Esta Huelga General la vamos a tener que librar junt@s dos contingentes política y biológicamente muy diferentes, y hasta ahora con escasas experiencias de convergencia: Por una parte, un ejército envejecido y a la defensiva de trabajadores sindicalizados; por otra, uno en formación, recién nacido y aún poco articulado, generado fundamentalmente en la ola de movilización del 15M, y compuesto mayoritariamente por gentes que no hemos conocido el régimen laboral del pacto social fordista.
La contienda se desarrolla además en el terreno sindical-laboral, allí donde este último actor no tiene apenas presencia, en contraste con el uso del espacio público y la defensa de contenidos democrático-radicales que le caracterizan. No obstante, los subalternos rara vez eligen el terreno y las condiciones del enfrentamiento. Parece claro que éste se libra cuando y como quería el Gobierno de
Ese
Seguramente los motivos de ambos contingentes para concurrir a
Con lo que no termina de morir y lo que no termina de nacer, tenemos que comparecer en una batalla cuyos términos no hemos escogido, pero que no podemos esquivar, en la que hay que batirse, y de la que se puede ganar impulso para el futuro inmediato. La Huelga, en consecuencia, debe ser pensada y librada como un hito fundamental en un enfrentamiento prolongado con la ofensiva que las élites han desatado contra los trabajadores y las capas subalternas, que persigue modificar unilateralmente el pacto social fundante del Régimen, en beneficio de una redistribución aún más regresiva de la riqueza de abajo hacia arriba. Una ofensiva directa y esencialmente política, que como tal debe ser enfrentada.
Íñigo Errejon es doctor e investigador en Ciencia Política en la UCM.
