Brasil: metalúrgicos de São José dos Campos derrotan a la GM
DIEGO CRUZ
En enero pasado, la General Motors (GM) de Brasil le planteó a los trabajadores de la planta fabril de São José dos Campos (San Pablo) que, a cambio de la contratación de 600 nuevos obreros, debían aceptar que esos trabajadores ingresasen cobrando un salario inferior al piso determinado por el acuerdo colectivo y la creación del banco de horas (un sistema que compensa las horas trabajadas de más con menos horas en momentos de baja producción; es decir, elimina el pago de horas extras).
Los trabajadores rechazaron la propuesta. Se inició así una batalla que parecía muy desigual. De un lado, La GM (la mayor empresa automotriz del mundo), con el apoyo de toda la burguesía de la ciudad, las "fuerzas cívicas" (políticos patronales, la Iglesia y la prensa) e incluso de las centrales sindicales oficialistas y burocráticas (CUT y Fuerza Sindical). Del otro, los trabajadores y su convicción, su sindicato y la Conlutas. Fueron 6 meses de dura pelea en todos los frentes, en los que la empresa llegó a plantear que cerraría la planta si los trabajadores no aceptaban la propuesta. Sin embargo, los obreros ganaron la pulseada y la empresa finalmente aceptó contratar los nuevos puestos de trabajo con el piso salarial del convenio y sin banco de horas.
Fue un gran triunfo obrero cuya real importancia resulta aún difícil de medir. Seguramente, tendrá un gran impacto dentro de Brasil. Al mismo tiempo, es posible que lo tenga a nivel mundial. La empresa GM está pasando un momento de dificultades, especialmente en EE.UU. e inició una ofensiva contra sus trabajadores en todo el mundo. En EE.UU., por ejemplo, anunció su intención de despedir a todos los trabajadores que no acepten rebajar sus salarios a la mitad. La derrota en Brasil, le dificultará, sin dudas, este ataque, al debilitarla en su "retaguardia".
Pero no fue la única "mala noticia" que recibió la GM en los últimos días. En su planta de Valencia (Venezuela), los trabajadores, frente a una propuesta irrisoria de aumento salarial de la empresa en la negociación del convenio colectivo, y cansados de las maniobras, provocaciones y pésimas condiciones laborales, después de una asamblea, destruyeron 200 autos en producción. ¿Habrá llegado el momento en que sea posible una lucha conjunta de todos los trabajadores de la GM en el mundo?
A continuación, reproducimos la crónica de la asamblea de los metalúrgicos de la GM de São José dos Campos y un artículo de balance de la lucha, publicados en el site del PSTU (www.pstu.org.br). También damos un link para ver el video de una parte de esa asamblea.
En asamblea, los metalúrgicos de la GM festejan la derrota del banco de horas
"Primera cosa: queremos decir que derrotamos el banco de horas". Con estas palabras, el presidente del Sindicato de los Metalúrgicos de São José dos Campos y región, Adilson dos Santos, el Indio, dio inicio, el 19 de junio pasado, e la asamblea histórica que selló a victoria de los trabajadores sobre el intento de flexibilización de los derechos que la General Motors trataba de imponer.
Aprehensivos, miles de metalúrgicos se reunieron en el patio de la entrada de la fábrica, en el sector S10. El clima era de expectativa, ya se esperaba la resolución de seis meses de una dura lucha. La negociación, que se extendió durante todo el día 18, terminó a las 3 de la madrugada. Marcó el retroceso de la empresa con relación al banco de horas y la tentativa de imponer una nueva escala salarial.
En el patio, un grupo de trabajadores, concentrado en el sector de gerencia y con el apoyo de la CUT[1] y de la dirección de la empresa, llevó banderas como "Flexibilización = más empleos" y "Soy más GM, soy más São José". Se trata de un sector que defendía, dentro de la fábrica, la propuesta del banco de horas. Pero ninguna flexibilización estaba en votación, mucho menos el banco de horas.
En la mañana del 18, pocas horas antes del inicio de una nueva ronda de negociación, la empresa paró la producción y, junto con ese sector liderado por la CUT, intentó realizar una asamblea exigiendo que el sindicato convocase "una asamblea ya", con el fin de aprobar la propuesta inicial da GM. Varios obreros quedaron indignados al descubrir que el camión de sonido que estaba estacionado en el patio no era del sindicato. Pero todo el día de negociación mostró que entregar derechos, como quería la CUT, no es el mejor camino.
Tal movimiento, era tan sólo otra expresión de la campaña que dividió São José dos Campos, pero que no fue capaz de imponer el banco de horas a los metalúrgicos. La propuesta presentada por la dirección de la empresa en la mesa de negociación fue contratar os 600 empleados con el piso vigente según el Acuerdo Colectivo de la categoría y sin banco de horas.
"Esta propuesta es fruto de la movilización de los trabajadores y de la posición del sindicato de defensa de los derechos de los metalúrgicos", afirmó Indio. El recordó los meses de campaña brutal realizada por la burguesía de la ciudad, aliada a la cámara municipal y a la Iglesia, contra los metalúrgicos y el sindicato. Sin embargo, la lucha de los trabajadores mostró se podía lograr aquello que parecía imposible: derrotar a la flexibilización.
El director del sindicato, Vivaldo Moreira, recientemente suspendido por la empresa debido a la movilización contra los ataques, recordó que "si aceptásemos la nueva escala salarial y el banco de horas, seguramente la empresa iba a pedir otra cosa después. Con determinación y a través de la lucha, derrotamos el banco de horas".
Los metalúrgicos aprobaron por unanimidad la propuesta. "Aunque no sea la mejor propuesta, nosotros derrotamos el banco de horas. Esta victoria muestra para los trabajadores que es posible derrotar los ataques", dijo Luiz Carlos Prates, Mancha, director del sindicato.
Al final de la asamblea, directores, activistas y metalúrgicos festejaban y se abrazaban. Los metalúrgicos de São José dos Campos se transformaron en un ejemplo nacional e internacional de lucha.
(Vea el video de la asamblea en: http://www.youtube.com/watch?v=U3PgN1pKA0I&eurl=http://www.sindmet
El significado de la victoria de los obreros de la GM
Luciana Candido
El 18 de junio de 2008 va a quedar en la historia de la clase trabajadora brasileña como el día en que los obreros derrotaran a la mayor empresa automotriz del mundo. En São José dos Campos (São Paulo), la General Motors fue obligada a retroceder en su propuesta de reducción de derechos y de salarios y la implementación del banco de horas. Los 600 nuevos obreros serán contratados, pero sin el banco de horas y con el piso salarial vigente según el Acuerdo Colectivo del gremio.
Fueron seis meses de una verdadera guerra entre patrones y obreros. De un lado, la empresa contaba con el apoyo de la burguesía de la ciudad, de la Iglesia, de los políticos patronales, de la prensa e incluso de la CUT. Del otro, los obreros y el sindicato contaban sólo con sus propias fuerzas, la necesidad de resistir y la voluntad de luchar.
En enero, la GM presentó un chantaje a los trabajadores y a la población. Para crear 600 nuevos puestos de trabajo, exigía la rebaja de salarios y el banco de horas, es decir, no pagar horas extras a los trabajadores.
Contra todo y contra todos
Es necesario decir que, desde el comienzo, los obreros de la GM lucharon contra todo y contra todos. Contando con el apoyo millonario de los sectores más ricos de la ciudad, la empresa trató de volcar a la opinión pública contra los trabajadores. Chantajeó con la amenaza de cerrar la fábrica. Decía que los trabajadores no querían creación de empleos, cuando en realidad ellos sólo querían garantizar los derechos ya conquistados.
El sindicato y la Conlutas respondieron a la altura del desafío, pero sin el poderío económico de la campaña de los patrones. Se distribuyeron periódicos, cartas a la población, se pegaron carteles y pasacalles por la ciudad. Se produjo un documental de 36 minutos para demostrar que el banco de horas y la propuesta de la empresa no traerían ningún beneficio a los trabajadores, sólo perjuicios.
Lo más importante, sin embargo, fue la firmeza de los metalúrgicos de la GM en rechazar el ataque hasta el final. Las asambleas fueron categóricas: masivamente, una después de otra, los trabajadores votaban contra la empresa. La solidaridad internacional y de otros gremios también fue determinante.
Qué representa esta victoria?
Lo que los obreros de la GM mostraron es que la movilización sí puede arrancar o defender conquistas. La empresa chocó con la resistencia de los trabajadores, unidos, organizados, movilizados, concientes. Ellos tienen en sus manos el poder de parar la producción con una huelga e incluso con una simple paralización. Y pueden reducir las ganancias de la GM, lo que os patrones más temen.
En 2007, la GM batió récords de venta en Brasil. Sin embargo, tuvo la mayor pérdida de su historia en Estados Unidos. Explotar aún más a los trabajadores brasileños para compensar las pérdidas a nivel mundial: esa era la intención de la empresa. No pasó.
En la planta de Gravataí (Rio Grande do Sul), la multinacional ya implementa el banco de horas. Un trabajador de esa unidad dijo que "ya está más que probado que es perjudicial para los trabajadores". Él explicó que "se hubiera alguna rotura en la fábrica, por causa del defecto de algún equipamiento, la empresa utiliza el banco para mandar a los trabajadores para casa y no tener perjuicios con eso". Es para eso que sirve el banco.
Ahora, la victoria de São José debe servir de ejemplo y de motivación para que otros trabajadores, de otras empresas, luchen contra la superexplotación y garanticen sus derechos, salarios y buenas condiciones de trabajo.
Vergonzosa actitud de la CUT
No sólo la GM fue derrotada, sino también la CUT y el sindicalismo progobierno y de colaboración de clases. En São Caetano do Sul, en el ABC paulista, el sindicato, ligado a la Fuerza Sindical, aceptó recibir los 600 puestos de trabajo con reducción de salarios y derechos. La CUT pasó a atacar al Sindicato de los Metalúrgicos de São José dos Campos y a la Conlutas, con calumnias desesperadas de todo tipo. Qué dirán ahora?
Ellos también fueron derrotados. Ahora, tendrán que explicar a los trabajadores del ABC y de otros lugares por qué aceptan todo lo que los patrones intentan imponer. No va a ser fácil, más aún porque su política sólo trajo más desempleo y rebaja salarial a estos trabajadores.
La victoria en São José es la prueba de que hay otro camino: el de la lucha por la reducción de la jornada de trabajo sin la reducción de salarios ni de derechos. Si en São José fue posible vencer, en otros lugares de trabajo también puede serlo.
La diferencia está en cuál es la dirección de los trabajadores. Una dirección de lucha, combativa y clasista, permite combatir a los patrones. Fue lo que hicieron el Sindicato de los Metalúrgicos de São José dos Campos y la Conlutas. Al confiar en la fuerza de los trabajadores, hicieron que ellos confiasen en su dirección y que juntos resistiesen y lograran la victoria.
Los metalúrgicos de São José dos Campos están festejando este triunfo. A los trabajadores de todo el país les queda el ejemplo de que es posible vencer. Ninguna amenaza patronal es más forte que la clase trabajadora en lucha.
[1] CUT: Central Unitaria de los Trabajadores que apoya la gobierno Lula.