Me encuentro en la Avenida Santos Dumont a la altura del tercer anillo de la ciudad de Santa Cruz. Desde el corazón mismo de esta tierra, desde esta región que se apresta a vivir un duro episodio de su historia, tengo el deber moral de denunciar a Bolivia y el mundo lo siguiente:
|02-05-2008
Cierran la campaña por la autonomía en Santa Cruz
Marinkovic a los cruceños: “Les pido con el alma que participen y que su voto sea por el sí” Redacción Bolpress en Bolpress
El prefecto de Santa Cruz Rubén Costas y el presidente del Comité Cívico Branco Marinkovic no dudan de que la mayoría de los cruceños aprobará los estatutos autonómicos del departamento en el referéndum del 4 de mayo, pero no están tan seguros de que la victoria sea contundente. Por eso convocaron varias veces al pueblo a participar “sin complejos” en la consulta del domingo y votar por el sí.
Costas y Marinkovic fueron los únicos oradores en el acto de cierre de campaña por el sí la autonomía este miércoles en la rotonda del Cristo Redentor en el centro de la capital cruceña. Ambos dirigentes se esforzaron por legitimar el acto electoral del domingo, desconocido por el gobierno, la Corte Nacional Electoral y la comunidad internacional; y por demostrar que el proyecto autonomista no representa los intereses de empresarios y latifundistas, como aseguran prácticamente todos los movimientos sociales del país.
Diferentes encuestas muestran que la abstención electoral tiende a crecer. Costas enfatizó que el 4 de mayo Santa Cruz ratificará la autonomía con un sí “sin complejos” por la vida, por la democracia, por la libertad y “por nuestra forma de ser”. “Vamos confiados de la victoria, pero sin bajar la guardia. Vamos por el sí a la autonomía que ya ganamos el 2 de julio de 2006 y que ganaremos una vez más”.
“Faltan cuatro días para un nuevo amanecer para toda Bolivia. Estamos a cuatro días de ser verdaderamente autónomos. Les pido con el alma que participen y que su voto sea por el sí, por un futuro mejor, por la unidad de la patria, por una sociedad solidaria y justa, por el empleo, por una economía fuerte”, clamó Marinkovic.
El prefecto y el líder cívico hicieron énfasis en la necesidad de que la victoria del sí sea “contundente” para demostrar a la comunidad internacional que la autonomía cruceña es legítima y que el pueblo cruceño que “no se doblega ante intereses ajenos”.
Marinkovic dio gracias “al valiente y noble pueblo cruceño que aguantó los ataques del centralismo y de las fuerzas extranjeras que quisieron quitarnos nuestro sueño de autonomía” y aseguró que demostrarán al mundo que “en democracia la voz del pueblo es el voto y ese voto siempre es legal”.
El líder cívico sugirió al gobierno, a la comunidad internacional y al presidente Hugo Chavez que no le tengan miedo al voto porque “no se puede callar al pueblo jamás. Nada ni nadie tiene derecho a frenar la voz del pueblo a través del voto”.
Pese a las amenazas, agregó Costas, los cruceños no renunciarán a ejercer la democracia y hacer realidad sus legítimas aspiraciones. “Los autonomistas no queremos chicote, dinamita, palo ni rencores; el voto democrático es nuestra única arma”.
La autonomía es de todos
El autonomismo cruceño no ha logrado mantener una imagen pública de movimiento social plural y democrático. Muchos sectores sociales observan que en Santa Cruz se está gestando una autonomía para los empresarios y los latifundistas.
En el cierre de campaña de este miércoles, Costas y Marinkovic repitieron que la autonomía “no tiene dueño, no tiene partido, no es propiedad ni instrumento de una clase social o grupo en particular”, sino un ideal recogido de miles de cruceños, de la sabiduría del pueblo, de las voces de los indígenas, de los barrios y provincias.
“La autonomía es un ideal posible y cercano, es un sentimiento metido en el corazón y en los tuétanos de cada hombre y mujer de esta tierra bendita,
La autonomía mueve brazos y corazones de todos nosotros, con manos generosas y amables, sin importar diferencias sociales, visiones partidarias e ideológicas, o la procedencia de la gente que llegó de otros departamentos y lugares del mundo”, aseguró Costas.
“Los autonomistas somos padre y madre, campesinos, agricultores, maestros, obreros y obreras, comerciantes, profesionales y valientes estudiantes. Somos hermanos indígenas autonomistas hasta el tuétano que nos enseñaron a gritar I yambae, somos hombres y mujeres que creemos en Dios”, complementó Marinkovic.
Costas prometió que la autonomía “no será jamás un instrumento en beneficio de mezquinos intereses, no será herramienta para robarle sueño y esperanza y oportunidades a nadie, menos para acaparar riqueza y fomentar desigualdades. Yo y los que vengan luego estaremos firmes para luchar contra quienes quieran menoscabar el objetivo de justicia social, pluralidad y respeto a la diferencias, participación democrática plena y responsable, principios fundamentales de la autonomía”.
Solos frente al mundo
Las elites cruceñas se preparan para el parto de una autonomía desconocida dentro y fuera del país. En su soledad, aseguran que la razón y el derecho están de su lado. La autonomía se basa en el derecho fundamental de los pueblos de ser creadores de su propio destino, parte esencial de la libertad de mujeres y hombres libres y profundamente demócratas.
En criterio de Costas, la autonomía es la fuerza de la “forma de ser” del cruceño, motor de su esperanza, signo de los nuevos tiempos. La lucha por la autonomía es justa porque es el camino correcto para los pueblos e instrumento efectivo para que el poder sea de la gente.
Marinkovic explicó que la autonomía permitirá al pueblo decidir cómo invierte sus recursos y cómo controla a sus autoridades. “Vamos a fiscalizar la plata del pueblo. Por la autonomía pongo la cara y el pecho. La autonomía es el verdadero cambio en Bolivia”.
Según la dirigencia cruceña, la autonomía departamental no es un fin en sí mismo sino un sistema que mejorará la calidad de vida de la gente sin importar donde nació; que facilitará el control social de los asuntos públicos, y que fortalecerá a los gobiernos departamentales en beneficio de todos, privilegiando a los sectores más olvidados.
Defienden la democracia y la unidad
Costas asegura que los cruceños “creemos y defendemos la democracia, la Constitución, las leyes y no la manipulamos para nuestra conveniencias como lo hace el poder central hegemónico y totalitario que ha descargado todos sus odios y nos ha querido intimidar y aplastar con la fuerza, con la invasión de huestes fanáticas e irracionales (…) Amenazaron con guerra civil, sembraron el odio, manipulando a sus partidarios diciendo que autonomía es división de la patria. Mentiras y perversidades... (Derrocharon) recursos públicos en una campaña nacional e internacional nunca vista, mentirosa, falsa, sucia…”.
El prefecto cruceño aseguró que la autonomía departamental solo podrá existir dentro de una nueva Bolivia con una nueva organización del Estado. El centralismo no es Bolivia. El centralismo no ha hecho nada por El Alto, La Paz, el chaco, los valles y la llanura, “solo ha servido para que los neoliberales hoy pintados de azul sigan viviendo del Estado y de los recursos de todos”.
El dirigente regional confía en que la autonomía creará un nuevo país más unido y diverso, ya que el estatuto cruceño no rompe con Bolivia sino que la refuerza y empodera; solo redistribuye competencias antes irracionalmente centralizadas. “Al votar por el estatuto autonómico sellaremos un pacto político y social entre todos y para todos”.
Marinkovic está convencido de que en Santa Cruz se siembra la semilla de la democracia, la libertad y del país de las autonomías. “El mundo entero verá que somos un pueblo pacífico, no importa donde hayamos nacido, tenemos los mismos problemas y necesidades, nos preocupa el empleo, economía y unidad de la patria. Queremos autonomía de todos y para todos, para derrotar al único enemigo de Bolivia, la pobreza”.
Costas es más optimista: “El 4 de mayo haremos de la autonomía la garantía de la unidad de Bolivia. Empezaremos una nueva etapa histórica sin olvidar lecciones del pasado y nuestras raíces. Se unirán luego Beni, Pando, Tarija, Chuquisaca, Cochabamba y más adelante Bolivia toda (…) El 4 de mayo votaremos por la ‘tierra sin mal’ (ideal del pueblo indígena guaraní, al que Costas le niega tierra en el chaco) y empezaremos a construir desde las regiones la ‘tierra sin mal’ para todos los bolivianos”.
|02-05-2008
Los ricos cantan victoria
 
Econoticiasbolivia.com
| La oligarquía festeja por anticipado el referéndum que le dará la legitimidad popular para preservar todos sus privilegios. Abrumado, Evo pide diálogo para concertar con los sediciosos, mientras los trabajadores no aceptan la derrota y se movilizan para expropiar a los latifundistas y a las transnacionales |
Los jóvenes fascistas que respaldan el ilegal e inconstitucional referéndum separatista del 4 de mayo están eufóricos. Ayer han movilizado una multitud por las calles de Santa Cruz y hoy, a la cabeza de los universitarios y estudiantes de secundaria, han comenzado a organizar a más de 20 mil jóvenes para defender el referéndum autonómico y sus resultados que darán carta blanca para que 100 poderosos clanes familiares se mantengan como dueños de la economía, las tierras y la vida en el oriente boliviano.
Los grandes diarios, la radio y la televisión aseguran que más del 70 por ciento de los cruceños darán este domingo su voto en favor de la autonomía y en contra de Evo Morales, legitimando al gobierno paralelo que ya de facto ejerce el poder en Santa Cruz, la región más próspera de Bolivia.
Hay euforia también en los 100 clanes, que son dueños de 25 millones de hectáreas, cinco veces más que la que tienen en conjunto dos millones de campesinos pobres. Favorecidos por la defección del presidente Morales, que ha levantado las manos ante el poder de la oligarquía y ha instruido a las Fuerzas Armadas, a la Policía y a las organizaciones sociales de campesinos e indígenas para que no hagan frente a la ilegal consulta, los prefectos (gobernadores) y dirigentes de las organizaciones cívicas y empresariales ya cantan victoria.
"Hay un cruceñismo enfervorizado, hay mucho racismo y mucho fascismo", dice desde Santa Cruz una periodista de la red radial Erbol que da cuenta de la exacerbación del odio racial contra los altiplánicos, de la persecución política e ideológica contra los que piensan diferente y de las palizas y amedrentamiento contra los que se oponen a las logias y a los 100 clanes de los burgueses latifundistas.
Los dueños de Santa Cruz
Al frente de la conjura, el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, y el presidente del Comité Cívico, Branko Marinkovic, la cabeza visible de los poderosos 100 clanes familiares que virtualmente son dueños de los valles y el oriente del país, cuentan las horas que restan para el domingo, fecha en la que el "soberano" aprobará los estatutos autonómicos que los facultan para construir su propio Parlamento, su propia Policía, definir el destino de las tierras y los recursos naturales.
En las últimas horas, Costas y Marinkovic han rechazado por enésima vez las gestiones de la OEA y de los gobiernos extranjeros para detener el referéndum autonómico, que en los hechos constituye la peor derrota para el gobierno de Evo Morales, que ahora ya sólo atina a esperar los resultados de la consulta para intentar negociar con los sediciosos.
Sin embargo, envalentonados cada vez más con la capitulación del "indio presidente", los clanes más radicalizados y racistas, constituidos por terratenientes y especuladores de tierras, quieren comenzar aplicar los estatutos separatistas a votarse el domingo, una vez que se realicen similares referéndums en Beni, Pando, Tarija y posiblemente Chuquisaca y Cochabamba hasta mediados de junio. Con ello, los oligarcas separatistas habrían obtenido el apoyo de seis de las nueve regiones de Bolivia, dejando a Morales encerrado en las montañas de La Paz, Oruro y Potosí.
Los otros clanes, más vinculados al comercio exterior, a la banca y a los agronegocios, postulan en cambio iniciar negociaciones con Morales, para legalizar el poder que ejerce ya de facto la oligarquía en el oriente y los valles, dejando gobernar a Evo en el altiplano.
Poder oligárquico
Unos y otros creen que, con el voto popular y el poder que tienen en la calle, ya han derrotado todas las pretensiones de Morales sobre las tierras, los recursos naturales y el funcionamiento de la economía, creen que ya han frenado y enterrado la rebelión de los pobres que echó abajo a los gobiernos neoliberales en el 2003 y 2005 y que amenazó el poder de las transnacionales y la vigencia del neoliberalismo, por lo que debaten cómo prolongar el desgaste político de Morales, para propiciar su posterior caída.
En el oriente y los valles la población urbana respalda masivamente a los prefectos y comités cívicos derechistas porque ellos han levantado la bandera de la autonomía, que demagógicamente muestran como la única vía para mejorar la calidad de vida de la gente, sumida en la pobreza y siempre olvidada por los gobiernos nacionales.
El masivo apoyo a los oligarcas se da en la misma medida en que se repudia la política de Evo que rechaza la autonomía, recorta los recursos a las regiones y no mejora en nada la economía ni la vida de los trabajadores y las empobrecidas clases medias. En rigor, todos ellos, los de abajo, están peor que antes como resultado del alza del costo de vida y los salarios miserables que pagan el Estado y los empresarios, a pesar de que estos últimos están logrando millonarios ingresos adicionales por el alza del precio de las materias primas exportadas.
Evo sólo quiere concertar
Mientras tanto, en La Paz, el presidente Morales convoca a la movilización popular de indígenas, campesinos y trabajadores para que lo ayuden a presionar a la rebelde burguesía agrofinanciera a sentarse a la mesa de negociaciones para intentar lograr un gran pacto nacional, con el objetivo de que Bolivia sea gobernada por la izquierda indigenista y la rancia oligarquía derechista, cristalizando el sueño trazado hace más de dos años por el vicepresidente Alvaro García Linera.
La estrategia de Evo de buscar "socios y no patrones" entre las transnacionales y la burguesía criolla ha sido graficada públicamente por García Linera como la lucha para que las élites indígenas y blancoides compartan el poder.
Hace un año, el vicepresidente admitía que "los indígenas no quieren arrebatarle el poder a la oligarquía, no quieren desplazarla, y lo que intentan es compartir el poder, quieren manejar Bolivia con los que hasta ahora siguen siendo los dueños de vidas, haciendas y las mayores riquezas del país".
"Desde que llegamos al Gobierno hemos definido una estrategia de distribución pactada del poder. Lo que Bolivia está atravesando hoy es, en esencia, un proceso de amplia y generalizada lucha y redistribución del poder. Es algo que va más allá de un gobierno. Y la historia nos enseña que la lucha por el poder puede tener tres desenlaces clásicos".
"1) Que el sector emergente (indígena-campesino) desplace directamente, mediante cualquier medio posible, al bloque anterior (oligarquía). 2) Que este bloque de poder antiguo logre derrotar, contener, cooptar o aplastar al bloque emergente. 3) O que entre ambos se logre redistribuir el poder. Como Gobierno hemos optado por la tercera opción. Apostamos a un proceso de redistribución pactada del poder con un nuevo núcleo articulador: el movimiento indígena".
Dicho en estos términos, el Gobierno de Morales apostó hasta ahora por la tercera vía, logrando sin embargo como resultado que se imponga, en los hechos, la segunda alternativa.
La estrategia de los ricos
En respuesta a esta estrategia, la rancia oligarquía boliviana, que tiene un visceral y profundo odio contra los indios, contra los pobres, dejó hacer a Morales durante gran parte del 2006 para que hiciera lo que ella no podía hacer: desvirtuar las luchas populares por la nacionalización del gas y el petróleo, legalizar los contratos con todas las transnacionales que el pueblo quería expulsar del país y armar una Asamblea Constituyente entre los representantes del MAS y los de la oligarquía, sin la participación directa de las organizaciones que derrocaron a los ex presidentes neoliberales Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Mesa.
De ahí en más, oleados y sacramentados los contratos petroleros, puestas a salvo y acrecentadas las millonarias ganancias de los pulpos transnacionales del gas y el petróleo, la oligarquía, con el apoyo y cobertura de la Embajada de Estados Unidos, frenó, bloqueó y ganó las calles, enarbolando la bandera de la autonomía, fortaleciéndose con cada error de Morales, ganando fuerza con cada concesión de Morales.
Ahora, a horas del referéndum autonómico, la derecha está lista para asestar un duro golpe a la administración gubernamental, frenando el proceso de cambio iniciado en las jornadas del 2003 y 2005, cuando el pueblo derrocó a dos regímenes neoliberales.
Evo deja hacer, deja pasar
En el último año a Evo todo le ha salido mal y no ha podido frenar la consulta ni con amenazas ni con auxilio de la OEA, de la Iglesia y gobiernos de los países vecinos ni con el apoyo del Congreso y de la Corte Nacional Electoral que la han declarado fuera de la ley.
Evo ha instruido al Ejército y a la Policía para que no intervengan contra los separatistas y los ha obligado a hacerse de la "vista gorda" ante la fragante violación de las leyes y de la propia Constitución y para que no cumplan su misión constitucional de defender la integridad y unidad nacional. También ha persuadido para que los cocaleros, campesinos, indígenas, mineros y estudiantes no activen ni enfrenten la sedición oligárquica y ha ordenado la rendición política y social ante el referéndum.
Tendencias en el campo popular
En el campo popular son visibles dos tendencias: una, la seguida por indígenas y campesinos que respaldan al presidente Morales y que apoyan con movilizaciones y marchas la decisión gubernamental de dialogar con los oligarcas sediciosos en busca de un acuerdo orientado a atenuar los resultados del referéndum autonómico, aunque a costa de ceder en sus demandas de acceso a las tierras de los latifundistas y postergando las reformas sociales y económicas.
La otra, impulsada por los sindicatos de obreros y proletarios que han comenzado a zafarse del control gubernamental, plantea una lucha frontal contra la oligarquía, a los que se les expropiaría sus tierras, con movilización popular, la acción directa de masas y la fuerza del Estado y la ley (la mayor parte de los gigantescos latifundios ha sido entregada de forma dolosa por los gobiernos militares y neoliberales desde hace 30 años).
Los dirigentes campesinos e indígenas que apoyan a Evo apuntan a lograr un gran acuerdo nacional con la oligarquía latifundista, los dirigentes proletarios no quieren ningún pacto con ella y creen, por el contrario, que la política de conciliación y diálogo sólo fortalece y potencia a la oligarquía y el fascismo, tal como ocurrió en los dos últimos años.
Estas dos tendencias ganarán las calles este primero de mayo, unidos contra la oligarquía, pero divididos entre quienes quieren conciliar con ella y los que quieren destruirla, entre los que quieren olvidarse de las reformas y los que quieren ir hacia la revolución.
|02-05-2008
Ofensiva derechista y movilización obrera y campesina para enfrentarla  
Miguel Lamas en Rebelión
El 4 de mayo la Prefectura (gobernación) del Departamento (provincia) de Santa Cruz, realizará un plebiscito para aprobar un “estatuto autonómico” según el cual tendría el control sobre las tierras y los hidrocarburos. En los próximos meses pretenden repetir plebiscitos similares en otros tres Departamentos (Tarija, Beni y Pando).
Por otro lado, desconocen la nueva Constitución, aprobada por la mayoría del MAS gobernante en la Constituyente en diciembre de 2007, e impiden, con su dominio del Senado, que se lleve a cabo el plebiscito nacional para que entre en vigencia.
La nueva Constitución limita hasta 10.000 hectáreas la extensión de los latifundios. Y los oligarcas de Oriente no quieren ceder ni una hectárea de las mejores tierras acaparadas en complicidad con las dictaduras. 100 familias tienen 25 millones de hectáreas, mientras que 2 millones de campesinos subsisten con solo 5 millones. Además, la oligarquía quiere el control de los hidrocarburos y la minería para seguir haciendo negocios con las multinacionales. Cuenta con el apoyo del embajador yanqui Philip Goldberg. Buscan conformar un gobierno paralelo, apuntando a liquidar el gobierno de Evo Morales.
Aplastar a la oligarquía
Crece la indignación de la mayoría campesina, popular y obrera que ve cómo la derecha avanza impune con un discurso abiertamente racista y golpista. Sin embargo, el gobierno de Evo Morales frena la movilización popular, diciendo que el plebiscito es ilegal.
Por otro lado, hay cierto descontento con el gobierno de Evo, por el aumento del costo de la vida y por la falta de avance de la reforma agraria con entrega de tierras a los campesinos y pueblos originarios. La nacionalización de hidrocarburos quedó en un aumento de impuestos, que mejoró mucho los ingresos del Estado (300 a 2000 millones de dólares), pero siguen las multinacionales adueñándose de la mayor parte del ingreso de hidrocarburos mediante contratos de producción.
La CIDOB (Confederación Indígena de Oriente Bolivia) y la APG (Asamblea del Pueblo Guaraní) llamaron a la movilización y a impedir el plebiscito en sus territorios (que pertenece al Departamento de Santa Cruz). La Fejuve (Juntas Vecinales) de El Alto así como los fabriles, profesionales y Fejuve de Cochabamba están convocando a movilizar el 1º y 4 de mayo. La COB realizó una movilización en La Paz. Y los mineros de Huanuni plantean que “sólo la aplicación de las Agendas de 2003 y 2005 (nacionalización hidrocarburos, reforma agraria) garantizarán la desarticulación y la derrota de la oligarquía”. Al tiempo que llaman a “todos los sindicatos, trabajadores y pueblo de Bolivia a hacer frente a la amenaza de división de nuestra patria por parte de la oligarquía empresarial, latifundista, transnacional y usurera” y exigen al gobierno “entregarnos los medios y recursos necesarios para aniquilarlos”. Vaya todo nuestro apoyo a esta heroica lucha del pueblo boliviano.
Miguel Lamas (
mlamas@izquierdasocialista.org.ar)