Las crisis económica, social y ecológica a las que se enfrenta la humanidad no son ningún accidente, sino que son consecuencia de las políticas seguidas por una pequeña elite corporativa que se ha dedicado a secuestrar de forma sistemática las normas económicas y políticas en todo el mundo.
Esta elite mundial –conocida también como la clase de Davos– se reúne todos los años, la última semana de enero, en la estación de esquí suiza para reafirmar su fe en la ortodoxia de las políticas económica procorporativas. Y siguen haciéndolo una y otra vez, aunque los costes que ello comporta se pongan especialmente de manifiesto con crisis de deuda que no tienen solución, el desempleo y la desigualdad crecientes, y una crisis ecológica cada vez más acuciante.
En esta serie de infográficos elaborados por el Transnational Institute se ilustran los costes sociales y medioambientales del poder corporativo mundial, al que no le parece ir tan mal con la crisis.
