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El agua en Huétor Tájar: un bien privado.

La salud perjudicada por no depurar las aguas.
José Joaquín Salado | Para Kaos en la Red | 9-1-2009 | 504 lecturas
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Artículo/noticia publicado/a en Kaosenlared.net en el apartado de Libre Publicación NO seleccionada/o por el Colectivo Editorial

José Joaquín Salado ( Plataforma en Defensa de las Aguas y el Medio Ambiente del Poniente Granadino)

EL AGUA EN HUÉTOR-TÁJAR: UN BIEN PRIVADO

  LA SALUD PERJUDICADA POR NO DEPURAR LAS AGUAS

En el pueblo de Huétor-Tájar los habitantes deben pagar dos veces el consumo de agua; por un lado, la que sale de sus grifos y, por otro, la que compran en los supermercados o ultramarinos. El pantano de los Bermejales es el que provee de agua los hogares hueteños, la cual fluye turbia con los problemas de salubridad que esto conlleva, aunque el mes de octubre del año pasado, la Consejería de Salud realizara unos análisis donde el agua superaba los niveles permitidos en "turbidez, manganeso y color", señalaban que beberla no entrañaba riesgo para la salud. Pero basta acercarse a ella y percatarse de la mala calidad del líquido elemento y de lo "apestosa que se encuentra", según una señora del pueblo.

Huétor-Tájar posee una depuradora que lleva, desde que se hizo hace 30 años, sin funcionar. El alcalde, Fernando Delgado Ayén, lo reconoce e indica que, tras el envío de una carta a los vecinos hace unos quince días, el agua de calidad será un hecho constatable en el transcurso de quince o veinte días porque ahora "estamos con una inversión de la Junta de Andalucía para construir un decantador de un millón de euros que se está realizando ya y, otra del Ministerio de Medio Ambiente, de dos millones de euros para una toma de agua, más arriba en la sierra y evita la captación del mismo pantano, ya que el agua es la misma que la del río, sin embargo parece ser que la composición de las rocas de dicho pantano es en gran parte de yeso y producen sulfato, que origina el mal olor; tras realizar un análisis del agua de la nueva captación se ha verificado que es de una calidad estupenda", así que los hueteños van a disponer de agua en buenas condiciones a final de este mes.

 

Derecho vital del ser humano

  El agua es tan importante y básica en la vida humana que en  la clausura de la Exposición de Zaragoza, Federico Mayor Zaragoza leyó la Declaración Ética del Agua, un documento que formará parte de la Carta del Agua, que es el manifiesto de conclusiones de dicha Feria Internacional; entre otras cuestiones se planteaba el que la Humanidad "deberá abandonar las tendencias mercantilistas sobre el agua". Propusieron que cada individuo tenga derecho universal a un consumo de treinta litros de agua por día; esta cifra significa sólo el uno por ciento de agua que se consume en el planeta cada día.

Tomando en consideración la trascendencia que posee el agua, se ha creado una plataforma en defensa del agua en la Vega cuya finalidad es la de ayudar y buscar soluciones a los problemas que padecen los hueteños y otras poblaciones cercanas como Villanueva de Mesías, Moraleja y Cacín. Conforman dicha plataforma: el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), Convocatoria por Loja, Ecologistas en Acción, el Colectivo de Unidad de los Trabajadores- Bloque Andaluz de Izquierdas (CUT-BAI), Asamblea Nacional de Andalucía (ANA) y la Asociación Cultural ‘Almenara' para el progreso y el desarrollo de Andalucía. 

  La población, el alcalde, el gerente de Gestagua y Confederación Hidrográfica del Guadalquivir opinan sobre el asunto [despiece]

Según comenta el encargado de uno de los seis supermercados de Huétor, el consumo de agua embotellada semanal en su establecimiento "alcanza los mil trescientos litros". Si las otras cinco tiendas venden una cifra similar y añadimos los ultramarinos o comercios, tenemos unos doce mil litros de agua embotellada a la semana sin tener en cuenta la que muchas personas compran en otras poblaciones como Loja. Es decir, al mes se consumen cerca de cincuenta mil litros de agua de botella para consumo humano, o lo que es lo mismo; una media de cinco litros por persona al mes, ya que la población alcanza los diez mil habitantes. Pero, así se encuentran desde hace diecisiete años. Los camiones descargan docenas de cajas de botellas a diario. Cada hueteño gasta una media de 90 y 100€ al mes de botellas de agua.

Paseando por el pueblo, me decido a preguntar espontáneamente a las personas que me encuentro por las calles y barrios. En la esquina de un bar, tres jubilados me responden a la pregunta, ¿beben ustedes agua de sus grifos?; "no se puede beber y hay que comprarla", otro asegura que "cada vez está más cara y sigue igual de mala"-hace referencia al precio de la empresa municipal de aguas, Gestagua--, y el tercero dice: "¡qué voy a beber! Esto es un robo, viene colorá y te da picacea" -picor en el cuerpo-. Doblo una esquina, avanzo unos metros y me encuentro a dos señoras que responden; "el agua viene con color, amarilla y así llevamos más de diecisiete años", otra señala: "fatal, ni pa lavarse". A la pregunta, ¿han ido al ayuntamiento a poner una queja o reclamación?, me responde aquélla última; "de inversión ná y el alcalde cuenta milagros". Al llegar a la salida de la siguiente vía, me encuentro con un ama de casa que limpia su zaguán, ante mi pregunta contesta; "más mala, huele y como la beba te da cagalera". Más adelante, una joven apunta que "compro menos pan y más agua, porque no se puede beber". Llego a una plaza y una mujer recuerda que "puse una sábana a lavar y me salió descoloría por el agua". Cerca del puente de entrada al pueblo, converso con dos campesinos a los que interrogo acerca del tema y la repercusión en su trabajo; "Tó lo que se siembra en los pueblos como las lechugas, papas, espárragos lo comemos y debe ser salud, pero aquí no puede ser por el agua", y uno de ellos afirma: "malgastan el agua en regar choperas y alfalfa que no crean puestos de trabajo". El otro campesino subraya el hecho de que la Vega se está perdiendo y deberían tomarse medidas como por ejemplo; "aprovechar para cultivar productos ecológicos, no contaminantes y, por tanto, se crearían puestos de trabajo y comeríamos sanos". El anterior señala que "el riego debería realizarse por goteo porque en verano el río no trae el caudal habitual".

No aparecen nombres porque todos quieren omitirlo por miedo a represalias. Y el que escribe esto entró en una casa y fue testigo del agua color canela. 

Según Fernando Delgado, alcalde de Huétor, el agua del grifo "la consumo y el 90% del pueblo la compra; el manganeso es un                       material que está en las tuberías, pues de vez en cuando sale de color marrón, puesto que estaba sedimentado y esto es una de las cosas que hemos mandado a la gente en la carta que, antes de que llegue el agua de calidad, vamos a cortarla para limpiar a presión todas las tuberías para eliminar todo el manganeso puesto que se suele acumular en las juntas. Tú abres el grifo y el agua sale marrón y a los dos segundos sale clara el agua,  y al caer da un sabor muy raro y tiene ese color marrón, aunque sea potable, quién va a consumirla, pues nadie; creemos que hay que limpiar antes de que venga el agua de calidad".

El alcalde subraya que "hay temporadas en octubre, noviembre, más o menos, que las algas del pantano se mueren, y producen manganeso que, junto con el cloro, lo que hacen es que todo esto origina el color poco habitual de ésta agua. No todos los años; sucede el año pasado porque hubo una tormenta y entró una riada al pantano y removió el fondo e hizo que viniera más turbia aún".

Según Ramiro, gerente de Gestagua, (la empresa concesionaria del agua en Huétor), "el agua es apta para el consumo", puesto que realizan análisis para calificarla diariamente y saben que es buena para el consumo humano". Admite que algunas veces hay "cortes por viejas tuberías" y éstas arrastran manganeso que es lo que le da el color "parduzco al agua", pero que, evidentemente, como responsables de agua en el pueblo, "toman medidas" y de ahí los avisos y cortes, así como la obra de la Junta y Diputación para la "nueva captación del río, un afluente que se sitúa en el Parque Natural de La Resinera", más arriba del embalse de los Bermejales. Comenta que "a mediados de enero" entrará en pleno funcionamiento.

Jaime Riera, Ingeniero Jefe del Servicio de Proyectos y Obras de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir indica que "todos los ayuntamientos o municipios vierten aguas no depuradas y se les cobra un canon de vertidos", cuya "finalidad es la de crear depuradoras".

En cuanto al tema de la depuradora, los ayuntamientos a la hora del mantenimiento y coste diario intentan dejarla tal y como se hizo, pero en el caso de Huétor, el alcalde aclara que "tenemos ya un proyecto hecho de depuradora y el técnico estuvo aquí hace dos o tres días, porque se va a hacer conjunta con Villanueva y Huétor para el tema de reducir costes y mantenimiento; repartir entre los dos pueblos, y ya tenemos el terreno comprado de diez mil metros cuadrados-un campo de fútbol, más o menos- para la instalación de la depuradora y así intentamos no seguir echando agua fecales al río". También los pueblos de Villanueva de Mesías, Moraleja y Cacín se alimentan del embalse de los Bermejales.

        Opinión experta sobre el tema

  Alejandro Ramos, Responsable de la Comisión de Aguas en Ecologistas en Acción, indica que el problema del agua potable en Huétor no es exclusivo del manganeso, ya que éste se detecta sólo "en la analítica, no a simple vista" en el embalse de los Bermejales, porque si fuera por eso no sería peligroso para la salud como señalaron el año pasado los de la Consejería de Salud respecto al agua que no tenía peligro de salubridad al beberla; pero la cuestión es que "el abastecimiento de agua para el pueblo se realiza por medio del canal de Cacín que proviene de la presa del Turro y, esa agua, recibe vertidos y aguas fecales de poblaciones como Arenas del Rey, Jatar, Cacín y otras localidades que, en un tramo determinado por debajo del embalse de los Bermejales, pasa al río Cacín que nutre con unos cien litros por segundo". El conflicto es que,  por mucho tratamiento que reciban las aguas residuales, si no se depuran; estamos bebiendo y regando los campos con un líquido esencial que se encuentra bastante contaminado. Y llega hasta tal punto esta situación, que se han realizado análisis en los que "los cambios de sexo en los peces" están ocurriendo debido a que en el agua se diluye orina, medicamentos, residuos fecales de todo tipo e incluso en lugares puntuales hasta cocaína, es decir, por una " elevada concentración de hormonas". Un ejemplo del peligro para la salud es el de Riofrío, donde el río pasa por el puente junto a las piscifactorías que, recibe aguas del mismo, pero que llegan en su mayoría con residuos fecales.

El portavoz del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), Juan Costela, declara que la situación de Huétor y otros pueblos le parece "bastante caótica", por cómo se están abasteciendo de agua, y por eso "vamos a llevar a cabo, una campaña de concienciación intentando crear una plataforma, si puede ser, en cada uno de los pueblos donde hay problema, e incluso ampliar esa plataforma a toda Andalucía para que se haga una plataforma andaluza de defensa del agua".

Es llamativo que un sindicato forme parte de la plataforma por el agua, cuando los grandes no están formando parte de ella, a lo que Juan señala que "queremos ser un sindicato que no sólo nos preocupemos por los problemas laborales, sino por aquellos  problemas sociales que afectan al Pueblo Andaluz, dándole una solución directa y aportando todo aquello que podamos con trabajo, esfuerzo e intentando concienciar también a la clase política para que actúen ya que son los que pueden ejecutar proyectos, realmente, para mejorar ésta pésima y preocupante situación".

La normativa 91/271 de la Unión Europea avisa de que los pueblos con más de dos mil habitantes deben colocar una depuradora  de aguas fecales; Granada comprende unos cuarenta y tres pueblos que  incumplen dicha ley de Bruselas, pero lo curioso de dicha norma es que debería haberse aplicado hasta la extinción del plazo que fue el 31 de diciembre de 2005. Han pasado diecisiete años desde 1991 y, prácticamente, todo sigue igual. A esto, Juan Costela se pregunta "qué están bebiendo" los ciudadanos.

Pepe Terrón es miembro de Ecologistas en Acción, comenta que el hecho de que Huétor Tájar no tenga depuradora se debe a la tónica habitual ya que "los ayuntamientos no se hacen cargo del funcionamiento y mantenimiento de las depuradoras" por su coste elevado. ¿Pero realmente podemos fiarnos de lo que bebemos o comemos?, José Terrón es consciente de que "los fertilizantes inciden en la alimentación y la salud" y, como ejemplo, recuerda la información acerca de la "disminución de espermatozoides en los hombres españoles"; en la que el 57,8% presentan un semen de calidad inferior a lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera normal. La utilización masiva de productos químicos en la agricultura e industria y, a su vez, la generación de tóxicos lleva a la reflexión de José; que sugiere lo curioso de que "todos los países de la zona mediterránea sean los que sufran con mayor medida el decrecimiento de espermatozoides". Esto es consecuencia del abuso en el campo de pesticidas y herbicidas que son "capaces de matar a un saltamontes de quince centímetros" termina apuntando.

 
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