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03 Abr 2012

El PP, un partido de “marranos”: Prohibición de la manifestación atea Destacado

por Gustavo Vidal Manzanares
Martes, 03 de Abril de 2012 15:23
Con César, mi cerdito vietnamita. El término "marrano" no es alusivo a la condición porcina, sino a la falsedad de las creencias Con César, mi cerdito vietnamita. El término "marrano" no es alusivo a la condición porcina, sino a la falsedad de las creencias
El PP es un partido de marranos. Me explicaré. El partido popular es un “converso a la democracia” a la manera de los antiguos judíos que se “convertían” a la fe católica.

Aquellos pasaban por el bautismo y el PP por unas  elecciones cada cuatro años.

  Pero ni los antiguos conversos creían en el catolicismo (y hacían bien  no creyendo esas mitologías), ni la mayoría de la derecha española cree en la democracia.

   A aquellos ficticios conversos se los denominaba “marranos”. Opino que, en este sentido, el PP es un partido de “marranos”. Han exteriorizado la democracia, pero no la tienen interiorizada. La prueba es la reciente prohibición de la manifestación de ateos, agnósticos y librepensadores.

   Y es que la democracia es mucho más que votar cada tres o cuatro años, máxime si entremedias se ha procedido a una colosal manipulación informativa y mediática que desvirtúa la libertad.

 

Intolerancia ante los credos ajenos

   Uno de los fundamentos de la democracia consiste en no imponer credos y tolerar los que otros  profesen, por muy ridículos que nos parezcan.

   A mi juicio, pocos relatos pueden ser más delirantes que el de una virgen fecundada por un espíritu (santo, eso sí) que parirá un niño dios. Pero allá cada cual si se siente reconfortado creyéndolo.

   Ese niño dios, tras crecer y transformarse en “Dios y hombre verdadero” caminará sobre el agua, secará higueras por no dar fruto fuera de temporada y morirá para, entre otras cosas, librarnos del “pecado original”.

   El “pecado original” se habría originada porque una mujer cedió ante la insistencia de una culebra habladora. Todas estas doctrinas y dogmas son enseñadas por la Iglesia católica que se considera “representante de Dios en la tierra”.

   Pues bien, desde hace un tiempo, los ateos, agnósticos y librepensadores, intentamos manifestarnos durante la “semana santa” contra los privilegios (que no creencias) de esta organización que se encuentra exenta de impuestos e  inmatricula cientos de bienes a su nombre. No nos lo permiten.

   Alegan argumentos peregrinos como “ofender los sentimientos de los católicos”, “provocación”, etc. Es decir una suerte de “prohibición preventiva”.


Argumentos “jurídicos” para prohibir la manifestación

 No hay que ser Albert Einstein para percatarse que nos encontramos ante una decisión previa que se viste artificiosamente de “argumentos”. Y los “argumentos” no pueden resultar más forzados e inconsistentes.Veamos.


Primero: “Día de especial significación para los católicos”

Se alega que el día elegido es de “especial significación para los católicos” y que por ello se pone de manifiesto una “evidente voluntad de provocación”.

   Bien, ¿desde cuándo un sentir religioso ha de determinar e impedir el ejercicio de un derecho de terceros? Ese planteamiento me parece normal en teocracia, pero intolerable en democracia.


Segundo: “Evidente voluntad de provocación”

 Respecto a la “evidente voluntad de provocación”, lo único que resulta innegable es que los católicos se han creído que esas fechas les pertenecen (y se les trata como si les perteneciera) y que cualquier acto que los contradiga constituye una “provocación” ya que esas fechas son suyas.  Pero el calendario, de momento, es de todos, y si los católicos ejercen el derecho a cortar calles y plazas con imágenes sombrías de personajes que posiblemente ni existieron, otros ostentan idéntico derecho para manifestarse contra los privilegios de esa organización.

   Además, pulverizar un derecho basándose en juicios de intenciones (“evidente voluntad de provocación”) ataca la línea de flotación de la democracia, y santifica la restricción de libertades en base a presunciones de conducta. Muy, muy peligroso.

 

Tercero: “Posible problema de orden público”

 Otro razonamiento inconsistente se centra en el “posible problema de orden público”. Dado que los ateos, agnósticos y librepensadores no nos reuniremos con ánimo de pelearnos se entiende que el “posible problema de orden público” derivaría de los católicos (como ya lo provocaron en agosto del pasado año). Es decir, se cercena un derecho de unos (los ateos) por la previsible conducta antisocial de otros (los católicos). Injusto y… demencial.


Cuarto: “Aglomeraciones en torno a los pasos”

 No más absurda es la razón de que “se producen aglomeraciones en torno a los pasos”… cabría recordar que son católicos y curiosos amantes del folklore quienes concurren a esos pasos. Prohibir una manifestación de unos porque otros  se aglomeran en la suya carece de lógica y es un insulto a la inteligencia. Insulto no muy relevante dada la cantidad de descerebrados que pueblan España.

  El argumento basado en la coincidencia de ambas manifestaciones no lo comentaré, pues, directamente, es falso.

 

Quinto : “Podría dar lugar a una contramanifestación por parte de los católicos”

 Resulta muy pintoresco el siguiente “argumento”: “… podría dar lugar a una contramanifestación por parte de los católicos”.

   Aún no puedo creerlo… se cercena la libertad de unos (los librepensadores) por la posible reacción fanática y antisocial de otros (los católicos).


Sexto: “Garantizar la libertad religiosa de los católicos”

  Me reiría, si no fuera tan penoso cuando leo “se prohíbe para garantizar la libertad religiosa de los católicos de poder realizar sus procesiones”...

   ¿Qué se ha fumando quien plasmó argumento tan ridículo?   

  ¿Alguien puede creerse de verdad que va a impedirse el derecho de los católicos a ir en procesión, caminar descalzos y darse golpes de pecho detrás de sus velones e iconos?

   Lo dicho, algunos se creen que la calle y el calendario les pertenece, y se sienten “ofendidos” ante quien no comulga (nunca mejor dicho) con ellos. Las autoridades, en lugar de amparar la libertad,  protegen los desafueros de los “dueños del calendario”.

Y para revestirse de legitimidad se pertrechan de argumentos surrealistas y endebles. Solo engañan a los tontos… el problema es que hay muchos.

Ultima modificacion el Martes, 03 de Abril de 2012 16:41


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