ANTE EL HURACÁN PRIVATIZADOR, UN OBJETIVO GENERAL: DEROGAR LA LEY DE  NUEVAS  FORMAS DE GESTIÓN, LEY 15/97 
Los trabajadores y trabajadoras de la sanidad madrileña y cada vez más  sectores populares asistimos, entre incrédulos y espantados, a un  rapidísimo proceso de demolición de la sanidad pública. 
El gobierno del PP ha abierto ocho nuevos hospitales en Majadahonda,  Parla,  San Sebastián de los Reyes, Coslada, Vallecas, Arganda, Aranjuez y  Valdemoro. El procedimiento utilizado ha sido la cesión gratuita de suelo  público –a Uniones Temporales de Empresas que "explotan" el hospital  por un  periodo de entre 30 y 60 años. La connivencia de los Ayuntamientos  correspondientes, independientemente del partido en cuestión, ha sido  indecente. Han callado sobre la privatización- y se han hecho la foto,  ante  de la cesión de recursos públicos y de la atención sanitaria de sus pueblos  a los tiburones del  capital privado.  Las empresas son en su mayor parte grandes constructoras que – ante la  crisis del sector – buscan el negocio seguro de la financiación  pública  tales como Dragados, Sacyr, Acciona, FCC u otras de capital riesgo como  Apax  Partners. 
En estos hospitales, siguiendo la lógica privatizadora, se subcontratan  todo  tipo de servicios y prevén beneficios anuales de entre el 15 y el 25 % de  os fondos obtenidos de la financiación pública. 
La forma de asegurar su rentabilidad es de claridad meridiana: reducir la  cantidad y la cualificación del personal, precarizar los contratos,  ahorrar  en dotación de medios y, sobre todo, seleccionar pacientes rechazando a  enfermos crónicos y a todos aquellos en los que por la vejez y la pobreza demandan mayores cuidados. 
 
La puesta en marcha de golpe, de estos ocho nuevos hospitales, está  permitiendo que la ciudadanía y los profesionales y trabajadores de la  sanidad estén percibiendo de forma rápida las gravísimas repercusiones  de  esta locura privatizadora: 
- Ante las necesidades acuciantes de recursos hospitalarios de la sanidad  madrileña, la apertura de los nuevos hospitales no supondrá aumento  de  medios, sino reducción global de personal y de camas.       
-  El personal sanitario de los nuevos hospitales sale de los hospitales  públicos. Buena parte de ellos al ver las más que precarias condiciones de  trabajo (escasez de recursos y de personal) regresan a sus hospitales  de  origen. 
-  Los datos a los pocos meses de apertura son: médicos de atención  primaria  atendiendo urgencias hospitalarias, grave escasez de especialistas.  remisiones a los hospitales públicos por no tener medios diagnósticos  ni  especialistas suficientes, casos dramáticos de falta de atención sanitaria  en partos, etc. Los supuestos hospitales son  ambulatorios  con camas. 
-  Los grandes hospitales, hasta hora públicos, están sufriendo la falta  de  personal derivada de la marcha de sanitarios a los nuevos hospitales y  se  enfrentan a reducciones importantísimas del números de camas como  resultado  de los Planes Directores, que prevén disminuciones en todos ellos  (Ramón y  Cajal, Doce de Octubre, La Paz, Ramón y Cajal, Gregorio Marañón etc)  de cientos de camas cada uno. 
-  La privatización de los laboratorios, de la radiología, de servicios  básicos para la garantía de la seguridad y la calidad como son la  limpieza,  la alimentación, la esterilización, son ya una realidad. 
-  Desde febrero de 2008, la asistencia sanitaria de 400.000 personas de  Madrid se ha cedido a una empresa privada de capital riesgo, Apex  Partners–  propietaria de la Fundación Jimenez Díaz- incluyendo la atención  especializada de los centros de Pontones y Quintana. 
La gestión privada de los grandes hospitales, hasta hoy públicos, es  cuestión de poco tiempo, tras la aprobación de la ley que les dota de  personalidad jurídica. Detrás irá sin ninguna duda la de los centros de  atención primaria y los de especialidades del conjunto de la sanidad  madrileña.     
Nos enfrentamos hoy a la más profunda perversión del supuesto derecho  de  todos a una sanidad pública de calidad. 
Ante este cataclismo, inconcebible hasta ahora, hay que hacerse dos  preguntas:
 
-  ¿Por qué han callado CC.OO y UGT y los partidos de la supuesta izquierda?
- Tamaño despropósito, ¿es legal? 
La respuesta es que el objetivo de abrir la sanidad pública a manos  privadas, cuyo esperpento percibimos ahora, viene de lejos. Los pasos fundamentales para poner en manos de empresas privadas el importante  presupuesto público de la sanidad se dieron hace tiempo. Hay una  estrategia  general del capital a la que han servido indistintamente los gobiernos estatales del PP y del PSOE, y los de las Comunidades Autónomas, ya sean  de la derecha estatal o nacionalista o de la supuesta izquierda, con la  complicidad de CC.OO. y UGT. 
El Informe Abril Martorell que diseñó la filosofía de la privatización  y el  Decreto de 1991 que separaba la financiación de la gestión – paso  trascendental para introducir la gestión empresarial - ambos realizados  por gobiernos del PSOE, fueron las herramientas políticas y organizativas  para  preparar la entrada de las empresas privadas en la gestión de la sanidad  pública. A partir de entonces se privatizaron en masa en la sanidad:  limpieza, lavanderías, cocina, archivos de historias clínicas,  seguridad,  mantenimiento, etc, y se inició la "externalización" de laboratorios,  radiología, y todo tipo de pruebas diagnósticas. 
Las transferencias de la sanidad a las Comunidades Autónomas supusieron  el  pistoletazo de salida para la privatización "a la carta" . 
 
En 1997, gobernando el PP en minoría y con el voto del PSOE, *se aprueba  la  Ley 15/97 de Nuevas Formas de Gestión* que permite la gestión de todo  centro  de salud, hospital o centro socio-sanitario por entidades privadas. CC.OO.  y  UGT saludaron la Ley y el PSOE y las demás fuerzas políticas la ha  aplicado  en las comunidades autónomas en las que gobiernan. *Con esta Ley se  legalizaba la entrada masiva del capital privado en la gestión de la  sanidad  pública.
Ante todo esto, ¿Qué hacer?
En primer lugar saber cual es el punto débil del PP, el eslabón débil  de la  cadena. 
El gobierno del PP en Madrid ha creído que teniendo neutralizados a los  grandes sindicatos- CC.OO. y UGT firmaron un acuerdo de paz social con la  Consejería de Sanidad - y al PSOE, que votó la Ley 15/97 - , podía  llevar a  cabo sin resistencia un proceso privatizador a una velocidad a la que  ningún  gobierno se ha atrevido.   
Lo está haciendo además en condiciones enormemente precarias que hacen  posible que miles de trabajadores de la sanidad y cada vez más sectores  de  la ciudadanía se den cuenta rápidamente de la enorme estafa que supone  la privatización.   
La percepción masiva de las dramáticas consecuencias de la privatización abre posibilidades y exigencias a quienes no nos pueden comprar, de respuesta y de victoria.
Las luchas concretas en cada lugar, las denuncias de las infames  condiciones de funcionamiento de los nuevos hospitales, de la degradación a  la que se ven sometidos los "antiguos", las indignas condiciones de trabajo  que repercuten gravemente en la calidad y la seguridad de la atención  sanitaria, deben unificarse en un objetivo común: derogar la Ley que  ampara  y hace posible la privatización, la Ley 15/97 , y obligar a quienes se  dicen  "defensores de la sanidad pública" a actuar en consecuencia. 
 
Los trabajadores y trabajadoras, en general, que somos herederos de las  luchas de generaciones anteriores por servicios públicos como la sanidad,  estamos llamados a responder ante la agresión brutal que se está  perpetrando.
Mucho más tendremos que hacerlo las trabajadoras y trabajadores de la  sanidad, quienes además de como usuarios, nos jugamos nuestra dignidad  profesional y nuestro puesto de trabajo. 
Sabiendo que nada podemos esperar de sindicatos como CC.OO. y UGT que  callan ante semejante atropello - como cómplices que son de los gobiernos  de  turno - el fortalecimiento de la Plataforma de Trabajadores de la Sanidad  que se está creando y la organización por barrios y áreas sanitarias de usuarios y trabajadores, es la respuesta necesaria.
Las luchas contra la privatización en cada lugar, que deben empezar a coordinarse en todo  el estado, tienen un objetivo  común  común básico e irrenunciable: ¡Derogar la ley que permite la privatización!
ORGANIZACIÓN DE SANITARIOS Y USUARIOS EN CADA BARRIO, EN CADA ÁREA!
¡DEROGACIÓN DE LA LEY 15/97, DE NUEVAS FORMAS DE GESTIÓN! 
SI PODEMOS!. ¡LA PRIVATIZACIÓN, NO PASARÁ!