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[Vídeo] Casas Viejas. El grito del Sur (2007) de Basilio Martín Patino
Documental sobre la represión, por parte de las fuerzas del orden al servicio de la República, de una rebelión campesina de corte libertario en la pequeña localidad gaditana de Casas Viejas en 1933.
Kaos. Memoria històrica | Kaos TV | 21-8-2007 a las 13:22 | 3450 lecturas | 9 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/video-casas-viejas-grito-sur-2007-basilio-martin-patino
EL RESULTADO FINAL FUE LA MATANZA DE BUENA PARTE DE LOS CAMPESINOS,QUEDANDO SUS AUTORES LIBRES A LOS POCOS MESES...

La represión, por parte de las fuerzas del orden al servicio de la República, de una rebelión campesina de corte libertario en la pequeña localidad gaditana de Casas Viejas, en 1933, es “reconstruida” a partir de testimonios, documentos y películas supuestamente recuperadas. Mientras varios historiadores ofrecen datos de los sucesos y de sus antecedentes: paro, hambre, latifundismo, frustación de las esperanzas creadas por la proclamación de la República, unos vecinos actuales del pueblo comentan viejas fotos y los descendientes de los protagonistas hablan de sus antepasados.

Casas Viejas. El grito del Sur de Basilio Martín Patino (Canal Sur, 2007). Duración: 1 h 2 m.

 
Más información:

|21-08-2007

EL GRITO DEL SUR: CASAS VIEJAS

(...) Gèrald Collas, productor en el Instituto Nacional del Audiovisual (INA) llevó la astucia hasta programar, en los Etats généraux del film documentaire, cuya novena edición se celebró este verano en Lussas (Ardéche) en un seminario titulado “Los archivos convocados, la prueba de la verdad”, una película llamada El grito del sur: Casas Viejas. El proyecto del realizador Basilio Martín Patino consistía en dar cuenta de la rebelión, en la España republicana de 1933, de campesinos andaluces de ideología fuertemente anarquista. Pero de este episodio –tan célebre para los españoles como los bombardeos de Guernika- no queda ningún rastro visual.

Al constatar esta carencia, Patino cambió –si se puede decir- su fusil de hombro. Los archivos que cruelmente le faltaban, los fabricó sencillamente. Inventó un documentalista británico, que habría rodado en cine mudo, con la cámara al hombro, los intercambios de disparos entre la familia de agricultores rebeldes y la Guardia Civil. Creó, con todas sus piezas un equipo de la Soyuz-Kino Soviética al que no se le escapó ningún detalle del combate, con un único operador dotado de un sorprendente don de ubicuidad, presente en todas partes a la vez, con una sola cámara, tan pronto en el lado de los oprimidos como en el de los opresores. En suma, todo era falso, a excepción del propio acontecimiento.

La proyección de Casas Viejas divirtió seriamente a Jean-Louis Comolli, documentalista emérito y profesor de Cine, que desde hace varios años teoriza sobre lo tenue que es la frontera entre lo verdadero y lo falso. “Por su evidente fuerza, explica, las imágenes nos captan inmediatamente y producen, indefectiblemente, un efecto de verdad. Pero la verdad es siempre una construcción. Todo en el cine, incluso la menor banalidad, se convierte en ejemplar y por eso sitúa sistemáticamente al espectador en la ejemplaridad. Tomemos Carta de Siberia, de Chris Marquet. Market filma la reparación de un camino, pero lo acompaña de tres comentarios, de tres sentidos diferentes”.
Edgar Roskis. “La manipulación de los archivos. Mentiras del Cine”. LE MONDE DIPLOMATIQUE. 28 de noviembre, 1997

(...) Nunca de una manera tan sutil y a la vez tan directa, tan evidente, Patino ha propuesto el problema de la falsificación. Nos creemos que los documentos son verdaderos, o al menos verosímiles como tales, porque adoptan fórmulas de mostración históricas a las que nos hemos acostumbrado, porque las mimetiza. Aceptamos la apariencia de documental de actualidades de todo el programa porque tiene que ver con formas de hacer cine conocidas. Y porque se trata de un hecho que realmente ocurrió. Se plantea que es posible falsificar la Historia porque toda falsificación se apoya en la lógica de lo verosímil.

(...)La manipulación de imágenes, la creación de una “realidad virtual”, la posibilidad de producción masiva de pruebas falsas nos trae de nuevo hasta los orígenes de los que hablaba Rondolino. La distinción entre documental y ficción, entre verdadero y falso, deja de ser un criterio válido. Con la evolución del mundo real hemos abolido también, y definitivamente, el de las apariencias, que diría Nietzsche. La Historia, con la televisión, amenaza con dejar de ser un discurso o un relato que se hace, al estilo del historiador-sabio de Ricoeur, mediante una relación de uso con las huellas: a partir de ahora, el valor de verdad de las huellas queda disuelto en el valor utilitario, en las bellas mentiras del discurso, en la pura y mágica fascinación del chamán electrónico. (...)

El hombre se queda solo en un tiempo televisivo sin referentes sensoriomotores, sin pasado creíble, en una nueva prehistoria. Se trata, quizá, de inaugurar una nueva relación con lo real, con lo humano, que supere las categorías del sí y el no, lo verdadero y lo falso. Patino, como historiador-filósofo que se dirige al espectador, que es un historiador-sabio que construye colectivamente el relato de su Historia, propone otra relación con la huella fuera de la relación de uso para construir el relato histórico, que quizá consista en abandonar lo narrativo como creador de verdades históricas, en la abolición del pasado como realmente pasado y muerto, en abrazar la paradoja.

Fernando González. “Basilio Martín Patino: pensar la Historia”. FILMHISTORIA. Volumen VII. Nº2. 1997


(...) Todo un juego de perspectivas y de formas estéticas, apariencias de verdades que nunca pudieron ser captadas, pero que nos ilustran sobre otras realidades más profundas y sobre la representación audiovisual de la realidad.
Para evocar la realidad Patino apuesta por huir de la reproducción fotográfica para refugiarse en la invención y en la manipulación intencionada de los hechos, creando un discurso donde se confunden la realidad de la ficción. Aprovecha la invención de personajes y situaciones para profundizar en la historia real. En toda la serie, el engarce entre ficción y documental es tan sutil que conforme avanza el relato, da igual que lo que muestre sea o no cierto, porque todo, ficción y documental, parece contaminado por su opuesto. La distancia entre ficción creativa y objetividad histórica es muy leve.

Casas Viejas trata el tema, siempre presente en las películas de Basilio Martín Patino, de la relación entre individuo e historia, verdad y ficción. Rodada en soporte tradicional y video, el documental y la ficción se dan la mano. La realidad se transforma en ficción a partir de materiales dispares. Se presenta como una propuesta heterodoxa en la que la falsificación e historia marchan juntas. El historiador no es sino un falsificador que utiliza los datos del pasado para construir justificaciones de determinadas concepciones del poder. El objetivo es que la historia cumpla la función que se espera de ella como legitimadora de lo existente.

(...) La única manera de que la cultura no se vea atrapada por su complejo pasado es que éste y el presente se comprendan en toda su complejidad y sirvan de fundamento para proseguir construyendo con espíritu inquisitivo, atrevido e innovador.

Desde su particular concepción del discurso cinematográfico el cineasta salmantino reflexiona sobre la necesidad de impulsar nuevas formas de tratar la realidad ante la “crisis de formas” que experimenta el cine en la actualidad. El cine tal y como está concebido se ha convertido en un mundo cerrado de fórmulas repetitivas, una religión que ha cumplido su misión y que tiene que experimentar nuevos cambios ante la influencia que ejerce el lenguaje televisivo y las nuevas tecnologías.(...)

Santiago Eraso Beloqui. Tolosa, 21 de marzo, 2000


(...) La desconocida y reencontrada filmación de un equipo de cineastas soviéticos (censurada luego por las autoridades comunistas) y las imágenes de un operador británico (miembro de la escuela documentalista inglesa), se mezclan en El grito del sur con el rodaje ficcional del propio Patino, artífice real a su vez de las dos cintas anteriores, para dar cuerpo a una sorprendente reconstrucción de la barbarie perpetrada por la Guardia Civil en Casas Viejas durante la República. Fotos y documentos auténticos de la época, comentarios de los supervivientes, falsos testigos de los hechos, historiadores que ofrecen versiones distintas, más el supuesto director de una filmoteca inventada, interpretado por el director verdadero de una filmoteca real, se dan cita en esta ficción de cimientos históricos.

Temas de evidente interés historiográfico (el reparto de la tierra, el hambre, el paro, las revueltas sociales, el grito de la lucha anarquista, la represión sangrienta, las consecuencias sobre el devenir posterior de la República) saltan a primer término como objeto del discurso narrativo de este engañoso documental en el que, teóricamente, Patino confronta dos maneras de entender el testimonio cinematográfico de carácter histórico: la ficción elaborada (la película de montaje al modo soviético) y el cine documental (a la manera británica de Grierson). Claro está que el verdadero objetivo de la propuesta no se limita ni a la ingenua y vana pretensión de reconstruir la verdad histórica de los sucesos, ni –menos aún- al alarde de erudición cinéfila. (...)

Un nuevo juego dialéctico de perspectivas y de formas estéticas en busca de un debate sobre la representación audiovisual de la Historia y sobre la fiabilidad de ésta. Diferentes verdades y apariencias de verdades que nunca pudieron ser filmadas toman el lugar de la crónica histórica, disfrazan su naturaleza ficcional y se presentan como documentos cinematográficos. La ficción construida así por Patino tiene la gran virtud, sin embargo, de movilizar la reflexión y de situar nuevamente a la historia como discurso y como representación, como puesta en escena –en este caso- de un discurso estrictamente fílmico.

Carlos F. Heredero. “LA HISTORIA COMO REPRESENTACIÓN Y EL ESPEJO APÓCRIFO”. ARCHIVOS DE LA FILMOTECA nº30. Valencia. Octubre, 1998


(...)Este montaje interno revela la dimensión compleja de todo el proyecto. No estamos sólo ante un falso documental que funciona mediante ironías y pastiches, sino frente a una empresa de mayor envergadura que pretende reproducir literalmente la urdimbre de nuestros sueños.

Desentrañar donde reside lo verdadero y donde lo falso en esta obra de Patino es prácticamente tan difícil como intentar dilucidar que hay de verdadero y de falso en los recuerdos. Del mismo modo que sólo un ejercicio de racionalidad puede poner orden en el conjunto de hechos, ambigüedades y emociones que forman la memoria, también se precisa una rigurosa hermenéutica para desbrozar los múltiples niveles que moldean esta película del director salmantino.

(...) En Andalucía, un siglo de fascinación, Patino va mucho más lejos que en La seducción del caos. La mirada personal de un determinado personaje que engarzaba el proyecto anterior, ha desaparecido en estos episodios sobre el imaginario andaluz y en su lugar se instala una versión muy peculiar de esa mirada omnipresente tan típica del documental clásico (la modalidad expositiva de Nichols), mezclada con las técnicas del llamado documental interactivo. La mirada distante, matizada, o mestizada, por un sinfín de recursos dramatúrgicos, diluye los puntos de referencia y provoca un espejismo que, a la vez que es fascinante no deja de provocar inquietud. (...)

Joseph M. Catalá. IMAGEN, MEMORIA Y FASCINACIÓN. Notas sobre el documental en España. Festival de Cine Español de Málaga. 2001


(...) La capacidad de este director para mimetizar dos formas tradicionales del testimonio cinematográfico de carácter histórico y asumir sus distintos modelos de narración, desplaza el sentido de estas falsificaciones hacia el interés por desvelar el artificio consustancial a cualquier forma de representación fílmica. Lo importante no es tanto la existencia de un referente perteneciente al ‘mundo histórico’ como las diversas estrategias discursivas que se ponen en juego a la hora de convertirlo en un relato audiovisual.

(...) A pesar de que esta manipulación de la Historia puede parecer deshonesta porque atenta contra la verdad, o lleve a pensar que esta obra es una mera especulación sin otro sentido que cierta provocación la intención de Patino no es esta. Lo que le interesa no es el rigor científico, sino más bien encontrar la forma discursiva que le permita plantear determinadas reflexiones y hacer al espectador partícipe de una serie de interrogantes que sobrepasan los límites de una crónica histórica al uso. Al plantearse el tipo de discurso fílmico más conveniente para relatar los sucesos de Casas Viejas, Patino no puede dejar de cuestionarse la manera en la que la Historia se ha ido convirtiendo en un ‘relato’ del pasado, asegurando así su transmisión y convirtiéndose en una parte verosímil de la memoria social.

(...) La eficacia del ‘efecto documental’ borra las huellas de la enunciación y la exposición de hechos pretéritos parece estar exenta de toda subjetividad. Es precisamente sobre la fiabilidad, sobre el ‘valor documental’ que generalmente se les otorga a los documentales, sobre lo que Patino duda y hace dudar al espectador: El grito del sur: Casas Viejas no trata de ofrecer una revisión histórica definitiva de los sucesos, sino una reflexión crítica que da cuenta de las posibles lecturas e interpretaciones que pueden hacerse de los mismos y de los distintos criterios que guían los discursos fílmicos presuntamente objetivos que nos los muestran. Y es que, en palabras del propio Patino: “Si algún día hubiera de utilizarse el cine como gran testimonio del siglo XX no será por la credibilidad de lo que llamamos documentales cinematográficos. El conocimiento del siglo habrá que buscarlo en las películas de ficción que objetivan más fielmente las conductas y problemas del tiempo”.

(...) En trabajos como El grito del sur: Casas Viejas –que falsifican sus referentes, aunque tengan una apariencia similar a la del documental convencional o al reportaje-, el pacto que se establece con el espectador es de una naturaleza distinta. No tanto porque traten de engañarlo, sino porque hacen extensible esta falsedad a otros muchos films, construidos bajo los principios de objetividad, transparencia y veracidad.

(...) Después de ver El grito del sur: Casas Viejas, el espectador sabe algo más que antes sobre el levantamiento de los campesinos de Casas Viejas y su posterior represión. Conserva así el trabajo de Patino una dimensión reflexiva y dialéctica, que no entorpece la coherencia y legibilidad de su discurso. Esta actitud supone un respeto poco habitual por parte del director hacia el receptor de su obra, dando lugar a una comunicación más adulta en la que el espectador tiene, en definitiva, la última palabra.

Ana Martín Morán / “La reescritura del pasado en El grito del sur: Casas Viejas” .- CUADERNOS DE LA ACADEMIA nº 9. Junio, 2001


BIBLIOGRAFÍA SOBRE EL GRITO DEL SUR: CASAS VIEJAS:

.- BASILIO MARTÍN PATINO: UN JUEGO DESDE LA LIBERTAD, Archivos de la Filmoteca, nº 12. Valencia.
.- FERNANDO GONZÁLEZ: “Basilio Martín Patino: pensar la Historia”, Film-Historia, Vol. VII, nº2. 1977, pp. 141-160
.- JUAN MARÍA CASADO: “Andalucía, un siglo de fascinación”, El siglo que viene, nn35-36, pp. 4-8
.- MIRITO TORREIRO: “La ¿historia? De Andalucía, según Basilio Martín Patino”, El Viejo Topo, Septiembre 1998, pp.58-60
.- CARLOS F. HEREDERO: “La historia como representación y el espejo apócrifo”, Archivos de la Filmoteca nº 30, Valencia, octubre, 1998, pp.157-169
.- ANA MARTÍN MORÁN: La reescritura del pasado en El grito del sur: Casas Viejas de Basilio Martín Patino. Cuadernos de la Academia, nº 9. Junio, 2001
.- JOSEPH MARÍA CATALÁ: IMAGEN, MEMORIA Y FASCINACIÓN. Notas sobre el documental en España. Festival de Cine Español de Málaga. 2001
.- MARGARITA LEDO: La mirada documental. Universidad de Santiago de Compostela
.- EDGAR ROSKIS: La manipulación de los archivos. Mentiras del Cine. LE MONDE DIPLOMATIQUE. 28 de noviembre, 1997
.- ANTONIO WEINRICHTER: Subjetividad, Impostura, Apropiación: En la zona donde el documental pierde su santo nombre. Archivos de la Filmoteca nº 30. Valencia, 1998
.- JEAN-LOUIS COMOLLI: Filmer l’histoire. FACE A L’HISTOIRE. Centre George Pompidou. Paris, janvier 1997.
.- ADOLFO BELLIDO LÓPEZ: Basilio Martín Patino. Un soplo de libertad, Valencia, Filmoteca de la Generalitat Valenciana, 1996, p.209
.- JUAN ANTONIO PÉREZ MILLÁN: La memoria de los sentimientos. Basilio Martín Patino y su obra audiovisual .- Semana Internacional de Cine de Valladolid, 2002

|21-08-2007

CASAS VIEJAS: "TIERRA Y LIBERTAD"

 

"En Numancia murieron los celtiberos sobre las hogueras.

En Valladolid y Toledo, los herejes, también sobre ellas.

El Seisdedos y los suyos murieron debajo...

                                                                                                                                                                      Ramón J. Sender


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LA GUARDIA DE ASALTO LLEGA A LA PLAZA DEL PUEBLO Y COMIENZA A REPARTIR PALOS A LOS QUE PILLAN, ENTRE ELLOS ANCIANOS...FOTO TOMADA DESDE UNA VENTANA

 

Es indudable que la II República Española nació entre manifestaciones de júbilo y confianza en la llegada de un nuevo orden social. Sin embargo, sus posibilidades latentes resultaron decepcionantes en la práctica. Fue poco más que una adaptación, con diferentes músicos, de una partitura ya conocida: a la postre, la Republica no sirvió para acabar con los privilegios, sino para garantizar su continuidad mediante el artificio. Así, por ejemplo, la legislación laboral republicana se limitó a transformar los Comités Paritarios de la dictadura de Primo de Rivera en Jurados Mixtos, compuestos igualmente por patronos y obreros. Diferentes formas del hipócrita interclasismo del Capital. Años después sería el Sindicato Vertical, no muy diferente de los actuales Comités de Empresa de los sindicatos mayoritarios.

Hoy existe una cierta divinización de esa república burguesa y se pretende hacerla pasar por republica de los trabajadores. Se nos presentan como grandes conquistas de la misma las libertades de expresión, conciencia y asociación, cuando, como libertades, son precisamente capacidades en potencia del ser humano y le son inalienables como el ser racional y social que es. No hubo por tanto victoria alguna sino una coyuntura tendente a la disminución de los niveles de represión a la disidencia, al "delito intelectual". La diferencia con el Estado monárquico previo y el posterior fascista esta en la retórica, la simbología y en diferencias de grado en lo tocante a la intolerancia. El parecido entre estos períodos es evidente si se estiman los cambios habidos en la propiedad de los medios de producción, las relaciones sociales y los medios de coerción desde comienzos del siglo XX.

La sacrosanta II República se sirvió sin remordimientos de profesionales del terror que, irónicamente, terminarían volviéndose contra ella. Este es el caso del capitán de la Guardia de Asalto Manuel Rojas, el carnicero de Casas Viejas.

 

LA INSURRECCIÓN DE ENERO

De acuerdo con los planes de la Federación Anarquista Ibérica, el 8 de enero de 1933 estallaron cuatro bombas ante la puerta de la Jefatura Superior de Policía de Barcelona. En teoría, a la vez que se producían las explosiones, debía declararse en toda la península la huelga general revolucionaria de manos de la Confederación Nacional del Trabajo. Como señal para ello, se incluyó en algunos diarios un texto-consigna casi poético, conocido por todos de antemano: "No aguardo más. Vendrás a verme hoy mismo. Ven dispuesto a todo. Tuya hasta la muerte. A."

Había pasado aproximadamente un año desde que los obreros mineros de la Cuenca del Alto Llobregat se habían hecho con el control de sus respectivos ayuntamientos y proclamaron el comunismo libertario.

Entonces el gobierno Azaña había elegido como forma de disuadir a los revolucionarios la deportación de un centenar de militantes anarquistas, sin importarle si habían participado o no en los hechos. Entre los exiliados forzosos a Guinea se encontraban varios militantes fascistas y entre estos parte del grupo de Los Solidarios.

Pero en 1933 todo iba a ser diferente, incluida la represión. La insurrección de enero no se limitó a un pequeño marco geográfico e inmediatamente se sumaron a los trabajadores fabriles y campesinos de Cataluña los madrileños. El proletariado urbano de otras grandes ciudades como Granada, Zaragoza o Murcia, se declaró inmediatamente en huelga y en algunos pueblos se proclamó el Comunismo Libertario y se incendiaron los registros de la propiedad.

La tentativa insurgente fue más intensa en Andalucía, siendo en la ciudad de Sevilla donde la actividad revolucionaria se mostró más activa y dispuesta a la acción directa. Sin embargo la mayor implicación de trabajadores del campo se dio en la provincia de Cádiz, en torno a Jerez, Sanlúcar, y Medina-Sidonia.

A pesar del empeño y las ilusiones de los trabajadores, la revolución no llegó a gestarse y comenzó la represión: la falta de coordinación favoreció las detenciones masivas tras los primeros tiroteos en las capitales. Lérida, Madrid y los pueblos del Levante serían los lugares donde la tortura y el asesinato selectivo llegarían a las cotas más altas.

El propio Director General de Seguridad del gobierno Azaña, Arturo Menéndez, dio órdenes de disparar contra cualquiera que simpatizara con los revolucionarios el mismo día 8. Pero la verdadera ignominia llegaría el día 12, en un pueblo gaditano del que casi nadie había oído hablar hasta entonces: Casas Viejas.

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LA GUARDIA CIVIL EN EL CENTRO DEL PUEBLO

 

LA SITUACIÓN SOCIOECONÓMICA DE

CASAS VIEJAS HACIA 1933

Los proletarios agrícolas de la Andalucía latifundista compartían unos niveles de miseria extraordinarios hasta para la época. Según la obra Los Latifundios en España de Pascual Carrión, para 1932 "el 3% de los terratenientes andaluces poseían el 67% de la tierra". En el caso de Casas Viejas, existe constancia de que en 1933 había 41 propietarios que acumulaban 22.518 hectáreas, exactamente el 42,43% del municipio.

Por añadidura, de las 6000 Ha cultivables, se laboraba apenas una tercera parte. Tal como sucedía en toda la región, el mayor terrateniente era el duque de Medina-Sidonia y la mayoría de los propietarios simpatizaban con posturas monárquicas y antirrepublicanas.

Más de seiscientos braceros y sus familias, sin ninguna propiedad que no fuera su fuerza de trabajo, constituían la mayoría de la población, teniendo ocupación solo treinta personas cuando se produjo la insurrección libertaria.

En un momento en que el precio medio al por menor del pan blanco se situaba en las 0’68 pesetas y el aceite en 2’19, los salarios del campo se encontraban en torno a la peseta y media diaria, si bien estos variaban en función de las necesidades de los propios jornaleros. Cuando estas eran extremas, la plusvalía obtenida a su costa por los patronos alcanzaba cotas vergonzantes. En esos momentos, dado que no existía otra cosa que el contrato oral y diario, los trabajadores, humillados, se ofrecían en la vía pública en busca del sustento por cualquier precio. Sin embargo, la conciencia social y la integridad de sus habitantes desestimaron salidas degradantes como el contrabando o la prostitución. Llegados a la necesidad, prefirieron adentrarse, aún a riesgo de sus vidas, en propiedades privadas en busca de caza menor y leña.

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JORNALEROS QUEMADOS POR LOS "SEÑORITOS" REALIZARON EL LEVANTAMIENTO CON APENAS ESCOPETAS DE CAZA PERO CON MUCHA VOLUNTAD...

Los caciques locales, viendo peligrar su privilegiada posición, atentaron contra el alcalde de Casas Viejas cuando este trató de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores al crear las colectividades agrarias de "La Yeguada" y "Las Torrecillas".

Esta iniciativa, al margen de los reproches de reformismo que puedan hacerse, elevó el beneficio por persona y día hasta las 3’50 pesetas, de forma que, mientras funcionaron ambos campos, nadie se prestó a servir a los grandes propietarios. Pero el ensayo socialista fue abortado y aproximadamente el 80% de la población continuó careciendo de trabajo y medios de subsistencia durante la mitad del año, sobreviviendo gracias a un ínfimo subsidio de paro estacional.

Por otro lado, alrededor del 85% de los habitantes era totalmente analfabeto cuando se introdujeron los "estudios nocturnos", un modelo de escuela popular gratuita pensado por quienes tenían algún nivel de instrucción para ofrecer a sus vecinos la posibilidad de ilustrarse.

Gracias a esta iniciativa muchos aprendieron a leer con periódicos como La Libertad o La Tierra y con obras como Entre Campesinos, de Errico Malatesta, sin duda el autor más leído y popular. Así, quienes salieron de la miseria intelectual, tomaron conciencia de clase y se acercaron de forma paulatina a los planteamientos anarquistas, no tardando en adherirse a la CNT. No debe sorprender por tanto que los federados en el momento de la insurrección fueran mas de trescientos.

 

LA RESISTENCIA DE SEISDEDOS

Una vez abortada la revolución de enero, los habitantes de Casas Viejas, que no recibieron la consigna de abandono, no renegaron de su quimera y el día 10 los jornaleros en paro estacionario proclamaron el Comunismo Libertario.

A pesar de la tesis de historiadores como Peyrats, defensores a ultranza de la inocencia de Azaña que consideran las acciones de Casas Viejas minoritarias, todos los datos de que se dispone apuntan a lo contrario. La memoria colectiva y las fuentes primarias aprovechables demuestran que fue una actuación conjunta del pueblo, que se pertrechó de municiones, cortó las líneas telefónicas y controló carreteras y caminos antes de sitiar el cuartel de la Guardia Civil. Precisamente allí se iniciaría el primer cruce de disparos, cuando los guardias rechazaron la oferta de reincorporarse al pueblo del que se habían separado y abrieron fuego con sus fusiles mauser sobre una masa armada de escopetas y hoces. La muerte no deseada de dos guardias civiles producida durante el tiroteo iniciado por ellos mismos serviría a la postre para tratar de justificar las represalias.

A la llegada de refuerzos de la Guardia de Asalto, comandados por el Teniente Gregorio Fernández Artal, tres vecinos fueron heridos, uno de ellos mortalmente cuando pretendía saciar su curiosidad mirando por la ventana. La Guardia Civil por su parte envió a varios números del puesto de Alcalá de los Gazules al mando de un sargento, que quedó bajó las ordenes de Fernández Artal.

Temerosos de las represalias y las torturas a que fueron sometidos los sospechosos, la mayoría de los implicados depusieron sus armas y eligieron abandonar el lugar, dejándolo casi desierto a media tarde. Sólo trataron de resistir las nueve personas que se encerraron en la choza del carbonero Francisco Cruz, llamado Seisdedos. Junto a este permanecieron sus dos hijos Francisco y Pedro, militantes afiliados a la CNT, Josefa Franco, Jerónimo Silva, las jóvenes Manuela Lago y María Silva, conocida después como Libertaria, y los niños Francisco y Manuel García Franco.

Los resistentes causaron una baja entre los guardias que rodeaban su casa y capturaron a otro que, herido, les sirvió de rehén. Ingenuamente, pensaron que sus sitiadores no serían capaces de abrir fuego contra ellos mientras lo tuvieran a su lado. Los mandos trataron de hacerles claudicar entonces obligando a Manuel Quijada, uno de los prisioneros ya torturados, a tratar de convencerles desde dentro. Libre de sus esposas, que Josefa Franco rompió con una lima, Quijada les transmitió las amenazas y permaneció junto a ellos por decisión propia.

Con la llegada de nuevos refuerzos hizo acto de presencia el Delegado de Gobierno, Fernando de Arrigunaba, quien no hizo nada por buscar una solución pactada ni quiso escuchar las razones de los sitiados. De forma paralela, el Director General de Seguridad, el ya aludido Arturo Menéndez, dio órdenes directas al capitán de la Guardia de Asalto Manuel Rojas de "concluir aquello en quince minutos". El propio Menéndez admitiría en el posterior juicio que le animó a "emplear el rigor sin contemplaciones. Si había que destruir la casa de Seisdedos se destruía". A esto debe añadirse la confesión del capitán Rojas, amigo íntimo del Director General, que afirmó haber recibido la orden de arrasar la choza del propio Ministro de Gobernación, Casares Quiroga, en forma de telegrama: "Es orden terminante Ministro de la Gobernación se arrase casa donde se han hecho fuertes los revoltosos".

No nos duelen prendas al reconocer aquí que la reacción encarnada en Rojas trataría de causar el mayor daño posible a la imagen de Azaña con toda suerte de falacias, incluyéndose aquí la famosa frase de "tiros a la barriga" atribuida falsamente al político republicano. Sin embargo, no por ello puede echarse abajo toda su declaración, menos aún cuando los aludidos reconocieron sus responsabilidades. No es necesario recurrir a la mentira y el falso testimonio para hacer una valoración de los hechos.

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EL RESULTADO FINAL FUE LA MATANZA DE BUENA PARTE DE LOS CAMPESINOS,QUEDANDO SUS AUTORES LIBRES A LOS POCOS MESES...

EL TERROR DESATADO

El día 12 el capitán Rojas llegó a Casas Viejas con órdenes y ánimo de acabar con los resistentes rápidamente. Sin dudarlo, ordenó incendiar la choza con gasolina. Sólo escaparon del fuego y las balas, contra la voluntad de los sitiadores, María Silva, nieta de Seisdedos, y el niño Manuel García Franco. De sus otros nueve ocupantes solo la joven Manuela Lago y el niño Francisco García tuvieron la suerte de morir acribillados. El resto, incluido el número de la Guardia Civil Magras sucumbieron carbonizados en la choza.

No conforme con el resultado de su criminal intervención, Manuel Rojas inició una auténtica cacería humana en la que los sospechosos, aun contando con informes favorables de la Guardia Civil local, pasaron a ser considerados directamente culpables. Se detuvo a ancianos y enfermos sin miramiento alguno. Así, entre los detenidos figuraba Fernando Lago, padre de Manuela Lago, la joven muerta en la choza, que a sus 70 años permanecía en su casa sin arma alguna. Como Juan Silva, padre de "la libertaria", que había sido previamente liberado por la propia Guardia Civil ante su evidente inocencia. También desarmado estaba el anciano Antonio Barberán, si bien este fue directamente asesinado ante su nieto tras ser allanada su casa en busca de sospechosos.

Fernando Lago y Juan Silva fueron maniatados formando una columna de catorce prisioneros junto a Cristóbal Fernández, Balbino Fumaquero, Juan García Benítez, Juan Villanueva, Andrés Montiano, Manuel Benítez, José Utrera, Manuel Pinto, Manuel García, Rafael Mateo, Juan Galindo y Juan García Franco. Acto seguido fueron obligados a entrar en lo que quedaba de la choza de "Seisdedos". Ninguno de ellos salió de allí con vida. La cobardía y bajeza moral de sus ejecutores fue puesta en evidencia después por los forenses, que indicaron que los cadáveres acumulaban más de cincuenta heridas de bala, la mayoría efectuadas por la espalda.

Tras abrirse fuego contra ellos, ni siquiera el médico de los guardias se apiadó de ellos: este prefirió incumplir su juramento hipocrático pidiendo tiros de gracia en lugar de atender a los que sólo habían sido heridos. Guardias de Asalto y Civiles celebraron los hechos con vivas a la República y al capitán Rojas. A su regreso a Madrid fueron felicitados por el Director General de Seguridad y se improvisó un desfile en columna de honor. Por su parte, los habitantes de Casas Viejas tardaron días en regresar ante el horror de que habían sido testigos. Sólo se atrevieron a retornar guiados por un miedo aun mayor: las amenazas de bombardeo que se hicieron a los que se refugiaron en los campos.

 

¿JUSTICIA?

El 26 de mayo de 1934 Manuel Rojas fue condenado a 21 años de cárcel como autor de 14 delitos de asesinato. Meses más tarde, a raíz de la amnistía de que se benefició el golpista Sanjurjo, Rojas fue liberado. Los ejecutores de Casas Viejas se comprometerían después en la contrarrevolución fascista de Franco; Manuel Rojas tuvo tiempo de participar, antes de morir, en la represión de Granada y la muerte de Federico García Lorca. Los ejecutados en el 36, ideologías al margen, serían también hijos del pueblo. Ninguno de sus cómplices en Casas Viejas cumplió condena alguna y Arturo Menéndez, Director General de Seguridad del gobierno Azaña, quedó inmediatamente en libertad sin cargos.

Cuando se exigieron responsabilidades en el Parlamento, Azaña no titubeó en asegurar que en Casas Viejas se había procedido con normalidad: "en Casas Viejas no ha ocurrido, que sepamos, sino lo que tenía que ocurrir". Cínicamente, no tuvo problemas para retractarse después, cuando quiso recuperar el apoyo de los trabajadores, diciendo que no estaba suficientemente informado de lo que en realidad había ocurrido. Con tamaña falacia se escudan aun hoy sus herederos políticos. Algunos historiadores, obviando el veredicto de una Comisión Parlamentaria que consideró hechos probados que hubo "ordenes dadas desde la Dirección General y fusilamientos sumarios", prefieren poner en tela de juicio su propia objetividad. Es el caso de investigadores prorepublicanos como el eminente Manuel Tuñón de Lara, que se entretuvo hablando de falta de coordinación en la cadena de mando, manejos de la derecha y manipulaciones de los anarquistas. No negaremos aquí que las tres circunstancias se dieran, pero tampoco seremos tan simplistas como para renegar de lo evidente. Casas Viejas fue el crimen de la II República, y como tal, dejó una profunda herida entre los confiados trabajadores españoles, además de una amarga lección que nunca debe olvidarse: la república burguesa ni quería ni permitiría la emancipación de los trabajadores.

www.alasbarricadas.org

 

Para saber más:

Brey, G. y Maurice, J. Historia y leyenda de Casas Viejas. Zero, Madrid, 1976.

García Ceballos, M. Casas Viejas. Uriarte, Madrid, 1965.

Guzmán, E. La Tierra. 16 de enero de 1933

Ramos, R. Después de Casas Viejas. Argos Vergara, Barcelona, 1984.

Sender, R. La Libertad. 23 de febrero de 1933

Sender, R. Viaje a la aldea del Crimen. Vosa, Madrid, 2002.


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Comentarios (9)

(A)

21-08-2007 16:38

Asi defiende la republica burguesa los beneficios de los apoderados, asesinando al pueblo.

¡¡Ni olvido ni perdon!!

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PIELROJA|21-08-2007 18:51

Por eso los ANARQUISTAS defendieron esa republica frente al fascismo ...  Menos simplezas ...

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¿Anarquistas en el gobierno?

21-08-2007 19:32

Por eso tenían cuatro carteras ministeriales en el gobierno de la República.

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21-08-2007 19:36

excelente iniciativa, compañerxs de kaos, yo he visto el docu y es excelente. basilio es un crack y el charlazo de García Rua está muy bien... ayuda a entender un montón de historias, entre otras, las particularidades del anarquismo bajoandaluz.

un saludo a todxs
y que viva la CNT-AIT

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paco|21-08-2007 20:04

A cerca de algunos comentarios simpleses ,tantos los anarquistas como los comunistas no defendia ese tipo de republica asi que no mezcleis la mierda y pensar antes lo que decis.

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j. cegetista|21-08-2007 22:43

A ver si te enteras, la CNT entro con cuatro ministros en el gobierno de la republica tras el golpe de estado del 18 de julio que supuso el inicio de la guerra civil, ignorantillo mío, y no cuando se produjo la repugnante represión republicana contra los campesinos de Casas Viejas. Tambien os recuerdo a los republicanos de farol que el mismisimo Franco estuvo al frente de la represión que las tropas del ejercito republicano ejercieron sobre los revolucionarios de Asturias. Y es que una cosa en luchar por la desaparición de la monarquia -algo totalmente legítimo- y otra por la revolución social.

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22-08-2007 02:25

Porque unos "anarquistas" cogieran cargos de la república NO QUIERE DECIR QUE TODOS ESTUVIERAMOS DE ACUERDO JODER!!, Y también integraron las milicias de CNT en el ejercito popular, no te digo....

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Y ahora por eso no tienen razón de protesta los que perdieron la vida en Casas Viejas???? porque la federica dijera algo raro o ahora exista la CGT...

25-08-2007 17:28

Venga hostia!! k tiene que ver una cosa con otra, ahora que nadie hable de la muerte del Che Guevara, porque un agente soviético espia se vendió a los nazis en el 43, no me jodas....

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Edara|03-09-2007 14:18

Cuando los anarquistas se adelantaron al gobierno republicano organizandose en el pueblo para luchar contra el golpe de estado; la situación se le fue de las manos al gobierno por completo y tan solo los anarquistas y por supuesto, los milicianos obreros  a espaldas de sus partidos, afrontaron a tiempo la situación. Cuando  Cataluña estuvo en manos de los anarquistas,  no supieron que hacer, no querian una dicatadura anarquista (esto no tiene sentido), asi que algunos  decidieron colaborar con Compayns y con todos partidos antifascistas para luchar juntos y no ser unos putos dictadores sectarios. Los ministros anarquistas  aceptaron  a regañadientes y contra sus principios y tras  la traicicion de la republica  se arrepintieron. 

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