Pasaban ya de las cinco de la madrugada de la noche de San Valentín. Adolfo Martín Rodríguez, de 42 años, llegaba con su vehículo al barrio de Villa Inés, en Huércal de Almería, cuando un control rutinario de la Guardia Civil le dio el alto.
Al bajarse del coche, los agentes percibieron en el hombre cuyo coche habían parado un olor característico y un andar deambulante, síntoma presumible de haber ingerido alcohol. Ante la evidencia, decidieron realizarle la prueba de alcoholemia (a lo que accedió voluntariamente) y, dado que se encontraban en el casco urbano de Huércal, solicitaron la presencia de una patrulla de la Policía Local, la competente para realizarlo y la que tiene el aparato adecuado.
Mediciones
El resultado de la prueba corroboró lo que ya el ojo y el olfato de los agentes habían notado: en la primera medición arrojó 0,66 miligramos de alcohol por litro de sangre y, en la segunda, 0,68 miligramos. Hasta aqui sería un caso más de conducción bajo los efectos del alcohol, de los contemplados como delito contra la seguridad vial. Un caso más, si no fuera por que quien protagonizó esta escena es el actual concejal delegado de Tráfico y Seguridad en el Ayuntamiento de Huércal de Almería, un cargo público que tiene entre sus responsabilidades precisamente la de velar por la seguridad en la circulación de las calles del término municipal. El incidente tuvo todavía más ingredientes fuera de lo habitual. Al verse cara a cara con los agentes de la Policía Local, de los que es su superior inmediato, les espetó mientras le hacían las pruebas: "yo no soy un ciudadano más, que yo mañana soy concejal, te ordeno -dirigiéndose a uno de ellos en concreto- "que te quites las bragas y me saludes cuando te hable".
Martín -que también es concejal de Hacienda- ofreció asimismo una cierta resistencia cuando intentó volver a mover el vehículo y fue advertido por los agentes de que no podía seguir conduciendo por presentar una tasa de alcoholemia superior a lo permitido. Esta instrucción le tuvo que ser repetida en varias ocasiones ante la advertencia de que podía incurrir en un delito de desobediencia.
Todos los hechos ocurridos esa noche han sido dados por probados por el magistrado titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Almería, al que llegaron las diligencias. El fallo condena al concejal por un delito contra la seguridad en el tráfico al pago de una multa equivalente a cuatro meses (unos 800 euros) y la privación del derecho a conducir vehículos y ciclomotores durante un periodo de ocho meses. También le condena al pago de una pena de 20 días de multa por una falta tipificada en el artículo 634 del Código Penal (faltar al respeto o consideración a la autoridad o sus agentes).
Conformidad del imputado
La comparecencia del imputado en el juzgado tuvo lugar apenas dos días después, por la tramitación de las diligencias como urgentes. En la misma, el Ministerio Fiscal formuló acusación contra Martín Rodríguez por un delito contra la seguridad en el tráfico y la defensa de este, por su parte, manifestó su conformidad con los hechos, con la calificación jurídica de los mismos y con la pena y responsabilidad civil solicitada por la acusación. El imputado tendrá también que hacer frente a las costas procesales. La sentencia, que fue comunicada "in voce" a las partes, tiene ya carácter firme, puesto que tanto la acusación como la defensa manifestaron en el mismo acto su intención de no presentar recurso al fallo.
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