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02 Abr 2012

Barcelona: Ganar la batalla mediática al capitalismo: nosotros si que somos gente de paz

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No hace falta que lo digamos, es más, a ellos les da igual, además lo saben perfectamente: el pueblo trabajador es absolutamente pacífico. Pero eso no les basta, ellos, el capital y sus lacayos, tecnoburócratas y políticos nos quieren mudos, sumisos y alienados.

En su estrategia de dominación, no cabemos los disidentes. Más tarde o temprano nos detendrán y fusilarán, así de claro (esperemos que no). Cuando este sistema capitalista, donde las libertades son simplemente formales, ya no sea capaz de parar las oleadas de manifestaciones, protestas y huelgas no dudarán, de hecho nunca han dudado, en poner fin a la democracia limitada. Esto suena a derrota y a situación irreversible. Nada más lejos de mi voluntad. Este es el peor escenario posible, pero existen otros escenarios más favorables a los intereses de las clases populares y del pueblo trabajador. Pero como se construyen estas alternativas es lo que trataré de explicar en otro artículo, aquí simplemente quiero plantear algunas cuestiones relacionadas con la batalla mediática. Qué no es más que una de las múltiples formas de la lucha de clases.

No insistiré en analizar las técnicas criminales, que del poder utiliza para destruir a los disidentes (seamos más o menos radicales o moderados y pacifistas): deshumanizar, ridiculizar, desprestigiar las alternativas, criminalizarnos relacionándonos con la violencia cuando saben perfectamente que la despreciamos por ser esta un estorbo más que una ayuda en la lucha popular. Y lo más socorrido responsabilizarnos de los errores de supuestos gobiernos de izquierdas con los que nos relacionan y de cuyas decisiones somos supuestamente corresponsables, aunque ni sepamos de su existencia, ni absolutamente nada de sus prácticas políticas (como ellos, por otra parte) e incluso sabiendo que criticamos en muchos casos lo que de estos no nos gusta de forma libre.

No merece la pena perder un minuto con ellos, son los esbirros del capitalismo, son sus voceros, son los encargados de difundir la calidad del gas ZiclonB en la política concentrataria capitalista; hoy en forma de democracia formal mañana en forma de dictadura nazi-fascista genocida y exterminadora. Son los mismos que callan ante la pérdida de un ojo por parte de un manifestante o la muerte de un trabajador por falta de seguridad en el trabajo o ante la miseria a que somete este sistema a miles de seres humanos. Ahora rápidamente saltan cuando es puesta en duda la propiedad de un bien, como una vivienda. Antes el dinero que el ser humano. Esta gente destruirá la civilización y el mundo eso es más que evidente, bueno si no les derrotamos democráticamente.

Pero hablemos de nuestros errores. El éxito de la Huelga General del 29M en Barcelona y área metropolitana están siendo hábilmente enmascarados por el humo y el fuego de unos contenedores. El sistema y su agentes de agitación y propaganda se han cansado de mostrar a la opinión pública estos destrozos, de manera tal que los sectores populares ajenos o asuntes en las movilizaciones entiendan estas como obra de unas fuerzas minoritarías, violentas y destructivas. Cuando la realida vivida en Barcelona y en otras ciudades es la de miles de ciudadanos pocificos manifestándose y reclamando que los derechos conseguidos por nuestro antepasadso después de duras luchas se han laminados de un día para otro. Aquí nos han ganado la batalla mediática, nos han derrotado. No entraré a explicar a quienes, con sus acciones han provocado nuestra derrota frente a la opinión pública, pero en todo caso que sepan que eso no sirve a los intereses de pueblo, sino a otros, que algunos deberán explicar cuáles son. Como se construye alternativa popular, cuando con estas acciones lo que se consiguen, como ocurrió en Barcelona, romper una manifestación multitudinaria y hacer que en las próximas las familias o personas de más edad ante la posibilidad de estas acciones dar por acabada su presencia en las mismas.

La derrota de los huelguistas y su criminalización se la han servido en bandeja al capital y a sus políticos, los que destrozaron objetos, en lugar de sumar personas. Los vencedores lo saben y ahora sacan pecho, nosotros vemos sus técnicas de manipulación desplegadas y en marcha su capacidad de manipulación, es patética, pero el problema es la mayoría de los ciudadanos ¡No! Y sin el pueblo trabajador no cambiaremos el mundo. E

Hoy el amigo David  David Fernàndez en vilaweb en su artículo “Gasolina al fuego” lo explica con claridad y Vicent Partal director de ese mismo medio también. Su dignidad, igual que la de todos los que trabajamos en la información veraz y progresista es  absoluta y sus argumentos irrefutables, pero para que sirvan sino llegan a los ciudadanos/as y sobre todo no llegan a cierto activismo que aún no entiende como es la lucha de clases en el siglo XXI. ¡Quién gana la opinión pública gana la batalla! Un ejemplo reciente es el de Euskal Herria (triunfo de Bildu y Amaiur) o hace mucho menos Andalucía (avance considerable de IU). Allí ya se han esforzado por derrotarlos, criminalizarlos, ridiculizarlos, pero no hay quien pueda con la gente y más y mejores resultados obtendríamos si dedicaremos nuestras fuerzas a sumar y no ha dividir.

Ahora viene una nueva vuelta de tuerca se pretende mostrar como nuevo, algo viejo: Equiparar vandalismo a terrorismo. Se pretende exhibir una contundencia ejemplar para con los díscolos. Por cierto los jóvenes de la AEP y uno de una asamblea de barrio encarcelados de forma preventiva (como hacía en la dictadura con los comunistas o anarquistas cuando el dictador criminal, Franco visitaba una ciudad) nada tienen que ver con incidentes violentos ni de quema de nada.

Propaganda capitalista en estado puro, meter el miedo en el cuerpo a la sociedad: que vienen los violentos, no los que bombardean países, no, los que protestan en las calles, y además todos equiparados todos iguales ya sea el 99% pacifico o el 1% violento. No quieren ni pueden afrontar los problemas reales el capitalismo en España ha dejado tirados a más de la mitad de los jóvenes que ni tienen trabajo ni lo van a tener en este sistema, en los próximos meses u años, ni con reforma ni sin reforma.  Más propaganda que soluciones. Impotencia y odio al pueblo eso es lo que demuestran estas autoridades políticas. Hay que derrotarlos, debemos ganarles las elecciones, echarlos del poder y ¡Si se puede!

Para acabar sólo citar al amigo David, que nos demuestra la locura del poder: “Hace 12 años (desde el 2000) cuando Ángel Acebes (PP) introdujo el artículo 577 en el Código Penal. Con idéntico argumento que ahora: combatir la violencia urbana [...] ya se dijo entonces desde el mundo jurídico que era un texto que convertía el delito de terrorismo en una puerta abierta a toda clase de abusos y atropellos por parte de la justicia. El paso siguiente fue cerrar Egunkaria. “El redactado del artículo 577 es abierto y sencillo: contra 'aquellos que, sin pertenecer a organización terrorista, y con el fin de subvertir el orden constitucional o de alterar gravemente la paz pública' participen de múltiples actos ilícitos. 'Aquellos que sin pertenecer' ¿Es cualquiera? Jurídicamente, sí: aquellos que no son terroristas serán terroristas. Abismo y deriva: juguetes del Poder. Gasolina al fuego” […] Como inútil es un Código Penal que es 'el más duro de la UE', según Pérez Rubalcaba. Y que nos ha llevado al mayor número de presos justo cuando más bajaban las tasas de los delitos. Paradójico. Pero en la sociedad del espectáculo, la disrupción urbana de los barullos hace cotizar el miedo a la alza.

¿Fernández Díaz no ha leído el Código Penal que el PP modificó el 2000? ¿Felip Puig no conoce el artículo 577? ¿Qué clase de responsables políticos líquidos tenemos? No aprender del pasado reciente es, a además de ridículo y sintomático, muy peligroso.

También lo dice Vicent Partal: “Un principio básico de la democracia es que la ley es la misma para todo el mundo. Y se ha de aplicar del mismo modo a todo el mundo. Si el voto no es universal y las leyes no son iguales para todo el mundo simplemente no hay democracia. Y este es un tema con el cual más vale no jugar.

Quienes estén dispuestos a defender seguridad frente a libertad y justicia, ni son delos nuestros no son demócratas `pues harán que se pierdan las tres cosas. Las gentes de izquierdas y progresistas de verdad no podemos permitir esta deriva dictatorial, nos va en ello el futuro no solo político sino también nuestra propia existencia y la posibilidad de construir una democracia real ajena los Guantànamo a los que nos quieren llevar los enemigos de la humanidad. Como decía mi viejo profesor de física un ácrata acérrimo (que diría los frnaquistas): el autoritarismo (que es fascismo) ¡Siempre acaba mal!

Modificado por última vez en Martes, 03 Abril 2012 09:09

Comments  

+1 #6 Lía Bruno 2012-04-04 05:59
Con el permiso de Manel y pidiendole disculpas porque tomo el espacio que da Kaos para comentar su artículo, quiero agradecer al Sr. Octavio su respuesta a mi comentario-
Nuevamente vuelvo a estar de acuerdo con Ud.,tomando como elemento la frase "Yo creo que si se actuara así sería también más fácil denunciar y combatir las provocaciones del gobierno." sumando la de Manel donde dice "Allí ya se han esforzado por derrotarlos, criminalizarlos, ridiculizarlos, pero no hay quien pueda con la gente y más y mejores resultados obtendríamos si dedicaremos nuestras fuerzas a sumar y no a dividir."
Agradeciendo nuevamente al Sr. Octavio dejo mis saludos
Lía/Argentina
+1 #5 Octavio Alberola 2012-04-03 00:55
El problema, Lia, no es tanto el cómo impedir que el gobierno infiltre grupos para provocar violencia y así tener pretexto de criminalizar los movimientos de protesta sino el no facilitarle la tarea. Pues el gobierno puede intentarlo en todo momento sin pedirnos permiso, evidentemente.
En cambio, lo que si depende de nosotros es la organización de la protesta de manera a poner bien en evidencia de donde proviene la violencia cuando el gobierno utiliza la represión para impedir el libre ejercicio del derecho a denunciar las injusticias.
Sí en la organización de la protesta se implica a cuantos quieren protestar y se decide colectivamente el cómo hacerlo, será más fácil asumir entonces una disciplina decidida por todos y evitar que hayan grupos que actuen por su cuenta por considerarse excluidos del colectivo.
El problema, en el contexto actual, es cómo reunir (en una acción común) a todos los que no quieren aceptar pasivamente las políticas antisociales del gobierno. Hasta ahora, cada organización (política o sindical) convoca por su cuenta y trata de capitalizar el resultado. Es obvio que sería más eficaz decidir colectivamente la convocación y la manera de llevarla acabo, tras una reflexión colectiva que permita confrontart estrategías y medios par llegar a un concenso del cómo realizar colectivamente la acción de protesta.
Claro que es posible que no todos acepten el concenso; pero el esfuerzo de llegar a él puede contribuir a que los que no lo acepten comprendan que no deben sabotear la acción colectiva sin por ello renunciar a defender y aaplicar otra opción de lucha en otro momento..
Yo creo que si se actuara así sería también más fácil denunciar y combatir las provocaciones del gobierno.
+1 #4 Lía Bruno 2012-04-02 22:47
Me parece una buena solución la que propone el Sr. Octavio Alberola, pero como hacer que para que grupos que pertenecen al mismo gobierno no se infiltren y así provocar esa violencia, para después criminalizar a los que realmente hacen una protesta legítima y pacífica??
Lía/Argentina
+1 #3 Octavio Alberola 2012-04-02 19:21
El problema, Manel, es que el Poder puede provocar intencionalmente esta violencia para desacreditar y romper la protesta popular, por pacífica que ella sea, y justificar su política represiva.
Claro que debemos hacer todo lo posible por no facilitarles ese objetivo desde nuestras propias filas, esforzándonos por convencer a los proclives a tal violencia de la inutilidad de la misma y el interés de renunciar a ella para potenciar la protesta colectiva.
Pero debemos ser conscientes de que sólo lo conseguiremos haciendo que las protestas colectivas lo sean verdaderamente. Es decir: que las convocaciones sean decididas y organizadas también colectivamente.
0 #2 Manel Marquez 2012-04-02 14:27
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Benzina al foc


David Fernández, periodista


Anuncien l'equiparació del vandalisme al terrorisme. Ben ràpid ament, opten per la veta de sempre. Estirant el fil inquisitorial. Discursos habituals de fermesa, sota la cultura de la por que multiplica vots i l'obsessió per la seguretat que capta adhesions, en una deriva jurídica cronificada de la qual no aprenem mai res. Memòria de peix, amb més soroll que no realitat. Més propaganda que no solucions. Més impotència que no cap altra cosa. Aparentar que són resolutius tot sabent que les raons de fons són fondes. I ben complexes.

Però la realitat és força més tossuda. Es desautoritzen sols. Perquè, encara que sigui tan recurrent i efectiu, això d'anunciar noves reformes, resulta que la 'novetat' legal que ara anuncien... ja existeix. Des de fa dotze anys. És vigent des del 2000, quan Ángel Acebes va introduir l'article 577 al Codi Penal. Amb el mateix argument d'ara: combatre la violència urbana. Un article que és una mena de calaix de sastre que, com Mides, converteix tot allò que toca en terrorisme, encara que no hi concorri cap de les especificitats legals d'aquesta tipificació penal. En van dir aleshores els del món jurídic: expansió difusa del delicte de terrorisme, una porta oberta a tota mena d'abusos i atropellaments. El pas següent, prou recordat, va ser tancar Egunkaria. El redactat de l'article 577 és obert i senzill: contra 'aquells qui, sense pertànyer a cap organització terrorista, i amb la finalitat de subvertir l'ordre constitucional o d'alterar greument la pau pública' participin en múltiples actes il·lícits. 'Aquells qui, sense pertànyer' són qualssevol? Jurídicament, sí: aquells qui no són terroristes seran terroristes. Abisme i deriva: joguines del Poder. Benzina al foc.

No n'aprenem. Fet i fet, disposen d'un codi penal reformat vint-i-sis vegades des del 1995. Sempre sota el paradigma de l'enduriment i amb la cantarella de penes 'més grosses, més dures, més llargues'. A cop de vint-i-sis reformes no hem anat enlloc. Mai no s'ha resolt res del que es deia. Fer sempre igual i esperar resultats diferents, xiula Einstein, és sempre la cosa més inútil. Com inútil és un codi penal que és 'el més dur de la UE', segons Pérez Rubalcaba. I que ens ha dut al nombre de presos més gran just quan més baixaven les taxes dels delictes. Paradoxal. Però en la societat de l'espectacle, la disrupció urbana dels aldarulls fa cotitzar la por a l'alça. El drama potser és aquest. Dotar-se infinitament de més estris repressius que no canviaran res i que únicament retroalimentaran l'espiral de l'afrontament i les injustícies. Que segurament és això que anhela el poder, incapaç de respondre al col·lapse social dels 2,7 milions de pobres dels Països Catalans, cultiu del malestar i de la desesperació. Termodinàmica de les desigualtats: on no hi ha dret(s), senyories, hi ha dretes.

Fernández Díaz no ha llegit el codi penal que el PP va modificar el 2000? Felip Puig no coneix l'article 577? Quina mena de responsables polítics líquids tenim? No aprendre del passat recent és, a banda ridícul i simptomàtic, ben perillós. Memòria quasi immediata: aquell article 577 va tenir durant quatre anys tres joves graciencs –acusats falsament d'haver cremat caixers automàtics– amb l'espasa de Damòcles d'una condemna de deu anys de presó. Van ser absolts del tot. Passa allò que passa. Ni nosaltres no n'aprenem ni ells no volen aprendre'n.

I sant tornem-hi. Nou cicle embogit anunciat. Amb osques que ja es recompten. Avui, tres joves –dos estudiants i un soci d'una assemblea de barri– ja han estat empresonats arran de la fal·lera repressiva. Empresonats en calent, exemplificació d'inquisició, propaganda de xarop de canya. Tres joves que van ser detinguts al matí sense gens de relació amb les violències de la tarda. L'ordre d'empresonament, entre Kafka i Carl Schmitt, ho justifica adduint que el 3 de maig el Banc Central Europeu es reuneix a Barcelona i es poden reproduir les topades. Profilaxi franquista? Neteja preventiva de la ciutat per a evitar protestes? Embogim. Som-hi, dragons.

Abans i ara, metàfora d'un Guantánamo que mai no s'ha tancat, sura finalment l'etimologia del terror. Val la pena de recordar avui les dificultats de Josep Borrell a la darrera Cimera Euromediterrània de Barcelona, quan compareixia amb evidents entrebancs filosòfics per a concretar què era i què no era terrorisme. La crisi ens fa tornar enrere i multiplica els retrocessos socials. En matèria de drets civils i polítics i de garanties jurídiques, també. Els tres joves empresonats a Quatre Camins en són ara mateix la pitjor prova. Avui. Ara. Ací. Quan allò que caldria definir com a terrorista –dominació pel terror, segons la GEC– és la definició mateixa de terrorisme que ja existeix i la que ja preparen. A l'article 577 i als que vindran. Amb el teló de fons de sempre: sabem on comença la deriva. Mai com s'acaba. Per molt que sempre s'acabi malament.
0 #1 Manel Marquez 2012-04-02 14:26
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Contra les lleis d'excepció


Vicent Partal director de Vilaweb



M'alarma profundament la pretensió anunciada d'aplicar les lleis d'excepció per a combatre la violència urbana. De fet m'ha alarmat sempre l'existència de lleis d'excepció -molt especialment la llei antiterrorista. I trobe inaudit que ara, just quan ETA desapareix, pretenguen aplicar-la encara a més gent.

Un principi bàsic de la democràcia és que la llei és la mateixa per a tothom. I s'ha d'aplicar de la mateixa manera a tothom. Si el vot no és universal i les lleis no són iguals per a tothom simplement no hi ha democràcia. I aquest és un tema amb el qual més val no jugar-hi.

A l'estat espanyol la reforma del franquisme va implicar que algunes institucions canviaven de nom i poc més. El cas més cruel va ser el del TOP, l'antic i odiat Tribunal d'Ordre Públic, eix de la repressió franquista, que es va transformar en Audiencia Nacional, habitant fins i tot el mateix edifici.

El TOP, com l'Audiencia, era un tribunal d'excepció que partia de la idea, típica de qualsevol dictadura, de que els ciutadans havien de tenir dos tractes diferents, en funció que foren adictes o enemics al règim.

Se suposava que això era intolerable en una democràcia però el combat contra ETA va fer possible que fins i tot els partits d'arrel democràtica donaren la benedicció a un instrument terrorífic que ha estat denunciat durant dècades per institucions i ciutadans. Des d'Amnistia Internacional al Relator contra la Tortura de l'ONU, per posar dos exemples notables, s'ha insistit una vegada i una altra en que ni era possible mantenir dos sistemes legals diferents en una democràcia i en que la permisivitat amb la tortura de les lleis antiterroristes era, i és, simplement un escàndol. Cosa que al nostre país molta gent va descobrir tard, arran la famosa, i infame, garzonada del 1992.

En comptes d'avançar en la direcció que els defensors dels drets humans reclamaven els darrers anys hem vist encara com les lleis d'excepció s'han anat aplicant cada vegada amb menys garanties i a més col.lectius. Primer calia que posares una bomba o disparares a algú perquè te les aplicaren. Després ja no. Simplement formar part d'un entorn ideològic concret, l'independentisme basc sobretot, era un argument en apariència suficient com per a que les garanties jurídiques constitucionals desaparegueren. I la democràcia es va fer encara més feble.

Però ara ens amenacen amb un nou salt qualitatiu quan ens diuen que volen posar fora de l'ordenament jurídic qualsevol protesta violenta, aplicant-hi també les lleis d'excepció. I amb això haurem passat de l'activitat armada que justificava en el passat les lleis antiterroristes a què? A una bufetada? A un contenidor cremat? A un cop contra un policia si aquest s'excedeix? A una pintada? A un pamflet? A aquest mateix editorial?

L'extensió dels límits de les lleis antiterroristes és un enorme perill, a més de ser una reacció desproporcionada. I comporta una amenaça directa i palesa contra qualsevol moviment, violent o no, que simplement qüestione el govern. Una autèntica barbaritat, especialment si tenim en compte que per a combatre els qui actuen violentament en les manifestacions amb les lleis normals hi ha de sobres.

I no cal que ens enganyem: les dècades d'aplicació de la llei antiterrorista al País Basc han posat de relleu amb quina facilitat gent que no tenia res a veure amb el terrorisme acabava detinguda, torturada o en presó -recordeu per exemple el cas Egunkaria. Simplement perquè pensaven diferent. Les lleis d'excepció són un instrument diabòlic que en tot cas hauria de ser usat amb una extrema prudència però que els fets han demostrat que era usat amb una alegria injustificable.

Deixarem ara que aquesta arbitrarietat, just ara que ETA ha desaparegut, ens la vulguen imposar a tots?

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