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10 Feb 2012

Ciertos tipos de lagartos.

por francisco sanz
Viernes, 10 de Febrero de 2012 21:24
Nos encontramos en una situación parecida a la del siglo XIX con el florecimiento de las utopías por los emergentes socialismos. Cualquier intento de predecir cómo serán las sociedades post fosilistas está condenado a ser desmentido por los hechos.

De la sociedad de industria a la de la información hemos ido. Ahora vamos de la de la información a la de la penuria. Para esta sociedad hambrienta de energía hacia la que nos dirigimos una nueva ética aguarda. De la libertad de empresa a la libertad de información hemos ido. Ahora para poder mandar en nuestra hambre tendremos que redefinir derechos y deberes para volver a saber a qué llamar libertad.

  En una sociedad post fosilista defenderemos el derecho a saber de dónde viene la energía que usamos y los efectos ecológicos y sociales que tiene el sacarla de ahí. Por consiguiente tendremos el deber de informarnos de ello. Por otro lado reivindicaremos nuestro derecho a las fuentes de energía más próximas, a generar nuestra propia energía, al acceso a las redes de distribución, a poder venderla y a venderla bien. Lo que implica poder disponer de energías más eficientes y limpias, autolimitarse en su uso y ser tan solidario con aquellos que tienen menos energía a su alcance como podamos por el bien de todos.

  Los malentendidos para ignorar el cambio climático o el final de los combustibles fósiles se van a acabar y está cada vez más en la mente de todos que ya se ha hecho tarde para que inventando algo salgamos de este lío sin profundos cambios sociales y que por muy fuerte que sea la presión a cambiar ya no habrá tiempo para cambiar a buenas, así que si cambiamos a regulares bastante suerte tendremos. Esto no es como negar la crisis para ver si así seguimos produciendo y consumiendo como si no pasara nada y viene menos o más tarde. Aquí cantan los números. Decir que no pasa nada no ayuda a que no pase.

  Somos parásitos de la vida microbiota, de los microorganismos que degradaron la necromasa hasta los anillos de benceno que durante millones han estado esperando a graciosos como nosotros que lo quememos en cuatro o cinco generaciones. Antes de que lo de comernos los unos a los otros deje de ser una metáfora está claro que tenemos que apurar un poco más la copa todavía. 

  Nuestra avidez encontrará pronto necromasa menos elaborada que llevarnos a la boca. Quiero decir que cada vez estamos más cerca de convertirnos en comemierdas. El vampiro capitalista nos cuenta que si no tenemos bastante con las técnicas de fracturación en busca de gas o con el dar de comer maíz a los coches o con el maltrato a una cabaña animal de vergüenza siempre podemos convertirnos en carroñeros y detritívoros para que haya para todos. En la Tierra, la cantidad de necrosfera (materia orgánica muerta) es, y sin contar materiales fósiles antiguos, de 8-14 veces mayor que la contenida en la biosfera (materia orgánica viva). 

  El uso de los combustibles fósiles supuso un salto exponencial en la disposición de energía. Se estima que en un barril de petróleo (159 litros) contiene una energía equivalente a 25.000 horas de trabajo humano. La energía que ellos proporcionaron en 1995 equivalía a la de 280.000 millones de trabajadores, lo cual suponía 55 esclavos por persona. No es de extrañar que las guerras del siglo XX hayan sido motivadas en gran medida por el control del petróleo y que las perdieran aquellos países que no pudieron asegurarse un flujo suficiente del mismo, como fue el caso de Alemania en las dos guerras mundiales y de Japón en la segunda. La tercera la vamos a perder todos, claro.

  Nos encontramos en una situación parecida a la del siglo XIX con el florecimiento de las utopías por los emergentes socialismos. Cualquier intento de predecir cómo serán las sociedades post fosilistas está condenado a ser desmentido por los hechos.

  Existen ciertos tipos de lagartos que, como los ordenadores comunes y algunos insectos, son tan estúpidos que pueden quedar atrapados en un bucle; si se colocan uno detrás de otro alrededor del borde de un plato, ellos adoptaran un comportamiento de seguir-a-quien-me-precede hasta que mueren de hambre. Los mecanismos de salida del bucle  computacionales pueden llegar a la conclusión de que un mecanismo está en un bucle y pretender salir sin haber entrado y más frecuentemente no llegar a ninguna conclusión en absoluto por lo que el mismo mecanismo de control está en un bucle. Pero ni somos lagartos, ni se nos han comido todavía el coco nuestros ordenadores, ¿no?

Ultima modificacion el Viernes, 10 de Febrero de 2012 22:14


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