Nayirah al-Sabah, mentiras nada inocentes e inocentes mientiendo
La de Nayirah, la pequeña kuwaití de 15 años, es una de esas historias que cuesta creer. Cuesta creer tanta barbarie de haber sido cierta, y cuesta aun más creer tanto descaro y falta de consideración por los ciudadanos, al tratarse de una mentira. El hecho se hizo público el 10 de octubre de 1990 en el horario estelar de la cadena ABC.
Eran tiempos en los que los iraquíes habían ocupado Kuwait, y esta niñita de aire inocente relató, ante la Comisión de Derechos Humanos del Congreso de los EE.UU., que había trabajado de ayudante de enfermería en un hospital de su país y que, como tal, había presenciado la matanza de 312 bebés por parte de soldados iraquíes. Según ella, los bebés fueron tirados al piso y destripados con armas blancas.
Las declaraciones de Nayirah, rendidas entre sollozos y lágrimas, no tardaron en surtir efecto. Si en el verano de 1990 solo el 34% de los estadounidenses estaba a favor de una intervención militar para liberar a Kuwait, el porcentaje subió a 72% después del show de Nayirah.
El Instituto Gallup estima que 53 millones de personas la vieron ese día. Apenas tres meses después, el 17 de enero de 1991, empezó la intervención en el Golfo, que dejó como saldo más de 150,000 muertos en solo 42 días. Bush padre, entonces presidente de los Estados Unidos, agradecería luego a todos los periodistas y a su staff.
Lo que no se dijo pero que salió después a la luz -hecho investigado en el 2002 por el Instituto Sueco para la Defensa Psicológica- fue que Nayirah no era cualquier kuwaití. Era la hija del embajador de Kuwait en Washington. Todo su show en la televisión, que fue retransmitido por más de 700 cadenas de radio y televisión de la superpotencia, había sido un invento de la firma Hill & Knowlton, una agencia de relaciones públicas, contratada por la organización gubernamental kuwaití Citizens for a Free Kuwait. Hill & Knowlton recibió 11,5 millones de dólares para este trabajito. Muy poco, según su estimación, por lo que decidieron revelar la verdad.
Al parecer, la propaganda puede minar la razón, y es por ello que los países desarrollados mantienen contingentes de especialistas a tiempo completo. Su trabajo: propaganda, desinformación, manipulación, que se han convertido en parte esencial de las armas beligerantes. Su víctima: usted. Los expertos del Pentágono registran los discursos de todos los políticos del mundo según los especialistas del Ministerio francés de Defensa, quienes a su vez analizan minuciosamente los discursos de George W. Bush.
Según estos últimos, existen listas de 'white words' (palabras blancas) y de 'black words' (palabras negras). En la lista de 'white words' se encuentran palabras como libertad, seguridad, paz, democracia, humanidad, derechos humanos. Entre las 'black words' destacan dictadura, tiranía, opresión, odio, fanatismo, terrorismo, terroristas. Según el efecto que se quiera conseguir sobre un auditorio, habrá que usar más de tal o cual menú.
Cuanto más 'black words' se emplea, tanto más dispuesto está un político a emprender el camino hacia la guerra. Si esto parece muy simplista, se recomienda analizar el discurso de Bush del 28 de enero del 2003 sobre la crisis en Irak. En él se registró 8 veces la palabra paz, 3 veces libertad, 2 veces democracia y 22 veces terrorismo y terroristas.