Las organizaciones revolucionarias se ven en muchas ocasiones envueltas, abrumadas, por la actualidad, por la necesidad de dar contestaciones rápidas a las atrocidades del sistema.
El imperialismo, hegemónico, se permite dibujar su propio calendario y hacerlo extensivo a quienes luchan contra él mismo, organizando las agendas de los movimientos rupturistas.
Estos días atrás ha sido actualidad Corea del Norte. Este pequeño país ha llevado a cabo una prueba nuclear. Más allá de la opinión que nos merezca Corea del Norte y su particular, como son todos, socialismo, su soberanía, libertad y derecho a estar armado frente a una eventual agresión estadounidense hacen que este acontecimiento, visto con otro prisma, más que actualidad sea pura anécdota.
Otro país que habitualmente salta a las portadas de los telediarios es Irán. Lo que no cuentan es que, en el país del maléfico régimen de Mahmud Ahmadinejad, solo alrededor de cinco millones de habitantes viven por debajo del nivel de la pobreza. Porcentualmente, en los Estados Unidos hay más pobreza. Quizá, no sea tan importante que Irán desarrolle energía nuclear como las medidas del Imperio para acabar con las desigualdades sociales.
Por otro lado, Afganistán, un tanto olvidado, quizá debería ser actualidad. Nos podrían contar que, cinco años después de la masacre acordada por España, Inglaterra y Estados Unidos, más de la mitad de los niños sufren malnutrición. Parece que las guerras sirven de bien poco a los pueblos. Otra cosa será, claro, los beneficios que las distintas multinacionales hayan cosechado.
¿Quién decide qué es actualidad? ¿Actualidad para quién? Respondamos estas preguntas y sabremos qué esfuerzo debemos dedicarle para llevar a cabo las necesarias respuestas. Y mientras generemos nuestra propia actualidad y pensemos cuáles deben ser nuestras prioridades: la lucha en SEAT, la ilegalización de las Juventudes Comunistas en la República Checa, la lucha por la paz y la democracia en el Estado español, la huelga en Panrico…