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La batalla por la República y la reconstrucción de la izquierda

Izquierda Unida al servicio del sistema
Benjamín Balboa. Plataforma de ciudadanos por la República | Kaos. III República | 21-5-2008 | 743 lecturas | 15 comentarios
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Benjamín Balboa. Plataforma de ciudadanos por la República. 20/05/2008
 
Vivimos días confusos donde se mezclan el temor y la esperanza, días en los que las ilusiones se ven comprometidas, días en los que, sin embargo, nuestras convicciones son más firmes que nunca. Son malas horas estas, en las que la derecha social practica de forma brutal la lucha de clases sin apenas encontrar resistencia. Se derrotó en las urnas al Partido Popular pero la fiesta duró poco. El primer gobierno de Rodríguez Zapatero ya nos ha mostrado lo que podemos esperar: el estado entregado a la banca y a las políticas neoliberales, ministros del OPUS y de la Patronal, ministros miembros de la Trilateral y del club Bilderberg, altos cargos económicos -asesores de las políticas del gobierno- convertidos en presidentes de organizaciones empresariales, la educación arrinconada, la Universidad entregada a las empresas, políticas sociales inexistentes, cáscaras superficiales, promesas vacías, palabras huecas. Sólo tenemos una cosa segura, el gobierno de Rodríguez Zapatero no es de izquierda, no es más que el rostro pretendidamente humano del sistema. 

El PP de los Zaplanas y Acebes, esa caverna, se descompone y Rajoy, soltando el lastre de la herencia aznarista, ha iniciado un viaje a ninguna parte que le permitirá cuando la situación social y económica se deteriore todavía más, entrar a formar parte de un futuro gobierno de unidad, una gross koalition a la española. Al tiempo, dejen que las cosas se deterioren y verán.

En el campo de la izquierda las cosas no van bien. La derrota electoral del proyecto derechista de Llamazares y Herrera, es decir de IU e Iniciativa, les ha conducido a obtener un mínima representación parlamentaria, apenas 2 diputados. Si defendieran ideas y praxis de izquierda diríamos que ha sido un desastre, pero como lo que representan ambas fuerzas es un proyecto vacío, un sindicato de intereses de una burocracia con decidida vocación de venderse al mejor postor, tan sonado batacazo fue visto por muchos como una esperanza de cambio. Ilusos.

Izquierda Unida y el sistema.


Izquierda Unida se ha convertido en una pieza clave del sistema. Vaciada de ideas y de cuadros, su actuación institucional no ofrece ningún peligro, al contrario, es vital para apuntalar el régimen de la Transición, esta monarquía tapadera que sufrimos. Anson, el exdirector de ABC, lo explicó claramente, el PCE en su día, e Izquierda Unida después, han sido vitales para asegurar la transición y la estabilidad del sistema tras la muerte del dictador. Los diputados de Izquierda Unida votaron en la última legislatura a favor de una Ley que considera legal el franquismo y consolida los privilegios obtenidos por los criminales de la dictadura; parece increíble pero es así, han apoyado con su voto la impunidad del franquismo y con ello la integridad de la clase dirigente actual. El PCE, algunos de sus cuadros, protestó un poco, se escribieron palabras duras, se gesticuló públicamente pero nada de nada, no se les ha desautorizado. Son muchas las complicidades, grande la confusión, muchas las divisiones, claros y firmes los límites que la dirección del PCE ha interiorizado en este régimen. 

La burocracia de Izquierda Unida y los exquisitos arcoírico-irisados de Iniciativa pasaron en la noche electoral momentos de confusión, sin que podamos descartar  que les embargase cierto temor. Pasó pronto, Laura González ya nos tranquilizó al poco, aquí no ha pasado nada. El estado no va a consentir que una estructura tan útil como Izquierda Unida desaparezca. Y mucho menos ahora, cuando no hay absolutamente ningún peligro de que Izquierda Unida sea la representación en las instituciones de la izquierda social real. Por el contrario, ahora que está despojada de sus mejores cuadros, ahora que miles y miles de militantes se han ido y sus votantes le niegan el apoyo, es cuando Izquierda Unida puede resulta mas útil. Llevó veinte años neutralizarla, desactivarla, ha bastado un par de meses para que Izquierda Unida asuma de forma entusiasta un nuevo papel: el de cortafuegos con la izquierda, no vaya a ser que puedan llegar algún día a las Cortes los problemas de la calle. Izquierda Unida es un inmenso cadáver que ocupa un espacio político de gran importancia estratégica: la izquierda social, los millones de votantes con sentido crítico y que saben muy bien que no comulgan con las patrañas de este sistema, con los millones de personas que saben en sus entrañas que otro mundo es posible y que a esto le llaman democracia y no lo es. Para el estado es vital que esos millones de personas no hagan oír sus voces en las instituciones. Para ello, nada mejor que insuflar vida artificial a ese cuerpo inerte llamado Izquierda Unida e impedir que se hunda, consintiendo que forme grupo parlamentario forzando los reglamentos y con ello reciba las subvenciones con las que pagar sus deudas electorales. Si desapareciera esta organización se perderían años de esfuerzos en comprar y corromper a tantos cuadros dirigentes, sería un trabajo perdido que habría que recomenzar de nuevo. En ese espacio político Izquierda Unida vale su peso muerto en oro: mientras siga ahí, nada nuevo podrá crecer.

Pactos cupulares y cuotas en el horizonte.


Una zanahoria mostrada desde el gobierno ha bastado para convertir la prevista Asamblea Federal del próximo otoño en una refundación de lo mismo en vez de en un entierro anunciado. Se ha prometido un cambio en la Ley electoral; con apenas unos toques se podrían rescatar los restos de votos por provincias y nombrar así algunos diputados extra que permitan a las cúpulas de Izquierda Unida entrar de nuevo en sus juegos de cuotas. ¿Para qué esos diputados, nos preguntamos? ¿Para votar una Ley que considera el franquismo legal? ¿Para eso tenemos diputados de izquierda?

En pocas semanas las perspectivas políticas de reconstrucción del espacio de la izquierda abiertas por los necesarios reajustes tras la debacle electoral del proyecto iniciado por el Pacto Almunia-Frutos y culminado con el grotesco episodio de SuperGaspi, diputado único, se han difuminado. Los llamazaristas ya buscan un joven aspirante a líder renovador, los viejos lagartos regionales como Ángel Pérez se aprestan para una nueva etapa triunfal y un PCE dividido que sigue bajo la losa de la herencia carrillista se ve incapaz de superar sus diferencias y acabará como siempre neutralizado por su propio aparato ilusionado con la perspectiva de un nuevo reparto de cuotas institucionales ahora que el gobierno se ha mostrado comprensivo.

Una derecha en plena ofensiva.


¿No hay acaso salida a esta situación? ¿No hay posibilidades de que algún día se pueda luchar en las instituciones de forma coordinada con la calle y los movimientos sociales? La situación y las perspectivas que se nos vienen encima son muy malas. En la Comunidad de Madrid y en el País Valenciano, donde la derecha campa por sus respetos, las privatizaciones de servicios públicos son aterradoras, el deterioro de la sanidad, de la educación públicas son crecientes y los medios de comunicación están en manos de un bunker mediático que estremece, son plataformas de propaganda continua que difunde los valores neoliberales y reaccionarios. Lo peor es la desaparición de la izquierda oficial, inexistente ante tales situaciones; no es de extrañar, cuando la derecha practica la lucha de clases sólo se les puede frenar dándoles la batalla ideológica, confrontando a sus acciones y sus discursos las acciones y los valores de la izquierda, algo que ni el PSOE ni, por lo que hemos visto, esta Izquierda Unida están en condiciones de hacer.

En el gobierno del estado, las cosas no es que vayan mucho mejor: nos podríamos dar con un canto en los dientes si se propusieran sencillas medidas socialdemócratas como asegurar las pensiones con los presupuestos del estado o garantizar los servicios públicos, pero no hay nada de eso. Al contrario, el gobierno va a meter en bolsa el dinero de las pensiones. Si la precariedad laboral y social es norma, en materia de libertades las cosas van peor. Leyes de excepción, ilegalización de partidos, criminalización del antifascismo y del republicanismo, una justicia trufada de jueces franquistas y reaccionarios... Rodríguez Zapatero cree vivir en el mejor de los mundos y cuando recientemente el Parlamento Vasco denunció la práctica de torturas y malos tratos, el Presidente intentó desviar la crítica diciendo que era eso era una exageración politizada y que sólo los tribunales pueden afirmar eso. Olvidó el presidente que la norma no escrita del estado es indultar o proteger a los guardias civiles y policías cuando son condenados, son tantos los casos que sobra todo comentario.

No podemos mostrarnos sorprendidos por este desolado panorama. Es el mismo que está detrás de la derrota brutal de la izquierda institucional en Italia o en Francia. La diferencia con España radica en la naturaleza cavernaria de la derecha española, en esa mezcla sui generis de neofranquistas con neocons americanos; el miedo a esa derecha es la clave de su derrota, entre el electorado pudo más el miedo que inspiraba el PP que el asco que entre la izquierda produce votar al PSOE. Una IU desdibujada, entregada al poder y convertida en un espantajo grosero no pudo retener sus votos, perdida casi toda credibilidad, casi resultó arrojada del parlamento. 

Hay resistencia.


La lucha continua, no obstante. Los frentes de resistencia son muchos. Que no tengan impacto en el parlamento no debe engañarnos. Las huelgas se suceden en múltiples sectores. Los transportes de Madrid, los transportes de Barcelona, los servicios de limpieza del metro, los funcionarios de Justicia, los precarizados empleados de los grandes grupos de servicios y alimentación (Mercadona), la lucha sin fin en Telefónica, son decenas y decenas de confictos que no trascienden ni ocupan espacio público en los media ni en las discusiones en las instituciones porque son ignoradas cuando no directamente traicionadas por la izquierda institucional o por las cúpulas de los sindicatos del régimen.

Hay una lucha de los trabajadores que sigue ahí, que continua día a día aunque pretendan que no existe. Y hay también una lucha por la Memoria.

Memoria irredenta.


La lucha por la Memoria democrática y antifascista del pueblo español ha logrado convertirse en el principal temor del Estado. Un mar de pequeñas y grandes acciones protagonizadas por miles de ciudadanos y ciudadanas han ahogado los intentos de condenar al olvido la memoria. El recuerdo de la ilusión que supuso en su día la República, el homenaje sentido a quienes dieron sus vidas por las libertades de todos y un profundísimo deseo de no volver a callar y exigir justicia y reparación para las víctimas ha causado una enorme inquietud en el Estado. Han tenido que redactar una Ley repugnante que quiere cerrar de una vez por todas este asunto. Han declarado legal el franquismo y blindados ante los privilegios de quienes se beneficiaron de la dictadura. Les preocupa y mucho que la lucha por la memoria lleve a pedir responsabilidades por los espantosos crímenes de lesa humanidad cometidos contra el pueblo español. Esa ley falsamente llamada de la memoria, es un intento desesperado de poner punto final a esta lucha; han recurrido al engaño, al soborno, a fomentar la división, a atomizar y dividir a la gente y a las asociaciones, pero les ha salido mal. Quienes como los diputados de Izquierda Unida la han votado a favor, pagaran políticamente muy cara esta traición. Han mostrado su verdadera cara y a quienes sirven realmente con nuestros votos en el parlamento.

El movimiento por la memoria es extenso, está en todas partes y cuenta con la simpatía de millones de personas: la resistencia ofrecida a los intentos de confundir ha sido notable. Y la experiencia ha sido muy pedagógica. Son muchos quienes ya saben que no pueden contar con los diputados de la izquierda del régimen, se extiende la idea de que se precisa una renovación profunda de siglas, organizaciones y personas. Al votar a favor del franquismo y u impunidad, Izquierda Unida ha perdido el último resto de dignidad que le podía quedar.

Clamor por la República
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Junto a los trabajadores en lucha y a los ciudadanos y ciudadanas del movimiento por la memoria un nuevo núcleo de resistencia se ha ido forjando en estos años: el asociacionismo por la Tercera República. No es solamente la Plataforma de Ciudadanos por la República o la Unidad Cívica por la República, además de éstas, hay multitud de asociaciones de ámbito local o autonómico que asumen y defienden los valores republicanos y de la izquierda. Son un clamor cada día más imposible de no escuchar. 

Igualmente el espacio político comunista, si bien dividido en diversos grupos, pugna por reorganizarse, sintiéndose cada día más la necesidad de reconstruir espacios comunes de militancia.

Si sumamos a estas corrientes de la izquierda real a los jóvenes antifascistas, a los trabajadores y sindicalistas críticos, a los movimientos sociales y de género, empezaremos a tener una idea clara de la existencia de un importante y extendido magma de izquierda en el seno mismo de la sociedad. Un sentimiento y una convicción muy asentados en la idea de que no se puede seguir así por más tiempo y que precisamos coordinarnos políticamente y lograr representación política en las instituciones. Sabemos que la combinación de movimientos de base con actuación en ayuntamientos y parlamentos puede resultar muy efectiva. El sistema lo sabe y por ello tratan de impedirlo a toda costa.

Construir la República exige hablar claro y ser coherentes.


Es hora de reconstruir la izquierda, hora de superar contradicciones. Necesitamos hablar claro. No tiene ningún sentido decir que se lucha por la República y renunciar a construir instrumentos políticos para tal lucha.

Es preciso desautorizar públicamente a Izquierda Unida en su forma actual. No se puede reconducir una organización que no desea ser reconducida. Pretender una refundación exigiría, para lograr cierta credibilidad, que los actuales grupos de dirección fuesen apartados. No es viable y mucho menos ahora, con la expectativa abierta de poder superar la crisis con una nueva edición de pactos cupulares en la Asamblea Federal próxima.

Construir la República exige ideas claras y voluntad republicana. Exige compromiso y diálogo. Reconstruir la izquierda es algo que solamente podrá hacerse desde un rechazo explícito de la Transición y la Monarquía, con el concurso de los comunistas y los republicanos, juntos en un nuevo empeño, en una organización nueva y abierta, capaz de plantar cara a quienes pretendan seguir con los engaños de los últimos treinta años. No basta con afirmaciones voluntaristas o con envolverse con la tricolor: hay que desautorizar públicamente a las organizaciones que en estos momentos suplantan a la izquierda en las instituciones.

En la Plataforma de Ciudadanos por la República vamos a apoyar las iniciativas que surjan de reconstrucción de la izquierda y del espacio republicano. Nos sumaremos a la lucha por abrir un proceso constituyente por la Tercera República, que no lo dude nadie. Apoyaremos también los esfuerzos por reconstruir el espacio comunista, algo que sólo podemos ver con simpatía. Pero lo que no estamos dispuestos a hacer es a callar si vemos nubes de humo y palabras vacías... Es preciso desautorizar los intentos de salvar una Izquierda Unida corrupta. Hay que hablar claro y ser consecuentes. 

Esa batalla la vamos a dar. Y estamos seguros de que no vamos a estar solos en ella.
 
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Comentarios (15)

#1

lebiatan|21-05-2008 10:37

Social "democratas", unos prepotentes que confunden el servicio a la sociedad que los pone.

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#2

21-05-2008 11:47

Yo creo que no confunden nada. Lo tienen claro, pero nos engañan. No se equivocan. Está todo planeado y bien planeado.

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#4.- tampies puedes firmar como PCE (ml)

hombre benjamin....|21-05-2008 12:02

Hombre camarada, tú sabes que eres miembro del PCE (ml) no tienes xq intentar hacernos creer que la Plataforma Ciudadanos por la República es algo independiente.

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#5

rojo|21-05-2008 12:09

no me parece correcto que una entidad civico politica como Ciudadanos por la Republica hable como si un partido se tratase, que hable de unidad de los comunistas cunado debería incluir a mas gente. Esta utilizacion de Ciudadanos como partido o correa de transmision de partidos es un error, y más si se mete en debates que no le toca.

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#6.- PRECISIONES DE B.BALBOA

BENJAMIN BALBOA|21-05-2008 12:50

Hola a todos

La Plataforma es independiente y Balboa, no es afiliado del pce m-l. No lo ha sido nunca, ni de ningún PC. Como asociación defiende los valores cívicos republicanos y la herencia cultural republicana, la Plataforma es una entidad ciudadana que tiene derecho a dar su opinión sobre los procesos políticos y sociales abiertos en el país: y la lucha por reconstruir la izquierda es uno de ellos. No hay que confundir las cosas, pero defiendo el papel de la sociedad civil y del tejido asociativo para influir en los procesos políticos y sociales. 

En el espacio republicano —sea cultural o político— debemos confluir los que compartimos valores republicanos, no me importa cuál sea su origen. He conocido pocos espacios tan abiertos y habitables como el de esta asociación. 

Entiendo que puede parecer raro mezclar lucha republicana con unidad de los comunistas, aunque no es así exactamente como se plantea en el texto. Se afirma que estamos en un proceso de reconstrucción de la izquierda donde hay esos dos debates y en ellos simpatizamos con los dos: reconstruir uniéndonos sobre la idea de la república es uno: el otro la lucha por recomponer el espacio comunista. A diferencia de otros grupos (asociaciones, partidos, colectivos) en la Plataforma viendo bien y hasta necesario este objetivo, creemos que no debe enfrentarse o superponerse al de la construcción de la Unidad Republicana. Este conflicto esta sobre la mesa, no debía ocultarse.

Gracias por vuestras palabras

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#8.- Al comentario anticomunista

B. Balboa|21-05-2008 13:19

Como republicano convencido que soy y con un compromiso personal con los valores y la libertad republicanas te respondo. No admito excusas para dictaduras, como tampoco olvido que hay algo llamado lucha de clases y que cuando los privilegios de los poderosos se ven en peligro hay peligro cierto para las libertades: en esa lucha hay que saber tomar partido y como republicano estoy al lado de los intereses del pueblo. Un anticomunista es alguien que, en principio, oculta siempre esos conflictos y ningún republicano honrado puede serlo. 

Pero sospecho que tu no eres republicano precisamente 

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#9

yoni|21-05-2008 14:06

Congratulaciones por tu artículo Benjamín, al que solo le pongo un pero en lo que respecta que en el espacio republicano no te importa cual sea el origen (cultural o político) con tal de confluir los que compartimos valores republicanos.

Es evidente que el fin justifique los medios pero no debe olvidarse que con los medios es con los que hay que llegar al fin, si éstos entran solo para el deterioro de las relaciones de la organización, la caida al fondo del  tunel estratégico-práctica podrá hacer retroceder el objetivo final.
Dicho coloquialmente aunque nadie es culpable mientras no se demuestre (en justicia) lo contrario, todos somos responsables según el grado de entrega a la causa  por la libertad  y la emancipación.
"Hoy todo el mundo sabe a su casa y tres puertas mas arriba".   

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#10.- Coherencia entre lo que se dice y lo que se hace

B. Balboa|21-05-2008 14:21

Hola

Yoni, lo de que lo importante es compartir valores mas que si vienes de aqui o de allí, si procedes de esta tradición o de ésta se puede entender de varias formas. Creo que lo importante es la conducta de cada uno, que sea coherente con los valores; es lo que en la tradición republicana se llama virtud, la coherencia. Si hay coherencia entre lo que se dice y se hace y esto se traduce en una conducta en favor de las libertad, la igualdad y la fraternidad, pues mira, me dan igual tus afiliaciones. Hay por ahí supuestos republicanos que son unos golfos que han rapiñado el patrimonio histórico y se han aprovechado del honrado sentir de muchos y también comunistas o excomunistas que da vergüenza oírles de fachas que son ahora (7 excomunistas en gobiernos PP). Lo importante para mí es la práctica de cada día, qué se hace, qué se dice, que ejemplo se da- Y luego el ciudadano que tenga el carnet que quiera. Cada cual con sus contradicciones...

Pero chicos, aquí de lo que se trata es que quieren meternos gato por liebre con lo de izquierda unida

Gracias de nuevo 

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#11

yoni|21-05-2008 14:44

ABC afirmó hace algún tiempo que "si IU no existiera habría que (re) inventarla"
"cuando el enemigo habla bien de IU, algo mal estarán haciendo".

Salud y República

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#14.- Sobre Italia

B. Balboa|21-05-2008 17:11

vale, la izquierda italiana, dices, no ha logrado ni un escaño... ¿pero en que se notaba que era izquierda? En nada, no plantaron cara a la precarización, ni la explotación de los ilegales, ni las deslocalizaciones de empresas, ni a las privatizaciones, ni a la corrupción y la mafia, ni los neoliberales de la Union Europea, ni a la caida de los salarios, ni al predominio de lo financiero especulativo sobre lo productivo...A nada, en todo tragaban con el mismo programa de la derecha. Resultado la gente de izquierda pasa de votar a esos pringaos y la de derechas o sensible a la demagogia vota a los vendedores de humo de Berlusconi. Fin de la izquierda, triunfo de los demagogos...

Aquí no pasó lo mismo por el susto que teníamos todos con el PP. El Berlusconi te mata de risa o de asco, pero no de miedo... 

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#15

Arturo|21-05-2008 20:31

Yo creo que en España  se ha  originado  un estrato  "facha" arribista (que incluye a mucha aristocracia obrera ; en activo y pensionista)  como  consecuencia del crecimiento económico  de los últimos años  y que,  en contrapartda, han surgido  un montón  de perdedores  en esa lucha de clases. Es el resultado del Darwinismo social capitalista  en la selva del Mercado.
La correlación de fuerzas actual entre derecha e izquierda, en la presente crisis económica,  está  pendiente de  la  respuesta que  pueda dar la clase de los explotados que se supone es de izquierda. Clase sometida y confundida  a través de  un  "descerebramiento" mediático. Me refiero al poder que ejercen sobre ella evidentes  tácticas  de distracción como  el "furbo" y  "chikilicuatre" ; ya me entendéis.
La izquierda tiene que  volver la  mirada  a sus principios,  exigiendo a sus dirigentes una serie de valores (o como queramos llamarlos), e imponiendo esa democracia interna  que  exige a cada uno  fastidiarse unas cuantas horas para participar, aunque sea a costa de perderse el  espectáculo furbolístico correspondiente.
No se trata de que cualquier "gurú" nos resuelva  la revolución. Si no  lo hacemos  asunto de todos, aunque joda dedicarle algo de tiempo, aquí no hay nada que "rascar" porque todo está "atado y bien atado".     




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#16.- Pequeño olvido

Braulio|22-05-2008 16:02

Se le olvidó al articulista hablar de la izquierda abertzale que digo yo que algo sí que representa en la oposición al sistema monárquico. No tanto como los conductores de autobús, pero casi.

¡Ah! y la República me la ponga con un poco de autodeterminación por favor, es que si no va a ser un poco facha.

Salud y República

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#18

22-05-2008 22:38

Las reflexiones sobre los procesos en marcha deben ser bien acogidas, en ese sentido, agradecer el artículo así como las reflexiones que plantea. 

Únicamente comentar una cuestión.

El texto obvia una realidad constatable: durante y tras la transición, y en los años que siguieron, mientras el PCE traicionaba y comenzaba su virage hacia la nada y su renuncia estratégica, los movimientos populares en los pueblos del estado mantuvieron la lucha antimonárquica y en clave de ruptura democrática; obviar esta realidad, es cuanto menos un grave error.

Si lo que pretendemos es lograr articular un movimiento antimonárquico en clave revolucionaria, en el estado español del siglo XXI hay que contar con los movimientos independentistas.

Por honestidad, por imperativo internacionalista, y por razones evidentemente tácticas. 

¡Abajo la monarquía! 

¡Por el derecho de autodeterminación de los pueblos del estado! 

¡Salud! 

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#19

22-05-2008 23:56

Estoy de acuerdo contigo

  Todos esos lemas, y viva la republica

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#20.- Federalidad, qué tendrá tu nombre

B. Balboa|23-05-2008 02:23

Los comentarios sobre el supuesto olvido del independentismo en el análisis son algo a tener muy en cuenta. Es evidente que el tema ha de tratarse explícitamente. De entrada hay que señalar que el fraude de la Transición lo primero que impidió es que los españoles en su conjunto pudieran autodeterminarse. Es decir, no es que se les impidiera a los vascos, es que fue a todos los españoles a quienes se les negó la posibilidad de escoger su futuro. No hubo discriminaciónes, se les negó a todos. En segundo lugar creo que hay que precisar: ¿a un independentista absoluto le preocupa la forma de gobierno de España? Sospecho que hay que escribir específicamente sobre esto... La realidad española es profundamente plural y la República debe construirse desde la libre unión de los pueblos en clave federal. Y no puede haber federalidad sin reconocer soberanía a los que componen la federación. 

Personalmente lo que me gustaría es que nos anexionase Portugal.... 

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