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El adios a Milosevic de don Carlos Taibo

Nota: Este comentario-réplica fué censurado por Rebelión
Jesus Legasa | Para Kaos en la Red | 12-4-2008 | 548 lecturas | 4 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/adios-milosevic-don-carlos-taibo
Camaradas de Carlos Taibo

Nota: Este comentario-réplica fué censurado por www.rebelion.org


COMENTARIO-RÉPLICA AL ARTÍCULO DE CARLOS TAIBO "¿ADIÓS A MILOSEVIC?" , PUBLICADO EN EL PAÍS Y EN  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=28275
EL 13/03/06

(Artículo de Taibo en cursiva y/o entrecomillado, textos del comentarista en negrita)


Prólogo de “El País”: ”El legado más siniestro que el ex dictador serbio deja a su nación es, según el autor, el de una sociedad que prefiere seguir viendo a Milosevic como un simple corrupto, cuando fue un verdadero criminal”

-El prólogo ilustra la perversión intelectual y moral de los linchadores de Milosevic: Tras lapidar a un dirigente extranjero, vulnerando todas las leyes imaginables, no solo sugieren que su pueblo aplaudió el linchamiento, ¡¡¡ sino que le culpan por no romperse las manos ¡¡¡.

-En el fondo, dicha perversión pretende que los serbios crean que a su compatriota lo “juzgó” y “lo falleció”, “La Comunidad Internacional”, o sea, Dios. Y que deben sentirse culpables, (ante la divinidad otánica), por traer al mundo a semejante “pecador”.

-También pretende que los ciudadanos occidentales nos creamos el cuento, ocultándonos la alta probabilidad de que SU inicuo crimen haya podido gestar el odio de decenas de millones de eslavos contra TODOS nosotros.


Artículo:

¿ADIÓS A MILOSEVIC?
”Su mayor querencia no fue otra que preservar un feudo de capitalismo mafioso en Serbia”


-Comienza el “juicio” con la lectura de la sentencia. Mejor dicho, el “juicio” comenzó con un secuestro, siguió con cinco años de tortura blanca, procedió con el reo amordazado y pre-finalizó con la ejecución de la pena antes de ser dictada la sentencia: Ahora, subido sobre el cadáver del “recién fallecido”, es cuando el “juez” Taibo lee el veredicto. Vivir para ver, ver para creer.

“Aunque casi todos marcados por el repudio, pocos personajes de la historia contemporánea han suscitado tantas controversias como Slobodan Milosevic. Nada en los primeros decenios de la vida de nuestro hombre lo preparaba, sin embargo, para tal condición: no olvidemos que, al cabo, y dejadas atrás algunas insorteables tragedias familiares, Milosevic creció como un oscuro y sórdido tecnócrata que medró poco a poco en el sistema bancario de la yugoslava república de Serbia”

- “Creció como oscuro y sórdido tecnócrata y además era un trepa”: El “magistrado” Taibo le condena incluso por lo que hizo antes de “ser un corrupto y un criminal”.

“Según todos los relatos, fue una visita azarosa a Kosovo lo que imprimió, en 1986, un giro radical a la vida de Milosevic. Al escuchar los gritos enardecidos de los serbios locales, inmersos ya en una tormentosa y redentora cruzada, nuestro hombre vislumbró, como Pablo camino de Damasco, lo que estaba a punto de enderezar su vida. De manera fulgurante, ascendió los peldaños que le quedaban en la Liga de los Comunistas de Serbia y abrazó un discurso nacionalista cuyo sentido de fondo no era difícil perfilar: con innegable talento estratégico, Milosevic se percató de que la preservación de la condición de privilegio del grupo humano dirigente en Serbia reclamaba tirar por la borda la mercancía que hasta entonces aquél había intentado malvender -un comunismo trufado de prosaicas realidades-, en provecho de una buena nueva nacionalista que pronto debía abrirse paso a los ojos de la población. Agreguemos, eso sí, que pese a lo que rezan algunas interpretaciones simplotas, en el Milosevic que nacía no se vislumbraba ninguna huella de un Tito que había fallecido unos años antes: el hombre fuerte que emergía en Serbia era, antes bien, y por antonomasia, un anti-Tito que no ocultaba su designio de contestar agriamente la construcción federal ideada por el mariscal en 1945. La idea de que, a partir de 1986, Milosevic peleó denodadamente por preservar el maltrecho Estado yugoslavo es, por cierto, una candorosa superstición”


- “Según todos los relatos”..... ¡¡¡ Esta es la base de la acusación ¡¡¡

- “algunas interpretaciones simplotas”: Según Taibo, la Acusación “somos todos”, (léase OTAN) y “relatamos”; la Defensa, “solo algunos”, que “interpretan” con “simpleza”, “candor” o “superstición”. ¿Y el reo?... más callado que nunca.

- “Al escuchar los gritos enardecidos de los serbios locales, inmersos ya en una tormentosa y redentora cruzada, nuestro hombre vislumbró, como Pablo camino de Damasco lo que estaba a punto de enderezar su vida”: Aquí el “analista” Taibo se transforma en novelista.

- “fue una visita azarosa a Kosovo lo que imprimió, en 1986, un giro radical a la vida de Milosevic” “abrazó un discurso nacionalista”: Lean y juzguen vds. el famoso discurso de Milosevic en Kosovo, (2), siempre ocultado su tenor literal por los linchadores. Lo reseñaron durante años, sin mostrarlo, como la principal prueba de cargo; Ahora, cuando ya muchos conocemos su contenido, por La Red, es cuando los linchadores lo obvian, recurriendo oportunamente al “según todos los relatos”, (las mil mentiras de Goebels).

-“para dejar atrás -un comunismo trufado de prosaicas realidades-“: El capitalismo, el comunismo, la vida, están, por supuesto trufados de prosaicas realidades, cosa inadmisible para el utópico ultraizquierdista y por eso mismo, enfermizo anticomunista CarlosTaibo.
Lo verdaderamente poético es ser “comunista” en el corazón del Imperio, cobrar medio kilo al mes como “brillante” funcionario, (no como otros “oscuros y sórdidos burócratas”), en una isla estatal rodeada de “mercado libre laboral” y columpiarse en los medios de su plutocracia. Y por supuesto, con la conciencia más limpia que nadie con su rojerío total.

Y es que esto es como aquellas escenas del far-west en las que una panda de matones rodean a la víctima para lincharla. Primero le provocan: si se achanta y humilla, palizón por cobarde; si se resiste, palizón por fanfarrón; que se escabulle por la derecha, palizón, que intenta escapar por la izquierda, también palizón. Lo que diga o haga la víctima es irrelevante, pues ya venían por ella. Y los golpes le llueven desde la derecha y la izquierda, (otánicas), sin escapatoria posible. Y el linchador Taibo, que solito no tendría valor, odiaba a Milosevic desde mucho antes de que éste cometiera sus presuntos delitos. Como odiaba y odia a todos los dirigentes del Socialismo Real reacios a la conversión capitalista. Y como odia a todos los comunistas, “estalinistas” según él, del Este y el Oeste, del Norte y el Sur.


“No nos engañemos, con todo, en lo que respecta a la sinceridad de la adhesión nacionalista de Milosevic, quien abrazó el credo correspondiente en virtud de un coyuntural e interesado giro encaminado -como acabamos de sugerir- a volcar un puñado de monsergas en provecho de los intereses del grupo humano dirigente en Serbia. Tampoco gustaba Milosevic de ocultar su desdén hacia quienes, a su alrededor, sí que bebían en el manantial de un nacionalismo esencialista. Cuentan las crónicas que, cuando se negoció el Acuerdo de Dayton, en el otoño de 1995, en la base norteamericana no faltaron las disputas entre Milosevic y el primer ministro bosnio, Haris Silajdzic, granado defensor de la multietnicidad en su república. Sabedor el primero del deseo del segundo en el sentido de trazar por determinado lugar la línea de frontera entre las dos entidades que debía determinar el acuerdo, al conocer que el motivo de fondo del bosnio no era otro que dejar de su lado una localidad en la que se hallaba una antiquísima mezquita, irrumpió en risas no exentas de sarcasmo y explicó que con toda certeza el templo en cuestión había sido dinamitado por Karadzic y compañía, esos salvajes serbios a los que, a buen seguro, despreciaba. No hay motivo para dudar de que, cuando el propio Milosevic escuchaba, a finales del decenio de 1990, las letanías que remitían al enésimo aniversario de la batalla de Kosovo Polje -la derrota militar de la que surgió en 1389, según la vulgata al uso, Serbia-, aquéllas le entraban por un oído y le salían por el otro”

-Otra vez, la pruebas de cargo contra el reo: “No nos engañemos”, “Cuentan las crónicas” y “No hay motivo para dudar”

-“correspondiente en virtud de un coyuntural e interesado giro encaminado -como acabamos de sugerir- a volcar un puñado de monsergas en provecho de los intereses del grupo humano dirigente” : Ufff… ¿y este sr. ejerce la docencia y escribe libros que la gente lee?

-Cuando alguien está sentenciado de antemano, se le puede acusar de una cosa, de la contraria y hasta de la del medio.

-El tono de los comentarios de Taibo y otros “analistas” occidentales sobre Milosevic es ya inconfundible: Se dispara al “malo” desde la derecha, desde la izquierda, desde el centralismo, desde el nacionalismo, desde arriba, desde abajo, desde Madrid y desde Bilbao. (Y además se regaña a los serbios por no tirar desde Belgrado)

Por ejemplo, Taibo acusa primero a Milosevic por comunista, (de forma implícita, mediante tópicos groseramente anticomunistas como “oscuro y sórdido tecnócrata, un comunismo trufado de prosaicas realidades, ascendió los peldaños que le quedaban en la Liga de los Comunistas”) e inmediatamente después por lo contrario: “en el Milosevic que nacía no se vislumbraba ninguna huella de un Tito que había fallecido unos años antes”.
Luego, tras acusarle de nacionalismo,“abrazó un discurso nacionalista”, le imputa lo opuesto: “No nos engañemos, con todo, en lo que respecta a la sinceridad de la adhesión nacionalista de Milosevic”.

¿Cuál es el objeto de este inaudito terrorismo fiscalizador?: Muy sencillo; acusando al reo por blanco, aparecerían defensores blancos. Y acusándole por negro, negros. ¿Entonces?... ¡¡¡ Acusémosle por blanco-negro que nadie aparecerá para defenderlo ¡¡¡

Así queda clarísimo el papel desempeñado por los agentes ultraizquierdistas de la OTAN: El de desactivar, en Occidente, cualquier eventual apoyo, (izquierdista, comunista, nacionalista o jacobino), al presidente yugoslavo. En el Estado español, simpatías potenciales del Partido Comunista, Izquierda Unida, (inclusive algún sector del PSOE), Batasuna, ERC, Bloque Nacionalista Gallego, etc.


“En su condición de adherente provisional, e interesado, a un discurso nacionalista, Milosevic fue muy diferente de quien, por lo demás, acabó siendo su hermano gemelo, en tantos terrenos, en la vecina Croacia: Franjo Tudjman. Pese a la impresentable morosidad con que actuó el Tribunal de La Haya cuando se trató de examinar las responsabilidades del croata -y cuando llegó el momento de hacer otro tanto con los bombardeos realizados por la OTAN en 1999-, ni en el caso de Milosevic ni en el de Tudjman hay mayores motivos para dudar del papel central que desempeñaron en la ejecución de un sinfín de crímenes de guerra. De poco consuelo es al respecto que el derrotero espacial y cronológico de la desintegración de Yugoslavia colocase de cajón a Milosevic, un irrepetible maestro del regate corto mil veces legitimado por los países occidentales, en un papel prominente: al fin y al cabo, fue el recién fallecido quien, entre 1986 y 1991, acometió un decidido y planificado proceso de dinamitado del Estado federal, al que pronto siguieron una franca opción en provecho del empleo de la fuerza en todos los órdenes e interesados movimientos del lado de las potencias foráneas. Apenas pueden rebajarse sus culpas de resultas del hecho incontestable de que no siempre los aliados de Milosevic en Croacia y en Bosnia operaron en estricta subordinación a las órdenes que llegaban, por lo que parece con enorme frialdad y asepsia, de Belgrado. Tampoco es de excesivo consuelo la certificación de que el dirigente serbio, imbuido de un irrefrenable egocentrismo, en modo alguno se sintiese consternado por los pasos dados en las dos repúblicas mencionadas y, más tarde, en Kosovo.”

-El doble rasero del TPIY de la OTAN respecto de “Franjo Tudjman y la propia OTAN” lo despacha Taibo como una “impresentable morosidad”, sin cuestionar ni un milímetro la “legalidad” del Juez y Parte.

-“el recién fallecido”: Taibo ya dá por buena la versión exculpatoria de los torturadores y asesinos del TPIY.

- “entre 1986 y 1991, acometió un decidido y planificado proceso de dinamitado del Estado federal, al que pronto siguieron una franca opción en provecho del empleo de la fuerza en todos los órdenes e interesados movimientos del lado de las potencias foráneas”: Aquí hay que frotarse los ojos: Taibo escribe en un medio de la OTAN, (que jaleó el bombardeo de Yugoslavia y el secuestro, tortura y asesinato de Milosevic), para acusar a Milosevic por “estar del lado” de la OTAN.

- “Apenas pueden rebajarse sus culpas de resultas del hecho incontestable de que no siempre los aliados de Milosevic en Croacia y en Bosnia operaron en estricta subordinación a las órdenes que llegaban, por lo que parece con enorme frialdad y asepsia, de Belgrado”: Típica negación/afirmativa y suposición/real total/parcial de Taibo contra Milosevic. Una “bomba sucia” envuelta en gramática parda.

- “el dirigente serbio, imbuido de un irrefrenable egocentrismo”: Ahora Taibo ejerce de psiquiatra, se supone que asesorado por los Mengueles de La Haya. Lo digo porque el resto de occidentales solo hemos podido intuir la psicología de Milosevic por la lectura de su discurso en Kosovo-Polje, (2). El resto del tiempo estuvo amordazado por los media que dan cancha a Taibo o encerrado en una celda blanca de La Meca. (La Meca mundial de la “justicia” y los “derechos humanos” según los europrogres y Amnistía Internacional); quizás allá tenga buenos contactos el doctor.


“Si alguien se pregunta, en suma, cuál fue, una vez podadas las ramas que impiden la visión del fondo, la querencia mayor de Slobodan Milosevic -aquélla a la que se supeditó un puñado de espasmos criminales-, habrá que responder que no fue otra que la preservación de un feudo de capitalismo mafioso en la Serbia de finales del siglo XX. En la construcción del chiringuito correspondiente no faltó, dicho sea de paso, y aunque a menudo se olvide, una inmoral privatización de la economía pública en provecho de algunos de los familiares más cercanos de nuestro hombre. Para bien o para mal -más para lo segundo que para lo primero-, ésta es la imagen principal que Milosevic deja a los ojos de la mayoría de sus compatriotas. Y es que, cuando uno pregunta en Belgrado al respecto, lo común es que las gentes muestren un sonoro desprecio por un dirigente al que tildan de corrupto e inmoral, frío y distante. Si en algún caso excepcional se escucha la concesiva aseveración de que emplazó a Serbia en guerras poco afortunadas -todos los contendientes se habrían comportado en ellas de la misma manera-, es muy raro, rarísimo, que el ciudadano de a pie se avenga a reconocer la responsabilidad decisiva de Milosevic en atroces hechos de sangre verificados en los países vecinos. Aun en estas horas, hemos tenido que escuchar cómo el ministro de Asuntos Exteriores de Serbia y Montenegro, el inefable Vuk Draskovic, ha tenido a bien glosar lo criminal que Milosevic resultó ser con sus propios conciudadanos... ¿Para qué prestar oídos a lo que ocurrió en Croacia primero, en Bosnia después y en Kosovo más tarde?”

- Otro cargo más para Milosevic: ¡ Un criminal espasmódico ¡

- Taibo, el maestro inefable, ejerciendo de encuestador en las calles de Belgrado: La cumbre universal de la ciencia demoscópica.

- “no faltó una inmoral privatización de la economía pública”: Taibo dixit: “Repetiré lo que he dicho un millón de veces: lo que se hundió en el conjunto de la Europa central y oriental en 1989-1991 fue una forma más de capitalismo”


“El legado más tétrico que nuestro hombre ha venido a dejar no es sino ése: el de una sociedad que, al calificar de corrupto a quien, por encima de todo, fue un criminal, prefiere seguir viviendo con sus fantasmas. A Milosevic lo añorarán, entre nosotros, algunas gentes que tres lustros atrás prefirieron cerrar los ojos ante lo que ocurría en Yugoslavia; poco importa. Más debería inquietarnos que menudeen en Belgrado, en Zagreb y en tantos otros lugares de los Balcanes occidentales quienes, detractores o amigos, esencialistas o espabilados, siguen bebiendo en las fuentes -parafernalias victimistas, salvajes capitalismos y pulquérrimos intereses foráneos- en las que bebió, en los 15 últimos años del siglo XX, Slobodan Milosevic.”

-El profesor se limita aquí a transcribir párrafos de Herman Tertsch.

-¡¡ Vaya, vaya, pues parece que alguien quería por estos lares a Milosevic ¡¡. “Pero poco importa, están todos controlados”

-Nosotros, “los nostálgicos” de Milosevic, espabilado Taibo, no cerrábamos los ojos ante lo que ocurría en Yugoslavia, sino que nos cerraban la boca los mismos que le cedían su megáfono a vd. Y tomamos muy buena nota de su comportamiento, Doctor.

-Es obvio que el profesor no se cree del todo sus propias mentiras, pues tras la felicísima encuesta belgradense, nos viene con estos lloros, (traducido al castellano): “Más inquietante es que los esclavos, perdón los eslavos, nos quieran pasar algún día la minuta por nuestro festín caníbal con uno de los suyos”: ¡¡¡ Seguro que el profesor pedirá entonces pagar él mismo la factura ¡¡¡

- “pulquérrimos”: ¡¡ Bravo por el erudito de la UAM ¡¡



Notas:

1.- Modelo de acusación contra Milosevic, ejemplificado por el “fiscal” Carlos Taibo:

“Declaraciones con miga” por Carlos Taibo Viernes, 6 de Abril de 2001 http://www.pazahora.org/noticia.asp?id=7

(…La segunda declaración con miga corresponde al ex presidente recientemente detenido, quien parece haber señalado que el dinero que a menudo se ha sugerido sustrajo en provecho personal se destinó en realidad a financiar a las milicias serbias que operaban en Croacia y en Bosnia.
Las palabras de Milosevic son claramente interesadas: nuestro hombre se propone aquilatar una imagen de honradez personal, a sabiendas, por añadidura, de que a la mayoría de los serbios semejante desvío de recursos les parecerá sensato o, al menos, tolerable. Pero la revelación que nos ocupa debe interpretarse también como un gesto de desesperación. Aunque puede servir para ganar algunos puntos en el primer asalto, se volverá en contra de Milosevic si éste se sienta a la postre en un banco en La Haya. Claro es que el otrora presidente serbio y yugoslavo tiene motivos sobrados para concluir que entre los cargos que, llegado el caso, habrá de encarar en la ciudad holandesa lo de la financiación ilegal de las milicias serbias será una minucia”)


- Primero, una doble suposición, “quien parece haber señalado que el dinero que a menudo se ha sugerido”, se convierte en prueba por arte de magia: “declaración con miga”, “Las palabras de Milosevic son”, ” la revelación que nos ocupa”

- Luego, basándose en tales “pruebas” se extrae al reo de la sartén, (de la corrupción), para echarlo al fuego, (del crimen de guerra y/o genocidio).

-Y con indisimulado, cobarde y maligno gozo, se frota las manos el fiscal por las “medidas” que tomará, basándose en sus “cargos”, el resto de la banda, (TPIY).

-Así se comprende la desconexión del micrófono del acusado el primer día del “juicio del siglo” y su confinamiento y envenenamiento paulatino en una celda blanca de La Haya. Y así se explica el terror de los linchadores a quedar en evidencia ante la opinión pública occidental. Y así se explica su histérica huída hacia adelante, profanando incluso el cadáver de la víctima con artículos como el que nos ocupa.

-Y aquí se revela crudamente la verdadera “neutralidad” troskista: Del “ni OTAN ni Milosevic”, a la acusación falsaria y el linchamiento de Milosevic en los medios y tribunales de la OTAN.


2.- Discurso de Milosevic en Kosovo Polje: http://us.geocities.com/hebdo99/milosevicdiscurso.htm



Jesús Legasa

 

 
Más información:

|12-04-2008

¿Adiós a Milosevic?

Carlos Taibo en El País

Aunque casi todos marcados por el repudio, pocos personajes de la historia contemporánea han suscitado tantas controversias como Slobodan Milosevic. Nada en los primeros decenios de la vida de nuestro hombre lo preparaba, sin embargo, para tal condición: no olvidemos que, al cabo, y dejadas atrás algunas insorteables tragedias familiares, Milosevic creció como un oscuro y sórdido tecnócrata que medró poco a poco en el sistema bancario de la yugoslava república de Serbia.

Según todos los relatos, fue una visita azarosa a Kosovo lo que imprimió, en 1986, un giro radical a la vida de Milosevic. Al escuchar los gritos enardecidos de los serbios locales, inmersos ya en una tormentosa y redentora cruzada, nuestro hombre vislumbró, como Pablo camino de Damasco, lo que estaba a punto de enderezar su vida. De manera fulgurante, ascendió los peldaños que le quedaban en la Liga de los Comunistas de Serbia y abrazó un discurso nacionalista cuyo sentido de fondo no era difícil perfilar: con innegable talento estratégico, Milosevic se percató de que la preservación de la condición de privilegio del grupo humano dirigente en Serbia reclamaba tirar por la borda la mercancía que hasta entonces aquél había intentado malvender -un comunismo trufado de prosaicas realidades-, en provecho de una buena nueva nacionalista que pronto debía abrirse paso a los ojos de la población. Agreguemos, eso sí, que pese a lo que rezan algunas interpretaciones simplotas, en el Milosevic que nacía no se vislumbraba ninguna huella de un Tito que había fallecido unos años antes: el hombre fuerte que emergía en Serbia era, antes bien, y por antonomasia, un anti-Tito que no ocultaba su designio de contestar agriamente la construcción federal ideada por el mariscal en 1945. La idea de que, a partir de 1986, Milosevic peleó denodadamente por preservar el maltrecho Estado yugoslavo es, por cierto, una candorosa superstición.

No nos engañemos, con todo, en lo que respecta a la sinceridad de la adhesión nacionalista de Milosevic, quien abrazó el credo correspondiente en virtud de un coyuntural e interesado giro encaminado -como acabamos de sugerir- a volcar un puñado de monsergas en provecho de los intereses del grupo humano dirigente en Serbia. Tampoco gustaba Milosevic de ocultar su desdén hacia quienes, a su alrededor, sí que bebían en el manantial de un nacionalismo esencialista. Cuentan las crónicas que, cuando se negoció el Acuerdo de Dayton, en el otoño de 1995, en la base norteamericana no faltaron las disputas entre Milosevic y el primer ministro bosnio, Haris Silajdzic, granado defensor de la multietnicidad en su república. Sabedor el primero del deseo del segundo en el sentido de trazar por determinado lugar la línea de frontera entre las dos entidades que debía determinar el acuerdo, al conocer que el motivo de fondo del bosnio no era otro que dejar de su lado una localidad en la que se hallaba una antiquísima mezquita, irrumpió en risas no exentas de sarcasmo y explicó que con toda certeza el templo en cuestión había sido dinamitado por Karadzic y compañía, esos salvajes serbios a los que, a buen seguro, despreciaba. No hay motivo para dudar de que, cuando el propio Milosevic escuchaba, a finales del decenio de 1990, las letanías que remitían al enésimo aniversario de la batalla de Kosovo Polje -la derrota militar de la que surgió en 1389, según la vulgata al uso, Serbia-, aquéllas le entraban por un oído y le salían por el otro.

En su condición de adherente provisional, e interesado, a un discurso nacionalista, Milosevic fue muy diferente de quien, por lo demás, acabó siendo su hermano gemelo, en tantos terrenos, en la vecina Croacia: Franjo Tudjman. Pese a la impresentable morosidad con que actuó el Tribunal de La Haya cuando se trató de examinar las responsabilidades del croata -y cuando llegó el momento de hacer otro tanto con los bombardeos realizados por la OTAN en 1999-, ni en el caso de Milosevic ni en el de Tudjman hay mayores motivos para dudar del papel central que desempeñaron en la ejecución de un sinfín de crímenes de guerra. De poco consuelo es al respecto que el derrotero espacial y cronológico de la desintegración de Yugoslavia colocase de cajón a Milosevic, un irrepetible maestro del regate corto mil veces legitimado por los países occidentales, en un papel prominente: al fin y al cabo, fue el recién fallecido quien, entre 1986 y 1991, acometió un decidido y planificado proceso de dinamitado del Estado federal, al que pronto siguieron una franca opción en provecho del empleo de la fuerza en todos los órdenes e interesados movimientos del lado de las potencias foráneas. Apenas pueden rebajarse sus culpas de resultas del hecho incontestable de que no siempre los aliados de Milosevic en Croacia y en Bosnia operaron en estricta subordinación a las órdenes que llegaban, por lo que parece con enorme frialdad y asepsia, de Belgrado. Tampoco es de excesivo consuelo la certificación de que el dirigente serbio, imbuido de un irrefrenable egocentrismo, en modo alguno se sintiese consternado por los pasos dados en las dos repúblicas mencionadas y, más tarde, en Kosovo.

Si alguien se pregunta, en suma, cuál fue, una vez podadas las ramas que impiden la visión del fondo, la querencia mayor de Slobodan Milosevic -aquélla a la que se supeditó un puñado de espasmos criminales-, habrá que responder que no fue otra que la preservación de un feudo de capitalismo mafioso en la Serbia de finales del siglo XX. En la construcción del chiringuito correspondiente no faltó, dicho sea de paso, y aunque a menudo se olvide, una inmoral privatización de la economía pública en provecho de algunos de los familiares más cercanos de nuestro hombre. Para bien o para mal -más para lo segundo que para lo primero-, ésta es la imagen principal que Milosevic deja a los ojos de la mayoría de sus compatriotas. Y es que, cuando uno pregunta en Belgrado al respecto, lo común es que las gentes muestren un sonoro desprecio por un dirigente al que tildan de corrupto e inmoral, frío y distante. Si en algún caso excepcional se escucha la concesiva aseveración de que emplazó a Serbia en guerras poco afortunadas -todos los contendientes se habrían comportado en ellas de la misma manera-, es muy raro, rarísimo, que el ciudadano de a pie se avenga a reconocer la responsabilidad decisiva de Milosevic en atroces hechos de sangre verificados en los países vecinos. Aun en estas horas, hemos tenido que escuchar cómo el ministro de Asuntos Exteriores de Serbia y Montenegro, el inefable Vuk Draskovic, ha tenido a bien glosar lo criminal que Milosevic resultó ser con sus propios conciudadanos... ¿Para qué prestar oídos a lo que ocurrió en Croacia primero, en Bosnia después y en Kosovo más tarde?

El legado más tétrico que nuestro hombre ha venido a dejar no es sino ése: el de una sociedad que, al calificar de corrupto a quien, por encima de todo, fue un criminal, prefiere seguir viviendo con sus fantasmas. A Milosevic lo añorarán, entre nosotros, algunas gentes que tres lustros atrás prefirieron cerrar los ojos ante lo que ocurría en Yugoslavia; poco importa. Más debería inquietarnos que menudeen en Belgrado, en Zagreb y en tantos otros lugares de los Balcanes occidentales quienes, detractores o amigos, esencialistas o espabilados, siguen bebiendo en las fuentes -parafernalias victimistas, salvajes capitalismos y pulquérrimos intereses foráneos- en las que bebió, en los 15 últimos años del siglo XX, Slobodan Milosevic.


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Comentarios (4)

#3.- pero por Dios, en El País jjajajaja

12-04-2008 11:30

Ahhhh pero a Carlos Tabo lo publican en el prestigioso diario El País jajajajajaja sí sí, veo que saben escoger bien a sus articulistas ;) .

Lo más gracioso es que Taibo escribe una cosa para Diagonal y luego cosas completamente distintas para Rebelion o para El País, a ver si se aclara.

Está claro que el Estado español se encarga de escoger bien a sus expertos en Yugoslavia, con tal de justificar la guerra de Yugoslavia cualquier cosa :D .

Saludos! 

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#4

12-04-2008 14:15

Que garantía de imparcialidad juridica puede dar el TPI de La Haya recibiendo en sus celdas a secuestrados políticos mientras los genocidas se pasean  impunemente.
Mas seriedad aunque sea dentro de la falsa imperialista.

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#5.- con tranquilidad

John Blutarsky|13-04-2008 04:53

Si yo enviara un artículo a Rebelión, o a Kaos o a donde fuera, y no me lo publicaran, no me atrevería a decir que me lo han censurado. Y al margen de eso, creo que el hecho de que parezca que esté escrito en una noria pasada de revoluciones influyó en su rechazo.

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#6.- ssssssssssssssssssssssssssssssssss

Maximo|14-04-2008 13:21

Es un artículo demoledor. ¿Pasado de revoluciones?  Los  pecados de Taibo que se denuncian, con pruebas palmarias,  son extremadamente graves y merecen una respuesta  que aquí no se produce en absoluto.

La única respuesta de los amigos embozados de Taibo es sssssssssssssssssssssssssss, que no se entere nadie, pelillos a la mar, que agresivo es el denunciante, qué pasado de vueltas está, etc.

Es decir, la típica conducta de los traidores y falsarios desenmascarados: Silenciar al denunciante.

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