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15 May 2013

Hannah Arendt, presencia plena

por iñaki urdanibia
Miércoles, 15 de Mayo de 2013 15:35
El anuncio de una película sobre la pensadora sirve para este acercamiento a su figura.

Si el poeta galo Arthur Rimbaud aconsejaba que había que  <<ser absolutamente moderno>, el filósofo germano Karl Jaspers prescribía : << importa ser plenamente presente>> y Hannah Arendt ( 1906-1975) hizo suya la fórmula en un mundo que se salía de sus goznes entregándose, resistiendo en la cresta de la ola y forzada por las circunstancias, a comprender ese mundo desquiciado y hacerlo comprender a los demás. Retomando  ese << thaumadzein, esa estupefacción ante lo que es tal como es>> propio de los orígenes de la filosofía, mas quedándose más en la búsqueda permanente de un Sócrates, y sus continuas preguntas, que en las respuestas fijas de su satisfecho discípulo Platón ; no se quedaba no obstante la profesora con sus lecciones, para ella sola, si no que las entregaba, y las sigue entregando, a quien quiera oírlas ya que para ella la educación era primordial para conseguir una política digna, siguiendo en sus afanes pedagógicos a Rousseau << para quien la educación devino un medio político y la política una forma de educación>>. 

Una vida y una obra, que siguiendo la pista de Bertold Brecht, podría haber dicho << a quienes naceron después de nosotros>>:  << ¡  Verdaderamente vivo en tiempos muy sombríos ¡ /…¡Ah! Nosotros, / Que queríamos preparar el terreno para un mundo amistoso, / No hemos podido ser amistosos. / Pero  vosotros, cuando estéis aquí, / Cuando  el hombre será un amigo para el hombre, /  Pensad en nosotros / Con indulgencia>>. 

La actualidad de la pensadora

Pues bien, de unos años a esta parte la filósofa alemana, y << judía por obligación>>, una de las escasas mujeres que asoman tímidamente por las historias, al uso, de la disciplina sea dicho al pasar, parece haberse convertido en una pensadora clásica, en el campo de la filosofía política, además de una filósofa de moda; salvando las distancias que se hayan de salvar, me recuerda aquella  casi necesidad, que hace unos años hacía que cualquier filósofo que se preciase, o que estuviese empeñado en la realización de la tesis doctoral,  necesidad -digo- de citar al “comunicativo” Jürgen Habermas, quien por cierto encasilló, con su espíritu ordenancista, a Hannah Arendt en su lista de <<viejos conservadores>>; el afán de presencia intelectual de esta mujer ha permanecido presente y hasta ha aumentado en potencia con el paso del tiempo. Como señalo , hoy en día- más en concreto desde los ochenta, culminando la  fama que venía propulsada desde el famoso juicio a <<Eichmann en Jerusalem>> y sus crónicas- parece de buen gusto pasar por las referencias a la autora de la esencial obra sobre los <orígenes del totalitarismo>>(1951). Sobre su obra mucho se ha escrito, y hablo de memoria ( Paolo Flores d´Arcais, Roberto Esposito, Elena Martinez Rubio, Fina Birulés, Martín Jay, Eric J. Hobsbwam, Alain Brossat, Jean-François Lyotard, Arno Münster, Fred Poché, Anne-Marie Roviello, Anna Marsó, André Enegrén, Miguel Abensour, Sylvie Courtine-Denamy,… ) , y más se le ha citado todavía, y sobre su vida no se han escatimado obras: ahí está la canónica de Young-Bruehl, la de Julia Kristeva, la de Laure Adler, la de Volfang Heuer o la de Alois Prinz…y nada digamos en lo que hace a sus amoríos con el maestro Martín Heidegger ( Catherine Clément, Elzbieta Ettinger)…ahora su figura salta a las pantallas, de la mano de Margarethe von Trotta, y sabido es, al menos  desde que aquel lo dijese, que una imagen vale más que mil palabras: es decir, al menos el nombre de Hannah Arendt va a traspasar las fronteras de los pagos académicos, o afines, para darse a conocer al gran público, o al menos a más gran número de gente. Según veo por ahí, y leo a la propia directora del film, la cinta pivota sobre el juicio a Eichmann y las lecciones que de él extraía la pensadora acerca de la <<banalidad del mal>>, y la polémica y tergiversaciones que tal visión provocó, con lo que queda claro que la mirada sobre la ensayista Arendt es absolutamente parcial o escorada ya que aun teniendo una innegable importancia dicha obra, y los hechos que la provocaron, decir “Hannah Arendt” es mucho más que eso, pues las polémicas acompañaron su quehacer antes y después de tal episodio. Pero mientras la película llega a las salas de Pirineos abajo( según leo todavía no tiene fecha de estreno ¡bendita piel de toro! Pues nada, esta misma tarde me largo a una de las salas de L´autre cinéma de Baiona que allá la proyectan), no está de más acercarse  a la pensadora del <<vivir juntos>>.

Filosofía y política

<< No pertenezco al círculo de los filósofos, mi oficio…es la teoría política…Hace ya bastante tiempo que definitivamente he tomado vacaciones de la filosofía…Podría hablar del 27 de febrero de 1933…; tal fecha fue para mí un choque inmediato y es a partir de ese momento que me sentí responsable…Pero se trataba de un asunto político y no personal…Desde entonces, lo que era en general política se ha convertido en un destino personal>>. Con esta claridad se expresaba la pensadora en su << Tradición oculta>>, libro en el que rastreaba la figura del judío como << paria>>; ella que afirmaba defenderse como judía cuando era atacada como tal…hubo de defenderse mucho en aquellos <<tiempos oscuros>> que le tocaron vivir.

Las circunstancias le forzaron a derivar en su quehacer hacia el ámbito de la política, como el modo de <<vivir en sociedad>>, pero en su obra se mantuvo lejos de las categorizaciones tradicionales y de los encasillamientos habituales entre derecha e izquierda, pues ella trataba de escapar de tales cuadrículas, y sabido es que con tales equilibrios las pedradas llegan de todos los costados: <<conservadora>> para algunos, <<ideóloga de la guerra fría>> para los de más allá, o desde otro ángulo, <<internacionalista trotskista>>,  << luxemburguista>> (por su admiración a Rosa Luxemburgo, seguramente contagiada por su madre y por su segundo marido, el militante de izquierda comunista, Heinrich Blücher) o << consejista>> ( por sus encendidos elogios a los consejos obreros de la Hungría de 1956), sin obviar que hasta fue tildada de <<anti-semita>>; cada cual barriendo para su casa- perece cumplirse a rajatabla aquello que dijese el otro de que <<todo es interpretación>>- de modo que ciertos ideólogos de la derecha yanki se aprovecharon algunos de sus textos, al tiempo que algunos de los rebeldes de mayo del 68 también la convirtieron en lectura devota.

Su obra de 1951 sobre el <<totalitarismo>> ( hay traducción en Alianza Editorial) supuso el punto de inflexión de su obra que hasta entonces había avanzado por los pagos académicos(con una tesis sobre san Agustín dirigida por Karl Jaspers),  a partir de entonces dos fueron sus preocupaciones esenciales: por una parte-como ya queda dicho- una reflexión sobre la historia judía, y por otra, la elaboración de una teoría del espacio público y de la libertad. Esta división puede complementarse con dos momentos: el europeo y el americano, en el primero de ellos volcada en la lucha contra la opresión y en el segundo intentando definir el cuadro de la libertad recién adquirida al otro lado del charco.

Esta <<vida mutilada>> es aplicable al <paria>> como prefiguración de los súbditos de los regímenes totalitarios, al darse en tales un rapto del espacio público por parte del poder, excluyendo así cualquier forma de interrelación entre ciudadanos y cualquier expresión de pluralismo. El libro pasó a engrosar  de inmediato el Index librorum prohibitorum de la izquierda bajo dominio estalinista en aquellos tiempos, y su autora considerada como abanderada del anticomunismo más rancio, aspecto que era agrandado por sus ambiguas relaciones con el Congreso por la libertad de la cultura, a pesar de que ella distinguía entre <<antiguos comunistas>> y los que habían devenido Cold War Warrior , no dejando de denunciar  la presencia de ciertos personajes realmente siniestros en tal organización ; y a pesar también de que sus ensayos suponían una crítica radical al comportamiento imperialista de Occidente; la incomprensión que acompañó a dicha obra fue pareja a la que sufrieron por los mismos años <<La dialéctica de la ilustración>>(1947. Traducción en Trotta) de Adorno y Horkheimer , o << las <<Tesis sobre el concepto de historia>>( 1940. Traducción en Taurus) de Walter Benjamin. En la obra las límitaciones teóricas asomaban por el lado de no establecer comparaciones entre las dos expresiones que ella designaba como “totalitarismo” sino simplemente yuxtaponerlas, señalando una serie de puntos en común en ellas( la importancia de concitar el apoyo de las masas, el liderazgo imprescindible de un jefe, las movilizaciones y concentraciones espectaculares, la anulación de los ciudadanos como sujetos jurídicos, etc.) , olvidándose de las diferencias ( entre campos de exterminio y de concentración, las relaciones entre racismo, imperialismo y comunismo quedaban sin visitar…). Es preciso, no obstante, subrayar-reitero- que la teoría elaborada por Arendt sobre el totalitarismo suponía , al mismo tiempo, una crítica radical de Occidente, ya que el racismo y el imperialismo practicados por éste no eran más que el preámbulo del fenómeno totalitario, no es casual así que el primer título que la pensadora barajó para su libro fuese el de <<Los tres pilares del infierno>>. 

La polémica no abandonaba a la profesora ya que al poco invitada por una publicación estadounidense, el New Yorker, asistió al juicio que contra Eichmann se celebró en Jerusalem, y sus crónicas quedaron reunidas bajo el título de <<Eichmann en Jerusalem>>) ( hay traducción en Lumen) y su calificación de “banal” refiriéndose al acusado, fue tomada como un intento de banalización de los crímenes de la Shoá lo que le valió una cascada de críticas cerriles que no escatimaron el calificativo de “nazi” y que le supuso la ruptura con antiguos amigos como  Gershon Scholem que le acusó de <<falta de corazón>> y de <<ausencia de amor al pueblo judío>>. La expresión utilizada (<<la banalidad del mal>>) que a tantos equívocos condujo, es obvio que se refería a la incapacidad de pensar del acusado y a su consiguiente incapacidad de expresarse a no ser con el recurrente recurso a  expresiones hechas; se ha de sumar al revuelo que sus posturas provocaron la responsabilización , como colaboradores necesarios en la comisión de la “solución final”, de los Consejos judíos, al tiempo que también criticaba al tribunal por excederse en sus atribuciones y por dar sobradas muestras de un nacionalismo cercano a las marchas uniformadas y en apretadas filas.

La tarea de repensar una serie de conceptos que parecían gastados por el uso ( “acción”, “libertad”, “pluralidad”, “vida”, “trabajo”,…) también provocaron incomprensiones muy en especial en la distinción que establecía entre la revolución americana y la francesa ( pueden verse sus posturas en sus obras <<La condición humana>>, de 1958 - traducción en Paidós- , y <<Sobre la revolución>> de 1963 -traducción en Alianza Editorial-), alabando la primera pues era, por decirlo así puramente política, mientras que el fracaso de la segunda era-según ella- debido al intento de introducir reivindicaciones sociales en el proyecto emancipatorio. Esta distancia establecida, juzgada por algunos-entre los que me hallo- como cuasi-angelical, parecía una defensa cerrada de los valores republicanos, en abstracto, presentes en su país de acogida, los USA, y un desprecio, o una desatención, a los intentos de crear sociedades más justas e igualitarias… Leyendo sus postulados da la impresión, en algunos momentos, de que Arendt parece ignorar que la participación política supone el acceso a la cultura y a la información, el dominio de los útiles de reflexión, el disponer del tiempo necesario y tener cubiertas las necesidades materiales, para lo que las esferas sociales y económicas han de completar el pomposo republicanismo, siendo controladas por los gobiernos (y no por los entes financieros ). Ignorar o no señalar con fuerza estos aspectos puede hacer quedarse en la repetición de meras jaculatorias o buenas intenciones; así, por ejemplo, afirmar: << pensar por sí mismo (la máxima de las Luces); pensar poniéndose en el lugar del otro(máxima de la mentalidad ampliada); y la máxima del pensamiento consecuente: estar de acuerdo consigio mismo>>( Juger. Sur la philosophie politique de Kant. Le Seuil, 1991. Creo recordar que hay traducción en Paidós) está francamente bien y suena estupendo de modo que nadie estaría en desacuerdo con tal cúmulo de ideas reguladoras del funcionamiento personal y social, pero si no se va al fondo ya mentado, a las raíces de las desighualdades sociales, etc., la cosa puede quedar al nivel de las bellas palabras.

Con lo dicho podría valer para comprender el singular status de esta mujer que pensaba a la intemperie y que intentaba escapar de las dicotomías entre derecha e izquierda, entre ser considerada  marxista o liberal,  progresista o conservadora…tratando de ampararse bajo el cobijo de la tradición republicana, fundada sobre una visión de la política como participación y como virtud cívica y acción apuntando al bien común. Esta enfant terrible de la filosofía política , considerada por algunos como una mera periodista y por otros como una provocadora que soltaba dardos sin pensarlos dos veces, abrió la vía a quienes defienden la libertad representada por los sistemas liberales ( como ya lo habían hecho los Alexis Tocqueville o Raymond Aron, y hasta-si se me apura- el ultraconservador Leo Strauss, por ejemplo) olvidando los derechos económicos y sociales, que supondrían ciertas limitaciones, suavizadoras de las diferencias, a la hueca libertad que no hace sino embellecer la cara del poder del Capital. Por dicha vía avanzarían posteriormente, por nombrar algunos pensadores de lo político ensalzados en estos últimos tiempos, los ex-socialbárbaros ( fundadores del mítico grupo Socialisme ou Barbarie) Cornelius Castoriadis y Claude Lefort. 

Una obra, la suya,  en permanente búsqueda de una <<nueva filosofía política>> que escapase de los especialistas para calar en los ciudadanos y que ayudase a estos a <<vivir juntos>>; un pensamiento guiado por el deseo de << orientarse histórica y políticamente a partir de la cuestión judía>>, que abre puertas a <<pensar lo que hacemos>>, y que supone una invitación a discutir sus puntos débiles,… pensamiento el de esta judía, exiliada, mujer, filósofa, ensayista sagaz, espíritu libertario e insumiso…que atendía al nombre de Hanah Arendt y que trataba de hallar el justo posicionamiento ante la responsabilidad de los tiempos; afirma Alain Badiou que <<la filosofía no vale ni una hora de pena si no aclara el compromiso >>, desde luego, Arendt dedicó su vida a pensar cómo actuar y cómo conservar la dignidad humana. << Ella es una verdadera  pensadora que ayuda al redescubrimiento del actuar político, en la medida misma en que ella no ha cesado de luchar contra la tradición de la filosofía política, su gravedad , sus corsés y sus pesos ciegos>> ( Miguel Abensour, << Hannah Arendt contre la philosophie politique>>. Sens & Tonka, 2006).

Ultima modificacion el Martes, 23 de Julio de 2013 14:00
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