Parece ser que en todas partes, y sobre todo en el entorno universitario, sólo se oye hablar del plan Bolonia y de las reformas que promueve. ¿Pero realmente alguien sabe lo que de verdad significa o sólo tenemos una vaga idea de ello?
                  Ante tal laguna de información, fomentada en parte por los medios de comunicación, decidí documentarme por mi cuenta -a través de conferencias, mesas redondas, charlas y coloquios- acerca de lo que era realmente el plan de Bolonia y qué pretendía implantar en el sistema universitario europeo.
El plan de Bolonia se creó a raíz de la firma de la Declaración de Bolonia por parte de los ministros de Educación europeos de veintinueve países. Dicha Declaración es un proceso de reforma que tiene como objetivo facilitar el intercambio de estudiantes y titulados en los países de la Unión Europea, además de adaptar el contenido de los estudios a las demandas sociales. Así,    se acordaron unas líneas de acción con el objetivo de desarrollar el Espacio Europeo de Educación antes del año 2010, que pretende crear un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) competitivo y atractivo para terceros países.
Entonces ¿por qué tantas manifestaciones, tantos debates y sobre todo  tanta confusión ante este intento de reformar la universidad que tan positivo parece? El Plan Bolonia no es tan genial como parece, pero tampoco tan apocalíptico como algunos pretenden hacernos creer, y esto es lo que intento demostrar con estas dos entrevistas
  Isabel Benítez Romero, licenciada en Sociología por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), colabora actualmente como miembro activo del PMDUP (Plataforma Mobilitzadora en Defensa de la Universitat Pública), además de representar a la Assemblea contra la Precarietat de la Universitat Autònoma de Barcelona y formar parte de la asamblea de becarios de la UAB.   
  ¿Falta conocimiento del plan de Bolonia en la comunidad universitaria?
¡Totalmente! Entre el personal docente, los trabajadores y los estudiantes. Las directrices del Ministerio son contradictorias y apresuradas (por ejemplo, todavía no está clara la relación entre la Agencia Nacional de Evaluación de Calidad (ANECA) y la Agencia Catalana de Qualitat (AQU). También las intenciones originales del Ministerio han cambiado, lo cual ha generado más confusión. Hace un año todavía decían que un grado equivalía a una licenciatura, y ahora ya no se atreven a defenderlo. Sin embargo, muchos profesores así lo creen, incluso coordinadores de titulación. Los trabajadores no tienen ni idea y los estudiantes van a salto de mata.
  ¿Falta difusión del plan de Bolonia por parte de quienes lo promueven?
Hubo una difusión superficial y propagandística, ya que se habló de "coordinación europea" y "revolución pedagógica". Y de repente la coordinación europea se ha olvidado (o se reduce a los eurocréditos y a la calidad). De la nueva pedagogía lo único que se ve es que ahora pagas por estudiar en casa. Después de la propaganda (orientada a los mandos universitarios, que no a los estudiantes) se pasó a la asfixia de tecnicismos, de manera que nunca ha habido una verdadera discusión acerca de la necesidad, finalidad y objetivos reales de la reforma, al tiempo que se mete prisa para introducir los cambios. Y las prisas nunca han sido buenas.
    ¿Con qué finalidad se creó el plan de Bolonia?
La versión oficial está en la página del Ministerio. Pero hay una lectura que permite entender el conjunto de medidas, lo que da coherencia al asunto. El Proceso de Bolonia nace de dos fuentes: el último acuerdo de la Organización Mundial del Comercio (el AGCS) y la Estrategia de Lisboa. La patronal mundial y europea quiere hacer más negocio, y el mercado de servicios educativos es muy suculento. Según el Financial Times, mueve más dinero al año que el mercado del automóvil en todo el mundo. Pero para hacer negocio en este sector hay un problema: las universidades públicas tienen una posición de predominio casi total en el mercado: matrículas más baratas, becas para estudiar, condiciones de trabajo (en teoría dignas), una financiación directa del Estado... Desde la óptica del ciudadano, del trabajador, la universidad cumple sencillamente una función social de interés público, y por eso la financiamos, porque es un servicio público (como el transporte, la sanidad o el servicio postal). Pero desde la óptica empresarial (Banco de Santander, Opus Dei, por ejemplo), esto no es bueno: las universidades deben competir en igualdad de condiciones. Aquello que hace de la universidad un servicio público (precios más baratos) en realidad "es un obstáculo a la libre competencia", ya que para la patronal el conocimiento es eso, una mercancía, no un derecho. El objetivo real de Bolonia es privatizar la universidad, pero sólo aquello que interesa a la empresa privada. Por eso, nominalmente, las universidades seguirán siendo públicas, pero en la práctica funcionarán como privadas: precio de los estudios según el mercado, ausencia de democracia, etc.
  ¿Realmente afectará tan negativamente como algunos pronostican? ¿Cuáles son las partes positivas y negativas?
Si la propaganda fuera verdad, es bueno coordinar estudios a nivel europeo y que lo que se enseñe, y cómo se enseñe, sea un proceso más participativo y democrático. Y es bueno que el profesorado tenga que evaluarse para optar a una plaza. Fíjate, incluso puede ser interesante que la empresa privada financie aspectos concretos de la universidad o de la investigación. El problema es que, bajo un discurso supuestamente progresista, lo que se está haciendo es mercantilizar la universidad. Es decir, se está orientando la educación superior de forma exclusiva a la empresa privada, olvidando que la sociedad es algo más que un empresario o un reclutador de trabajadores. El problema es que trabajar más horas en casa no implica una mayor participación en tu proceso educativo. El problema es que las matrículas suben, las tasas suben y el Estado se inhibe de su papel tutelar de la universidad pública y de su financiación, lo cual situa a ésta en situación de extrema debilidad frente al chantaje de las empresas. Estas leyes, la LOU y la LUC, implican: abaratar costes de investigación, abaratar la mano de obra y hacer negocio a costa de los estudiantes (hoy en día, McDonalds imparte masters homologados en Reino Unido. ¿Qué investigación y que formación independiente reciben estos estudiantes?
¿Cual es el papel de la universidad privada dentro de esta reforma?
Éstas son las principales interesadas en que esto suceda:  competirán en mejores condiciones y ganarán más cuota de mercado (o a eso aspiran). Los estudiantes pierden por todas partes: matrículas más caras y devaluación de contenidos. Para aprender DE VERDAD habrá que pagarse un postgrado, y para ello, o bien eres un/a wonderman/woman (y no todos lo podemos ser, aunque queramos), o bien te hipotecas prematuramente, porque según el Conseller las becas no son fashion. No lo dice así, pero sí que "hay que cambiar el chip".
  ¿Por qué nos hemos movido tan tarde si ya hace años que se ha puesto en marcha el plan Bolonia?
Nos llevamos moviendo desde hace muchos años, pero vamos a oleadas y  conseguimos resultados. Los informes que prepararon el terreno para promulgar la LOU (el Informe Bricall, por ejemplo, financiado entre otros por Repsol, Coca-Cola y otros entes educativos del mismo estilo) fueron rechazados por la comunidad estudiantil... en el 96! En el 2001, la lucha contra la LOU; en el 2006, contra el catálogo de titulaciones (el que quería eliminar la Historia del Arte, por ejemplo), y ahora seguimos con la LOU, el Real Decreto... Conseguimos crear un estado de opinión, y retiraron el catálogo de titulaciones... Por eso, han pasado ahora el problema a las universidades con el Real Decreto: "Sed vosotras las que eliminéis las carreras". La única batalla que se pierde es la que no se libra. Y si hoy tenemos segunda convocatoria y becas es porque otros las lucharon para nosotros. Debemos asumir el relevo, por nosotros y por los que puedan estar como nosotros, en nuestra situación, dentro de unos años."
     
Por otra parte, he entrevistado a Francesc Vilallonga, profesor y secretario académico de la Facultat de Ciències de la Comunicació Blanquerna, de Barcelona.
  ¿Como secretario académico, cuál es tu papel dentro del proceso del plan de Bolonia?
Es un papel importante, porque el plan de Bolonia implica cambios a nivel de plan de estudios, de acreditación. Tiene repercusiones concretas en la planificación de las asignaturas y en cómo se reparten  las asignaturas por cursos... Pasamos de tener créditos BOE, regulados directamente por el ministerio, a tener créditos ECTS, sistema de acreditación europeo que equipara los créditos de todas las universidades europeas, lo que facilitará la transferencia de estudiantes entre las diferentes universidades europeas. Este fue uno de los puntos por los que se creó Bolonia. Además, los créditos ECTS no sólo miden las horas lectivas, sino que miden todo, es decir, las horas de clase, las horas que tiene que dedicar un estudiante a preparar la asignatura, las prácticas y trabajos, etc. Todo lo que implica una asignatura tiene que estar contabilizado en el crédito.
  Pasamos de cursar licenciaturas y diplomaturas a  cursar grados ¿Qué significa esto? ¿Cómo se traduce este cambio en la universidad?
Hasta ahora había una serie de titulaciones homologadas. Las universidades únicamente podían impartir las titulaciones que el Ministerio tenía homologadas. Bolonia, en cambio, abre este margen de titulaciones de una forma ilimitada; es decir, cada universidad puede presentar la titulación que quiera y da potestad, siempre que se apruebe, para que se imparta dicha titilación.
  ¿Cuándo se empezará a aplicar el Plan Bolonia en esta Facultad?
De hecho, España ha sido el último país europeo que ha llevado adelante el Plan  Bolonia. Es muy curioso, incluso divertido, ver cómo actualmente, después de tanto tiempo, los estudiantes se están empezando a movilizar, ya que el plan de Bolonia lleva en marcha desde 1999. ¿Por qué durante estos nueve años nadie ha hecho nada? Estos acuerdos se tendrían que haber cuestionado cuando se estaban elaborando, no ahora que ya se están aplicando.
El Ministerio pretende que las titulaciones empiecen a aplicarse a partir de 2008-2009, lo que hace que se esté elaborando de una manera muy precipitada. Por este motivo el número de titulaciones ofertadas es muy pequeño, alrededor de entre un 5%-10% del total español. Depende de las que aprueben, la gran avalancha de oferta de grados se producirá en el curso 2009-2010. Ahora, las universidades que desde un principio quieren formar parte de los acuerdos de Bolonia, entre las que se encuentra esta Facultad, ya han presentado los proyectos y los están evaluando. En principio, a finales de mayo ya sabremos si nos lo conceden. Si es así, podremos ofrecerlos el curso que viene. En el caso de las universidades públicas es un cambio mucho más complicado, porque tienen que adaptarse no sólo a nivel académico, sino también a nivel de infraestructuras, ya que no se puede impartir clase a cincuenta alumnos en aulas diseñadas para albergar a doscientos estudiantes.
  ¿Entonces el Plan Bolonia afectará de un forma positiva?
Yo creo que depende. Si quieres ver el vaso lleno, lo ves lleno, pero si lo quieres ver vacío, lo verás vacío. Es una reforma que para llevarla a cabo se debe estar totalmente convencido de lo que se hace. Quizás el problema es que, con la precipitación de los plazos, se ha tendido a ver como una imposición y no como una oportunidad de reforma que puede ayudar a actualizar aspectos de la universidad que habían quedado anticuados. Creo que la universidad no se puede quedar estancada. Tendremos que ver si realmente se utiliza con este fin o sólo sirve como maquillaje para quedar bien, depende siempre de cómo se lleve a cabo. Es un cambio que implica cambios  de planteamiento a nivel de sistema educativo. Y no sólo para los profesores, sino también para los estudiantes, que tendrán que asistir permanentemente a clase. Uno de los titulares de Bolonia es que la evaluación de una asignatura no sólo será un examen final. En este caso, la universidad privada tiene ventaja, porque ya está acostumbrada a trabajar de esta manera: clases reducidas, seminarios, inglés obligatorio... Es normal que haya reticencias porque, en general, los cambios siempre producen miedo. De cualquier manera, los resultados de Bolonia dependerán de cómo se aplique y desarrolle el plan.
  ¿Como repercutirá el plan de Bolonia en el futuro laboral de los licenciados antes de su aplicación plena i efectiva?
Siempre que hay un cambio de legislación hay una ultima generación de plan antiguo y una primera de plan nuevo. Pero esto significa que hay cambios, que la sociedad avanza. Yo creo que no supone ningún tipo de dificultad porque seguiréis cursando las asignaturas del plan antiguo, y evidentemente tendrá la misma validez una licenciatura que un grado Bolonia. Si no, sería injusto para todos aquellos que se han licenciado anteriormente. Además, esto no es algo nuevo, pues en esta Facultad vamos ya por el segundo plan de estudios  y los estudiantes no han tenido problema para acceder al mercado laboral.
  ¿Por qué crees que se creó el Plan Bolonia?
La unificación de criterios de la UE es un proceso que viene de los años  noventa y que se ha aplicado a todos los niveles: a nivel comercial, económico o cultural. Es decir, no se aplica sólo a nivel universitario. Ahora nos toca esto, pero en otros niveles de la sociedad ya se había hecho anteriormente (la llegada del euro, pongamos por caso). Yo creo que responde básicamente a la necesidad de crear una Europa más unificada, de buscar criterios comunes entre veintisiete países, para facilitar la movilidad de estudiantes y la homologación de sus títulos en toda Europa.
Con todo este panorama, no es fácil adoptar una postura clara referente a Bolonia. Pero lo que sí queda claro es que es algo que hemos de tener en cuenta, aunque no nos afecte directamente. Pues es un punto de inflexión en la educación europea que traerá cambios; algunos positivos, pero también otros negativos (que hay quien  trata de camuflar) de los que tenemos que ser conscientes. Pero no nos debemos dejar llevar por una excesiva emotividad, ya que es un hecho real que hay que plantarse con serenidad, huyendo de estereotipos y medias verdades. Con este reportaje he intentado mostrar las dos caras de la moneda, las dos veraces, para que cada uno pueda formarse una idea clara sobre el Plan Bolonia. Pero, sobre todo, para demostraros lo poco que sabemos de cuanto nos rodea y de cómo los medios de comunicación han  contribuido a aumentar el desinterés que el estudiantado demuestra ante un tema tan crucial como este. Parece mentira que en una Facultad de Comunicación como la nuestra, sólo una pequeña parte de los estudiantes estén mínimamente informados del asunto.
#1.- Si ome!
Joan Gil Oliveras|06-07-2008 19:25
"Con todo este panorama, no es fácil adoptar una postura clara referente a Bolonia. Pero lo que sí queda claro es que es algo que hemos de tener en cuenta, aunque no nos afecte directamente. Pues es un punto de inflexión en la educación europea que traerá cambios; algunos positivos, pero también otros negativos (que hay quien  trata de camuflar) de los que tenemos que ser conscientes." [El professor no es mulla tot i que tota la estona ha criticat el moviment estudiantil i ha exposat que Bolonya és positiva. Després diu que hi ha perills però no n'ha exposat cap en tota la entrevista].
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