Cuestión de imagen
Decía el otro que más vale una imagen que mil palabras. Desde luego las imágenes de los policías nacionales pateando con saña a indefensos estudiantes cuya única arma son los libros y su voz para quejarse de la infame situación a la que se ven abocados, cada vez más, por los jefes del ramo, son como para cabrear al más pintado aun en el caso de que no se estuviese de acuerdo con las movilizaciones de los jóvenes y los no tan jóvenes(profesores y padres y madres). Es que hay cosas que claman al cielo.
Dicho lo cual también es verdad que hay palabras que dejan palidecer hasta las más brutales imágenes: el jefe de la madera habla de los manifestantes como <<enemigos>> y sabido es que a éstos ni agua(aunque mejor no mentarla no vaya a ser que saquen los botijos a rociar la ciudad del seco Turia); el más jefe todavía, don Mariano, viene a incidir en que cuidadito con las manifestaciones y esas cosas no vaya a ser que se dañe la imagen de España(la que va bien, según su padre político; especialmente para la señora Merkel que no para sus habitantes). Es decir, a don Mariano le importa una higa que se curre a los jóvenes, que se les trate como a contumaces delincuentes no reparando en el recurso a la fuerza, le preocupa menos todavía la justicia de las exigencias de los alborotadores(¿pagados por el extranjero, como decía el otro?)…lo que le come el coco, hasta el insomnio es la imagen; es decir que no se vean las ostias. Siguiendo la misma lógica, y por poner un ejemplito así en plan pedagógico que de eso va el tema, es como si la lucha contra la tortura y los malos tratos en comisaría y demás centros policiales se redujese a un que no se note que les habéis machacado, que damos mala imagen chicos. Así las cosas, se podrían tomar innovadoras medidas que pusiesen las instalaciones de las fuerzas de gobernación(casi cabría decir, de asalto) en consonancia con los tiempos de lo lindo, lo bello, lo bonito…medidas como la organización en dichas dependencias policiales de salas de esteticistas (maquillaje et tout ça) que dejasen guapo a la salida al personal, detenido, pues lo que importa es lo que parece no lo que es, no son los hechos sino que no se note… es que claro fíjense ustedes qué imagen más asquerosa si alguien sale a la calle goteando… como los toros en la plaza, qué asco, qué vergüenza, en especial para los de fuera, los extranjeros, que son unos milindres.
Esa cosa llamada España siempre a la vanguardia inventa el Estado estético, por encima de las sutilezas éticas. Y que ¡viva el rey de bastos!
Iñaki URDANIBIA
