Atrás quedaron los casos de corrupción, como aquel "socialista" ex-director general de picoletos cuyo apellido convenientemente modificado se transforma en LADRON y otros casos de menor importancia.
Aquellos eran insignificantes comparados con los que hemos conocido en los últimos años. Los nuevo casos operan a lo grande, sin complejos y sin pudor alguno, con descaro, pues los corruptos saben que la justicia, salvo excepciones, será benevolente con ellos.
Verdaderamente resulta difícil de comprender, como los responsables de los EREs andaluces, merecidamente, dan con sus huesos en la cárcel, mientras otros condenados a 6 años de prisión se pasean libremente por las Islas Baleares a golpe de palacete o son presidentes aclamados de clubes de fútbol andaluces. Y qué decir de los gúrteles y afines, junto a consortes aristócratas, con sus institutos deportivos ávidos de lucro, que para colmo son consejeros de compañías telefónicas por mandato regio. Qué ironía. Vivir para ver.
Y es curioso contemplar como los corruptos que ya pagaron con cárcel por sus fechorías y los que no lo harán, no han devuelto ni devolverán ni un céntimo de euro de lo apropiado, gracias a la todopoderosa ingeniería financiera que salvaguarda el botín expoliado en los paraísos fiscales a nombre de testaferros.
Además y grave también, son los casos tolerados y aceptados sobre las obscenas y descomunales remuneraciones de los directivos de bancas y cajas quebradas rescatadas por el Estado. ¿Cómo es posible que estos directores de entidades financieras en bancarrota se hayan autoasignado sueldos de varios millones de euros? Esto es otra forma de expolio consentido y bendecido con por el Banco de España, y también permitido por los poderes políticos(PPSOE) y judiciales.
De aquellos polvos, estos lodos
Realmente hemos asistido en esta última década a un latrocinio y expolio generalizado al calor de la burbuja inmobiliaria inflada por la banca y que aún no ha acabado de explotar, pues las viviendas siguen valiendo 2 o 3 veces su valor real de coste.
Semejante corrupción y despilfarro nos han conducido al actual desolador panorama económico con la mitad de los jóvenes en paro y más de 5 millones de desempleados.
Así, los salvajes recortes sociales que sufren las clases trabajadoras, puestos en marcha, primero por el PSOE y ahora por el PP- dos caras de la misma moneda- tratan de "tapar los enormes agujeros financieros" dejados por saqueadores y golfos de este país, un verdadero paraíso para ellos.
Como ciudadanos, podemos aportar nuestro granito de arena, manifestando nuestro repudio y rechazo a estos comportamientos delictivos que impiden que alcancemos una sociedad más justa, cívica, pacífica y solidaria.

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