En sanidad, la Junta ha dejado publicar las listas de espera sabedores de que son escandalosas y que en algunos casos llegan al año de retraso; se han cesado supervisoras, "cerrado" camas y reducido personal hasta el punto que la descoordinación es tan grave que una persona puede estar tres días esperando que un médico firme un alta, que traigan dos veces la comida a los pacientes o que intenten llevar a un paciente a quirófano cuando hace dos horas que está siendo operado.
En Atención Primaria la situación es igual de lamentable. Pueblos que se quedan sin consulta porque el médico sale de una guardia y no se sustituye por otro; despidos de médicos y enfermeras, recortes en las pruebas de diagnóstico...
Como decía la famosa novela de Ana Diosdado: "Los 80 son nuestros".
