Es, para responder a un lector atribulado por la fiesta de los toros. Y se habrá quedado tan ufano arrimando el ascua a la sardina de  su poca cabeza, el caballero; de la insensatez de los que, se supone estando en su sano juicio, no reparan en que también los esclavistas, por ejemplo, tenían sus razones, y los nazis las suyas, y los torturadores policiacos las suyas. Ante todo, en esta cuestión, se alza un argumentario completo sobre grados de sensibilidad, y también sobre axiología en tanto que sistema o escala de valores; valores entre los que se cuenta el contravalor del daño innecesario, del daño superfluo y del daño para diversión de unos cuantos descerebrados: cabras lanzadas desde campanarios, toros acribillados por masas enfebrecidas, peleas de gallos y de perros, etcétera: todo, más o menos venido de la tradición, de la desconsideración hacia el animal, y de las epidermis de mamut...
  Porque yo, pero también infinidad de otros humanos, creo que, para justificar la barbaridad, es decir, la tortura infligida a personas o a animales, echar mano al “tú más”, a los agravios comparativos o al "es la costumbre o la tradición", es un recurso tan pobre que en determinadas personas al menos, resulta una bajeza moral y una bajeza intelectiva.
  Rafael Reig, un aficionado a los toros sinigual –lo mismo que un día Javier Marías quien, al menos entonces, era aficionado a fumar y se desmelenó justificando el vicio que supongo habrá abandonado-, razona en este asunto con el mismísimo bofe. Y en lugar de admitir su inconsciencia y reconocer su falta de sensibilidad en este asunto, cada vez que alguien le provoca trata a menudo de adoctrinar con razonamientos hace mucho afortunada y largamente superados. Se empeña en hacer de esta debilidad y de esta inmadurez suyas, algo de lo más "normal" si no algo noble. E insiste un día y otro en sus razonamientos desviados, cuando para millones y millones de seres humanos, a estas alturas del librepensamiento y de la sensibilidad y sentido comunes, no tiene perdón esta defensa. Librepensamiento y sensibilidad que se encaran con lo irracional y con lo que va contra natura. Véanse las consecuencias de esa falta de tacto y de instinto conservativo, en el cambio climático ya reconocido por el mundo entero sin ir más lejos. Aunque parece que nada tiene que ver una cosa y otra,  los que no respetan a la Naturaleza y los que no respetan a los animales sometiéndolos públicamente a su frivolidad (que equivale a matarlos  y torturarlos "por gusto")  son los mismos que van causando parceladamente estragos en  los ecosistemas, en los mares, en las costas, en los ríos, en las selvas, en los bosques  y a la humanidad. 
  Los seres humanos no podemos, y quizá no debemos, ser perfectos. Pero con un mínimo de grandeza intuitiva, al menos nos cabe la opción de la humildad. Y reconocer nuestras flaquezas porque contravienen a la razón universal, nos puede redimir de la estulticia.
  Y este es el caso de “los toros” que Reig defiende con tanto denuedo como con tanta estrechez de miras. El "fuagrás, a costa del padecimiento de las inocentes ocas" y "las chuletas de lechal" son sus puntos de apoyo para explicarnos, en el siglo XXI, el arte bajo de Cúchares, y para hacer apología de la tortura del "astado".
  Mire usted, señor Reig, en primer lugar sobre si comemos carne de reses sacrificadas y fuagrás de ocas inocentes, es porque el ser humano ha sido, desde que se sepa, omnívoro. Pero, con la razón, los cerebros más evolucionados ya vienen comprendiendo hace mucho que deben ir poco a poco abandonando esa costumbre. Entre gente civilizada y voluntariosa es cada vez mayor el número de los que repelen el ordinario consumo de la carne, aunque frenen mucho ese impulso redentor los burguer y macdonalds. Y en segundo lugar, usted no puede comparar el sufrimiento de las ocas y de las reses sacrificadas en todo caso de puertas adentro, con el del toro torturado y muerto públicamente y  el jolgorio de multitudes.
  Y no sólo por el argumento anterior, que por sí solo debiera bastar, tiene usted razón más allá de su capricho y del capricho de los que se divierten como usted. Es que a nadie se le ocurriría, sin ser tenido por despreciable masoquista social, organizar como espectáculo, ante miles de personas, en un matadero convertido en coliseo, el sacrificio, en este caso prácticamente instantáneo, de una res. Por eso el fulcro, el punto de apoyo del razonamiento "serio" y no tópico y facilón, está en repudiar la concentración de personas para presenciar la tortura y muerte de un ser vivo, aunque sean muchos los que quizá paguen millones por acudir a una ejecución en Texas o California. Usted, imagino, muy pudiera pertenecer a esta clase... Eso, festejar la tortura y la muerte causadas de propósito y festivamente, es lo que hace del festejo  algo  abyecto, abominable y primario a más no poder.
  Pero claro, si usted se empeña y proliferan novelistas y periodistas como usted con plataformas a su alcance como ese buen periódico en el que escribe a diario, algún día surgirán espectáculos como este del regodeo de la gente presenciando el proceso monstruoso del hígado de las ocas transformado en fuagrás, o el otro de la muerte de una frágil ternera a manos del artista-figura matarife.
  Es justo su nula sensibilidad, necesaria en estos tiempos para corregir los excesos del humano primitivo, lo que le hace a usted y a los que carecen de ella, ya, a estas alturas del raciocinio y de la historia antropológica, inteligentes marginales.
  Pero siga, prosiga usted ejerciendo su derecho de expresión y de opinión para enaltecer la tortura y la muerte rituales. Ahora bien, le pronostico que un buen día despertará de una especie de letargo y quizá se convierta en el más furibundo enemigo de la fiesta de los toros. Y entonces también desbarrará. Como suelen desbarrar todos los que atentaron contra la razón kantiana universal, y como todos los renegados de un partido político, de una fe religiosa o de cualquier otra idea que  antes defendieron con ideologías o ideas prestadas... de otros.   
  Y es que lo peor de los que han evolucionado muy poco en materia de sensibilidad humanista y ecológica (el caso asimismo de otro novelista, Delibes); lo peor de los que ondean la bandera del “todo vale” (como también es el caso de Reig en materia de costumbres), como también de los ingratos y de los antiguos esclavistas es que, no sólo tienen mermada la consciencia del favor que recibieron o de su atraso; es que, además, encima y a toda costa, se empeñan en tener razón...
#1
08-10-2008 18:50
Pues sí, así va esto.
Por descontado que ese lamentable espectáculo está demás. No hace falta más que recurrir un instante al más mínimo sentido común.
Pero lo que es gravísimo, también, es que es sintomático (de la mierda que hay) el hecho que esa bola llamada fiesta nacional pueda colar en el siglo XXI.
Si puede colar eso (sin olvidarnos las bolas que nos han colado, como eso de las hipotecas astronómicas por infraviviendas, por ejemplo) es que vivimos en una sociedad bastante podrida y llena de estupideces varias.
Ciertamente es bastante horripilante la cosa.
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#2.- Más claro
gavilan|08-10-2008 18:58
Cada vez que leo u oigo una defensa del siniestro mundo del toreo comprendo mejor aún el esfuerzo de, entre otros, aquellos buenos hombres de la Institución Libre de Enseñanza, o de aquellos cientos, miles de maestros que la Segunda República envió, como laicos apóstoles por los campos de este singular país a intentar hacer despertar a la cultura y a la conciencia a todos aquellos de nuestros compatriotas mantenidos en estado de casi animalidad por las clases dirigentes. Comprendo, también, la saña con la que procedieron a exterminarlos los más 'brillantes' representantes de esas clases homicidas, vencedora en el último conflicto hispano. Y, finalmente, comprendo lo que supuso el agostamiento de ese noble propósito: se mantuvo bárbaro a buena parte del pueblo, pese a su nivel de vida, sin duda superior, materialmente hablando, al de entonces. Porque no son lo coches, los chalés, los viajes, el consumo, etc., etc., lo que hace a un pueblo humano y culto, sino, entre otras cosas, el repudio de cualquier forma de violencia gratuita. Y menos aún servida como 'espectáculo' sangriento. Luego meditaremos sobre la violencia entre los jóvenes...
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#4.- ¿Reig?
Rubén Pérez Sueiras|09-10-2008 14:28
Este señor, Rafael Reig, siempre defiende la tauromaquia desviándose a otros temas, si quiere defenderla que lo haga, pero que no de cuatro vueltas a España antes de llegar a lo que quiere decir.
Y no sólo Reig, sino el 99,9% de los aficionados taurinos defienden esta atrocidad comparándola con otras; como si hubiera que mantenerlas por ser igual de salvajes o crueles.
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#7.- LA TORTURA NI ARTE NI CULTURA, le guste a quien le guste.......
10-10-2008 12:40
los toros son el lastre recordatorio del CIRCO ROMANO...................Garcia Lorca, tambien pudo decir muchas tonterias,...Y Goya tambi{en!!!, y mucho otros, genios o no, .......................y el Che mucha politica tambien para apoyos a su causa........PERO,A parte: LOS TOROS SON UNA SALVAJADA made in spain principalmente..........
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#9.- El "gran" Richart
Nipon|11-10-2008 11:26
"Padre" Richart al igual que somos omnívoros también somos otras muchas cosas, el acto de matar animales está representado hasta la saciedad desde la prehistoria. También lo hizo Goya. También lo aceptaron "guiris" que seguro no tienen el nivel intelectual de usted, déspota ilustrado: los tópicos Orson Welles y Ernest Hemingway. Sin duda ellos tres no son más que  unos memos a su lado.
La "tortura" de toros es un ritual totémico milenario  de la población mediterránea, la evolución cultural ha hecho que desde el XVII se haya convertido en un arte litúrgico, algo por cierto que no sucede con su escritura, don Jaime.
Pero vamos igual posee usted la verdad, para qué ser mediterráneos, mejor leninistas.
Firmado: otro repugnante.
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#10.- ¿¿¿Que Goya que???
Rubén Pérez Sueiras|11-10-2008 11:42
Citar el ejemplo de Goya como una persona pro-taurina, es desconocer, primero su obra, y después una falacia ampliamente difundida desde el lobby e industria taurinas.
Las obras de Goya son denuncias sociales, denuncias contra la oscura tauromaquia, párese a observar sus cuadros dedicados a la tauromaquia, a ver que saca de ellos; porque bajo su base de pensamiento, Michael Moore, director de cine crítico también sería republicano; por situar un ejemplo actual...
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#11.- al gran Nipon
Jaime Richart|11-10-2008 13:21
¡Y a mí qué me cuenta usted con la monserga de la tradición, de los "guiris"  y de ese abyecto arte litúrgico tan cercano a los sacrificios humanos también rituales!
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#13.- gran nipon, gran inculto
Rubén Pérez Sueiras|11-10-2008 19:59
A ver si usted nos puede ofrecer sus títulos de estudios superiores, porque por lo que parece está por encima de todos; típico de una persona que desprecia a los animales, como asemeja que hace.
La comparación no es una comparación de calidad, que para ello también hay gustos, sino una comparación de personas CRÍTICAS; y a ver si es capaz de leer más allá, o se queda en la simple unión de palabras y frases...
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#15.- ...
Rubén Pérez Sueiras|11-10-2008 23:20
Tan culto, tan inteligente, que se escuda bajo un pseudonimo; curioso desenlace. 5 carreras y un master, y perdiendo el tiempo en Kaos en la Red, cuando puede dominar el mundo, que digo, el universo...
Ya me parece raro que un presunto genio como es usted defienda una tradición basada en la tortura y muerte a un ser vivo; y más raro me parece que no defienda la lapidación como cultura propia de países donde impera la Sharia... raro raro.
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#19.- borrad todo, ya puestos
el gran nipon|13-10-2008 21:47
Ya puestos borrad el mensaje mío que queda "dialogantes"... si es lo que tiene el estalinismo lo que no nos gusta lo mutilamos, luego decimos del toreo...
Pero repito que tenéis razón, no se puede torturar a ningún animal, toro o no toro, con independencia de las tradiciones. Ya veis reconozco la supremacía de vuestra opinión y vuestro nuevo Pravda - Kaos. Sois la hostia, os amo.
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