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23 Abr 2012

Sobre paripés y huelgas generales Destacado

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El pasado 29 de marzo asistimos a un nuevo show mediático, mal llamado huelga general, convocado por los sindicatos de Estado y secundado por todas las organizaciones y movimientos obreros de base. A continuación dejamos una breve reflexión, tras participar activamente en la jornada en Madrid.

Unos días después de la jornada de huelga general, todo parece que ha vuelto a la normalidad, pero ¿por qué?

La razón principal es que la huelga ha pasado de ser la herramienta básica de la clase trabajadora para luchar por sus intereses a un paripé más de la farsa que es la democracia parlamentaria, junto a las elecciones y las campañas, las cumbres políticas, las negociaciones entre patronal y sindicatos y demás elementos esenciales del circo democrático. La forma y el contenido de las mal llamadas huelgas generales, en realidad paros de 24 horas convocados irresponsablemente por los sindicatos de Estado, no hacen sino forzar a los trabajadores con un mínimo de conciencia de clase a cometer un acto hipócrita. Esto deriva en muchos casos en pérdidas de nuestros ya precarios puestos de trabajo o un buen pellizco de nuestro salario o un conflicto con los patrones difícil de ganar. En definitiva, un mayor o menor sacrificio destinado a no conseguir nada, más allá de participar en el show de la huelga general democrática.

Resulta especialmente ilustrativa la nula importancia que para los sindicatos de Estado tiene el nivel de participación en la jornada de paro. Los datos de seguimiento, grotescamente falseados por convocantes y gobierno son un dato invariable, independientemente de que la huelga sea secundada por uno o seis millones de trabajadores. Cómo pueden tener la poca vergüenza de falsear estos números de forma tan extrema. La única razón: banalizar estos datos y hacer que pierdan toda relevancia, un elemento más del paripé.

El hecho de que el nivel de participación sea algo irrelevante convierte también en un acto simbólico un elemento esencial de las huelgas como son los piquetes. Gran parte de la población se muestra contraria a los piquetes, ya sean meramente informativos o más consistentes. Hemos de entender que los piquetes existirán hasta que los trabajadores puedan ejercer plenamente su derecho a la huelga, y no sea necesario contrarrestar el terrorismo patronal en forma de amenazas, extorsiones y despidos a aquellos que quieran ir a la huelga. Sin embargo no se conoce actuación policial alguna para preservar este derecho y sí para reprimir los piquetes, como sucedió en distintas partes de la ciudad de Madrid como Carabanchel, Plaza de Santa Ana o, silenciado por los medios, Lavapiés. Por otra parte, la mayoría de los piquetes realizados son parte también de un espectáculo sin sentido, pues se realizan en el centro de la ciudad en lugar de los barrios obreros o se empecinan en cerrar la mercería de turno que abrirá de nuevo cuando el piquete se aleje unos metros.

Los medios de comunicación comerciales son también parte del show huelguístico contemporáneo. Cada medio da su opinión preconcebida de los acontecimientos, posicionándose cada uno con lo que toque, sin atender a lo que realmente sucede en la calle y realizando un seguimiento más mediático que veraz de lo que ocurre. No pierden oportunidad para criticar cualquier acción que se salga del guión informativo de los piquetes para criminalizar y denunciar a aquellos que se toman la huelga más en serio. Lo dicho, los medios del capital haciendo su trabajo, sacando fotos de contenedores ardiendo y no de palizas policiales.

Representativo de todo esto es el ambiente lúdico-festivo de algunos piquetes que recorrieron la ciudad y las manifestaciones-paseo de las que fuimos testigos por la tarde. Muy lejos queda aquella concepción de principios del siglo XX de la huelga general revolucionaria que daría paso a una auténtica rebelión laboral y, por tanto, social. Huelgas generales como esta son un símbolo vacío de contenido y sin eficiencia, representado por ese desmesurado cordón policial cercando al Corte Inglés de la calle Preciados, impidiendo el acceso de los piquetes cantarines y al servicio de los fotógrafos al acecho de la imagen de una piedra volando que denunciar.

El movimiento obrero de base y la huelga general

Siendo tan evidente que la llamada "huelga general" es un acto político del que poco beneficio puede sacar la clase trabajadora resulta especialmente estridente que organizaciones sindicales de base centren buena parte de su estrategia en reclamar la convocatoria de un acto tan absurdo e irresponsable como es un paro general de 24 horas en la actual coyuntura.

Si bien se puede considerar una buena noticia que exista un proyecto común entre las diferentes iniciativas que buscan crear una alternativa desde la base a los sindicatos del Estado, el buscar imitar las mismas tácticas que llevan a cabo CCOO y UGT es un camino evidentemente equivocado.

Si se desarrolla un trabajo en común entre sindicatos de base éste debe ser a nivel local y siempre de abajo arriba, con la voluntad de construir una conciencia de clase que pueda permitir en el futuro llevar a cabo movilizaciones más amplias. Desde el anarcosindicalismo, mejor que desde ningún otro sitio, se debería saber que una huelga general no es un punto de partida, sino una culminación a un trabajo de concienciación social y de construcción de una alternativa al sistema. Una huelga general sin una participación masiva de la clase trabajadora es siempre un paripé más destinado a tener repercusión en los medios de comunicación que a cumplir unos objetivos útiles para la lucha social.

Una vez el show está en marcha

Ahora bien, es muy posible que en los próximos tiempos los grandes sindicatos decidan poner en marcha otro circo como el del 29 de marzo o los seis anteriores en el llamado periodo democrático. Sería bueno realizar una reflexión colectiva dentro del movimiento libertario acerca de cómo actuar una vez el show esté en marcha y no dejarse llevar por el automatismo y la costumbre de lo que es el papel de los anarquistas dentro de las huelgas generales.

Para ello hay que pensar en qué se puede ganar y qué se puede perder participando activamente en el paro y cómo se puede actuar una vez éste se ponga en marcha. Actuar de forma coherente en un espectáculo mediático puede acabar teniendo el resultado de que se pierda más de lo que se gane.

Actuar coherentemente en una huelga es poner en marcha piquetes que tengan efectividad con un objetivo claro: que la huelga tenga el mayor seguimiento posible a pesar del terrorismo patronal. El problema es que en una farsa como ésta la participación es más bien irrelevante y también la actuación de los piquetes, como ya hemos dicho.

Esto supone que si se actúa con cierta coherencia, formando piquetes en zonas alejadas del centro en las que se viene desarrollando acción sindical de base durante todo el año o se organizan manifestaciones en barrios obreros en los que se pueda hacer llegar el mensaje a personas implicadas en la problemática que se denuncia, la visibilidad será nula y posiblemente lo único que se consiga es un tremendo desgaste y el mayor peso de la represión policial.

La otra opción es participar en el show. Organizar piquetes festivos, manifestaciones-paseo por el centro y entrar en Sol con batucadas y banderas. De este modo es posible que se consiga salir en la tele, repartir miles de panfletos e incluso pasar un día divertido, pero a costa de qué. A costa de participar en la prostitución del concepto de huelga, que no olvidemos, es nuestra única arma como trabajadores frente a la posición de superioridad que ostentan los patrones.

Esto es lógicamente sólo una opinión que muchos podrán refutar con distintos argumentos. No aspiramos a que todo el mundo la asuma, pero sí a que en próximas convocatorias como la del 29M por parte de los sindicatos de Estado se genere un debate en el seno del movimiento libertario teniendo en cuenta estas consideraciones nacidas de la experiencia y de la reflexión tras participar activamente en esa gran farsa que fue la última "huelga general".º

Modificado por última vez en Lunes, 23 Abril 2012 14:21

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