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05 Ago 2012

La lucha de los mineros vista desde el cine: 2 Carbón (1930), de G. W. Pabst

por Pepe Gutiérrez-Álvarez
Domingo, 05 de Agosto de 2012 10:38
Entre las grandes película de exaltación de los valores básicos de la fraternidad y el internacionalismo, destaca "Carbón", una película que tendría que ser vista, revisada, debatida...

Carbón (1930),  es una de las películas más reconocidas de Georg Wilhem Pabst  (Raudnitz, Bohemia, hoy República Checa, 25 de agosto de 1885 - Viena, 26 de mayo de 1967), cineasta  austríaco, y una de las figuras más importantes del cine expresionista. Sus principios artísticos fueron como actor en un teatro de variedades y más tarde, en 1917, organizó representaciones escénicas con sus compañeros en el campo de concentración donde se hallaban. Terminada la guerra se dedicó al periodismo, pero lo abandonó en 1920 para iniciarse como realizador.  Su  primer éxito  fue Bajo la máscara del placer (1925), uno de los títulos que encumbraron a la sueca Greta Garbo; Greta fue también la protagonista de su film siguiente  El misterio de un alma, tema psicológico sobre la sexualidad,  ambas películas “rompedoras” para su época.

Pabst  se convirtió en uno de los nombres claves de la época gloriosa del cine alemán bajo la República de Weimar (recordemos, un país ahogado por la deuda impuesta en el Tratado de Versalles por los vencedores de la “Gran Guerra”), en un tiempo en el que las imágenes eran más expresivas que las palabras. Pabst realizó en esta época  algunas de las cuales figuran con derecho propio en la historia del cine, tales como Cuatro de infantería (1930), cinta antibelicista que trata sobre los horrores de la Primera Guerra Mundial; L'opéra de quat'sous (1931), filme musical basado en la célebre obra de Brecht, que se apartaba de la clásica opereta de la época, y una versión magnífica de Don Quijote (1933), en la que el ingenioso hidalgo arremete contra los molinos de viento de la opresión y la ignorancia y sus libros son quemados en la hoguera.  Otras películas importantes son La Atlántida, Crisis, Lulú, Paracelsus, La voz del silencio, Rosas para Bettina, etc. Parte de estas películas están siendo recuperadas en el formato DVD.

En 1930,  Pabst realizó Carbón (1)  una de las obras maestras del cine obrerista en un momento en el que su ideario se identificaba con el socialismo de izquierda. Estamos hablando de Carbón (1930), filme sobre la tragedia de unos obreros que trabajan en una mina. El crítico, historiador y realizador cinematográfico español Carlos Fernández Cuenca, un impresentable fascista, pero hombre sin duda amante del cine (2), trazó el siguiente resumen de su argumento:

Una mina de carbón en la frontera franco-alemana. Para entrar al trabajo, los obreros de cada zona han de someter sus pasaportes a la inspección de los aduaneros respectivos, que impiden el paso a los mineros en paro forzoso. El domingo, en el baile del poblado francés., el minero alemán Kasper corteja a Françoise, que trabaja en París y ha ido a pasar el día con su madre, su hermano Jean y el íntimo amigo de éste, Emile, de quien está enamorada. Al día siguiente, en el momento en que Françoise toma el tren para regresar a París, en la mina francesa se produce una fuerte explosión de gas grisú. La noticia trasciende con rapidez y el poblado se pone en ansioso movi­miento. La multitud, pidiendo noticias, se agolpa ante la verja, guar­dada por tres gendarmes. Al entrar una ambulancia, el abuelo del minero Georges consigue deslizarse tras el vehículo y llevar al patio. Se disimula entre los equipos de salvamento que se forman con rapi­dez y, buen conocedor de la mina por dentro, penetra en el interior por una escala, de la que pasa a otra y a otra. Mientras tanto, el tren en que iba Françoise se ha detenido y la muchacha desciende de él y echa a correr hacia el poblado. En la sala de duchas de la mina alemana, un grupo de hombres discute lo que deben hacer en vista del accidente de la zona francesa. El director accede a que sus hom­bres acudan en ayuda de sus compañeros en peligro y se organiza la expedición de salvamento.

En la mina francesa la situación es grave. Los hombres más fuertes tratan de sacar de allí a los más débiles, que están desvanecidos. El abuelo inspecciona los lugares con la lám­para de seguridad que lleva, buscando a su nieto, al que por fin encuentra herido en una galería inundada. Françoise llega ante la verja y encuentra a su madre, que le dice que todavía hay esperan­zas. Sale una ambulancia conduciendo a un herido rescatado, que cree que todos sus camaradas han muerto. Llegan los camiones con los equipos de salvamento alemanes. La multitud está nerviosa, la angus­tia crece y los gendarmes piensan recurrir a las tropas para mantener el orden. En el interior de la mina, el abuelo, con el cuerpo desva­necido de su nieto en los brazos, consigue llegar a sitio seguro, donde empieza a hacerle la respiración artificial. Mientras los salvadores ale­manes, provistos de las máscaras antigás, penetran en la mina; en la parte germana, Kasper y sus dos más fieles amigos toman una súbita decisión y avanzan por las galerías hacia la zona francesa, hasta en­contrar una reja de hierro que les cierra el paso y sobre la cual hay un rótulo que dice: «Frontera 1919».

Los tres hombres, concienzu­damente, desmontan la reja y se adentran por las galerías, no sin tomar la precaución de trazar en los muros cruces con tiza para no perderse. Encuentran una vagoneta volcada, la ponen derecha y de­positan en ella el primer cadáver que descubren. Un poco después llegan a una cuadra, en donde está el abuelo, que ha conseguido hacer recobrar el conocimiento a su nieto. Pero cuando piensan haber escapado al peligro inmediato, sobre sus cabezas se rompe una cañería y el techo se derrumba en gran parte. Uno de los salvadores alemanes se encuentra de pronto ante uno de los mineros. Este se horroriza al ver ante él a un hombre con máscara antigás que le habla en alemán. Enloquecido, empieza a gritar y revive un momento de la pasada guerra, en el que estranguló al soldado alemán que, también con una máscara antigás bajo el casco de acero, saltó sobre él en el hoyo pro­ducido por una granada. En su ataque de locura, se lanza contra su salvador tratando de estrangularle también y es repelido de un puñetazo. El alemán se quita la máscara, comprende lo ocurrido y se apresta a salvar al francés. Kasper y sus compañeros, con el agua hasta media pierna, consiguen abrirse paso rompiendo el muro más débil y van a dar a la sala de máquinas, donde esperan en seguridad que los rescaten pronto, pues son ya los únicos que quedaron en el interior de la mina. Ha concluido todo y, días después, en la Aduana alemana, los obreros de las dos zonas se abrazan. El hermano de Françoise dice, en francés: «Todos somos mineros. Y, por serlo, el cama­rada Kasper ha hecho saltar la reja. Detrás de nuestro frente sólo tenemos dos enemigos: el gas y la guerra». Y un alemán, con el brazo en cabestrillo, dice en su idioma: «Si los pueblos no quieren enten­derse, nos entenderemos nosotros, los mineros». Pero el plano final presenta a un grupo de obreros colocando otra vez, y sólidamente, la reja que Kasper y sus amigos derribaron.

Carbón resultó ser una película insólita en todos los sentidos. Enmarcada en el contexto de entre dos guerras mundiales, surge como un canto en defensa de la fraternidad entre personas de la misma condición social que se vieron enfrentadas en una guerra que superó todas las antes conocidas, y que fue instigada por  los intereses de expansión de las grandes finanzas. Pabst dirigió con maestría este alegato pacifista y obrerista en contra del absurdo de las fronteras, y sin decirlo, denuncia el vasallaje que se ha impuesto al pueblo alemán por una guerra de la que la gente de a pie fueron las víctimas. La solidaridad de clase pues, está por encima de los egoísmos nacionales. Con una planificación cuidada en sus más mínimos detalles, y una trama que te atrapa poco a poco, hasta hacerte suyo completamente, Pabst nos demuestra por qué fue uno de los grandes en la historia del cine. Los poderosos e impresionantes movimientos de cámara son fruto de una dirección de fotografía magistral por parte de su operador habitual, Fritz Arno Wagner. Este director de fotografía, a pesar de no ser tan conocido, es tan grande como Karl Freund o Gregg Toland, y en su haber tiene tal listado de obras maestras que uno no se extraña de que esta película tenga tal perfección visual. Esta película merecería estar en las videotecas, y ser objeto de visiones colectivas.  Fue también conocida como La tragedia de la mina (1931). Se trata de una versión única roda en alemán y francés como corresponde a la historia. Narra una historia auténtica ocurrida de una tragedia en 1919 en la que murieron más de 1.100 mineros franceses,  y como la solidaridad entre los mineros alemanes acabó siendo mucho más importante en las tareas de salvación, que la intervención de las autoridades nacionales. La película es una vibrante ilustración de una frase que se dice bien fuerte: “¡Todos los trabajadores somos uno¡ ¡Nuestros enemigos son el grisú y la guerra¡”. Aunque actualmente pueda parecer un tanto ingenua, todavía sigue siendo una obra cinematográfica importante. Pabst es uno de los grandes cineastas de su tiempo. Su recuperación pues, sería de lo más pertinente en una época en la que la recuperación de la memoria proletaria deviene una exigencia de primer orden.

Carbón fue un éxito en su estreno, pasando a ser uno de los títulos de referencia entre los obreros conscientes. Extrañamente, no condenada por la asfixiante censura franquista, y el que escribe recuerda haberla visto en un pase por TVE un sábado por la tarde allá por los años sesenta.

Notas.

--(1) KAMERADSCHAFT, (TR. lit.:  Camaradería) en españa: Carbón.  P.: Germano-francesa Nero-Film-Gaumont Franco Film-Aubert.—Pr. ej.: Seymour Nebenzal-Rosenthal. C.: De Karl Ooten.—G.: Ernest Vajda, Karl Otten y Peter-Martin Lampel.— D.: G. W. Pabst.— Ay.: Herbert Rappoport.—As. para las escenas fran­cesa: Robert Beaudoin.—F.: Fritz Amo Wagner y Robert Baberske.— Dec.: Erno Metzner y Karl Vollbrecht.—S.: A. Jansen.—Mon.: Hans Oser. Int.: Los alemanes: Fritz Kampers (Wilderer), Alexander Granach (Kasper), Ernst Busch (Wittkopp), Elisabeth Wendt (Su mujer), Gustav Füttjer (Kaplan), Oskar Hócker (Capataz). Los franceses: Daniel Mendaille (Jean), Georges Charlia (Emile), Andrée Ducret (Frangoise), Alexandre Bernard (El viejo), Fierre Louis (Georges, su nieto), Héléne Manson (La madre de Jean), Andrés Nicolle, Marcel Lesueur, Marguerite Debos, Georges Tourreil. 93 minutos. Estreno mundial: Cine de la Opera: 23 diciembre 1931.

--(2) Carlos .Fernández Cuenca fue crítico de cine en el diario liberal “EL Sol”, y a finales de 1934, dimitió de su cargo en “protesta” por la “complicidad” de la dirección del diario –socialista- con la insurrección minera de Octubre en Asturias. En una carta que ha sido resucitada por los medios de la nueva extrema derecha, Fernández Cuenca explica su dimisión por lo que había visto en Asturias, y tal como lo explica, parece que las víctimas de la dantesca represión “franquista” hubiera sido la gente de orden, y no los trabajadores. Por supuesto, el dimisionado  más que haber sido testigo, parece haberse creído a pies juntillas lo que se contaba en la prensa reaccionaria. Como era de suponer, no se interroga en ningún momento sobre las atroces condiciones de vida de la clase trabajadora, algo que a los comentaristas actuales, les queda igualmente ajeno.  Durante la dictadura, Fernández Cuenca, apareció como uno de los personajes del régimen en el medio. Lo cierto es que era una persona entendida, autor de un amplia producción bibliográfica, que se inició con Historia anecdótica del cinema, y Panorama del cinema en Rusia, publicadas ambas en 1930, y en la que se cuenta, entre otras muchas,  una monografía sobre Pabst (Filmoteca de Madrid, 1967), de la que hemos extraído este resumen..

Ultima modificacion el Domingo, 05 de Agosto de 2012 13:25


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Comentarios   

 
0 #1 la lucha de los mineros vista desde el cine,desde la tierra de los NADIE, a los que a NADIE importan...morisko indignao 05-08-2012 16:16
Empezando por el naZional$indica li$mo rojipardo cañí, claro...

www.youtube.com/.../

Los que nos tenemos DERECHO A LA MEMORIA ni a NUESTRA PROPIA HISTORIA COMO PUEBLO (ojalá un día, tantas discriminacione s y humillaciones, alguna Justicia haga que no os salga gratis progres hipócritas cañís).

www.youtube.com/.../
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