Supongo que las huestes populares consideran conveniente eliminar la asignatura de Educación para
Por arriba se les muere su Fiesta con la desaparición física de los adeptos de mayor edad, por abajo lo hace con nuevas generaciones para las que los derechos de los animales no son disparates en boca de orates ni disfrutan con la agonía y las hemorragias de un toro, conscientes del sufrimiento indecible que cualquiera de nosotros experimentaría en idénticas circunstancias.
Y si resulta obsceno dedicarse a inyectar dinero público a la tauromaquia para que sobreviva gracias a un suero en el que todos ponemos gotas de nuestro bolsillo, se convierte en miserable la conducta cuando se pretende imbuir en los cerebros de los jóvenes la supuesta belleza y la necesidad de una práctica cruel y violenta. No sólo no respetan a los animales, sino que también les trae sin cuidado disfrazar de virtud la perversión ante los niños. Nauseabundo.
Recortan en investigación, en becas, en actividades culturales o en los salarios de sus padres, pero eso sí, como les prometió al final de la visita Carlos Abellá, Director Gerente del Centro de Asuntos Taurinos: “en cuanto arranque la temporada os invitamos a los toros”. Planean realizar estas excursiones varias veces al mes. Me temo que muchos adolescentes tendrán poner sus pies en esa arena siniestra para que logren reunir un par de docenas que acepten. Porque una cosa es perder clase y otra dedicar una tarde a ver cómo seis toros vomitan sangre. ¿Hacemos algo o pensamos en José Tomás, Paco March y la familia Osborne antes que en nuestros hijos?
Julio Ortega Fraile
Delegado de LIBERA! en Pontevedra
@JOrtegaFr

comentarios
Inentendibles las excusas que se utilizan para justificarlo. Dicen que es un acto noble; pues si matar a un animal por diversión y sin necesidad alguna es noble, apaga y vámonos. También dicen que el toro no sufre; será cierto que en batalla con la adrenalina los dolores son menores y pasan a otro plano, pero de ahí a que no le duela... e insisto, totalmente innecesario. Y la excusa más burda que existe: es tradición. Es por esto que la abolición de los toros en las Canarias no produjo ningún revuelo pero si que lo hizo en Cataluña. Como si el hecho de que se haga desde hace mucho tiempo lo legitimase; es más, lo hace más repulsivo si cabe, pues no sólo es inmoral sino que se ha hecho innumerables veces.
En fin, así nos luce el pelo..... Y LA CASPA!!!
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