intentar criticar a D. Santiago en su libelo “Después de Franco ¿Qué?”, antesala de su gran obra “Eurocomunismo y Estado”.

 

En todo caso, para ser consecuentes, deberíamos exponer, en vez de dejarlo por sabido, cuales fueron las actuaciones de Lenin que en su tiempo fueron correctas y ahora no lo son, ya que de esa expresión se puede inducir a como hacen muchos posmodernos, interpretar que el leninismo se ha quedado anticuado.

 

Finalmente coincido contigo en la necesidad de análisis y acción, pero para poder realizar acciones consecuentes, previamente debe existir el análisis consecuente. Porque confiar en dar palos de ciego mediante acciones para intentar establecer una relación dialéctica que nos permita el análisis, no me parece sea el camino adecuado.

 

 

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comunista sin partido|23-02-2005 23:39

si los comunistas nos volvieramos a leer el manifiesto comunista seguro que encontrariamos respuestas a muchos de nuestros problemas.la falta de infuencia de los comunistas en españa creo yo, que se debe en primer lugar: al desarrollo economico de españa (el pais a pasado de ser un pais de emigrantes a ser un pais de inmigración,mas de cuatro millones de emigrantes viven hoy en españa "el ejercito de trabajadores sin derechos civiles"como dijo mas o menos Lenin) y por otro lado la derrota ideologica momentanea (ver caida de la urss) lo demas oportunismo,revisionismo, a existido siempre ver(eurocomunismo,socialdemocracia,II Internacional,Kausky ,ecosocialismo etc etc) y todos con las mismas tesis.
     los comunistas rechazan ocultar sus opiniones y propósitos.Declaran abiertamente que sus objetivos sólo pueden alcanzarse mediante el derribo violento de todo el orden  social  hasta ahora existente...(el manifiesto comunista)
en este nuevo siglo tenemos nuevos retos que hace 150 años ni se planteaban y estos son  que los recursos energeticos esta a punto de agotarse 40 o 50 años si petroleo seguro que todo cambiara de que manera no lo se... 

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