Me piden que escriba la “segunda parte” de mi reciente artículo Victoria inaugural (http://old.kaosenlared.net/noticia/victoria-inaugural), en el que, entre otras cosas, digo que “no es casual que la revolución cubana y la izquierda abertzale nacieran a la vez, y tampoco es casual que a la vez hayan conseguido sendas victorias históricas. Cuba ha roto el cerco imperialista y ha desembarcado, más vigorosa que nunca, en el continente americano. La izquierda abertzale ha obligado al Gobierno español a aceptar la confrontación en el terreno político, algo que el terrorismo de Estado quería hacer imposible. Y la coincidencia de ambas victorias inaugurales es algo más que un buen presagio”.
¿Un presagio de qué?, me preguntan algunos. ¿Hacia dónde va Cuba? ¿Y Euskal Herria? ¿No están recorriendo caminos inversos, Cuba hacia la economía de mercado y la integración, Euskal Herria hacia la separación y el socialismo? ¿No acabará el capitalismo dominante sofocando o absorbiendo ambos proyectos históricos?
Obviamente, no tengo las respuestas. Es más, creo que el mero hecho de intentar responder de forma precisa sería, más que una osadía, una impostura. Pero se puede -y se debe- precisar las preguntas.
Cuba y Euskal Herria avanzan hacia una misma meta, que no es otra que la plena autodeterminación, lo que supone superar la opresión económica e ideológica del imperialismo estadounidense y del subimperialismo europeo; pero avanzan desde lugares distintos, por lo que sus caminos no son paralelos, e incluso pueden parecer opuestos: de acercamiento a la economía de mercado en el primer caso y de alejamiento en el segundo. Sin embargo, el mercado hacia el que va Cuba no es el mismo que el mercado del que Euskal Heria quiere alejarse (no todos los vascos en la misma medida, pero casi todos en alguna medida).
Después de cincuenta años de revolución, Cuba puede y debe aspirar a una economía en la que cierto tipo de empresa privada sea compatible con los logros del socialismo. Porque el socialismo no se opone a la propiedad privada ni a la iniciativa personal, como algunos creen y otros quisieran hacernos creer: lo que el socialismo no puede admitir -y no admitirá nunca- es la propiedad privada de los recursos naturales y los grandes medios de producción, ni la formación de grandes empresas basadas en la explotación de las trabajadoras y los trabajadores. La aparición de una nueva superpotencia en Asia, económica e ideológicamente contrapuesta -si no opuesta- a Estados Unidos, así como el bloque regional de poder que se está consolidando en Latinoamérica, permiten augurarle a Cuba el gran futuro que merece.
En cuanto a Euskal Herria, cabe esperar que, de forma inminente, se produzcan al menos dos cambios sustanciales: el abandono de la actual política penitenciaria por parte del Gobierno, y la consolidación de las relaciones entre la izquierda abertzale y las organizaciones genuinamente anticapitalistas del resto del Estado español. El hecho de que no haya casi nada ni casi nadie a la derecha del PP podría, paradójicamente, facilitar las cosas, pues el PSOE no se atreverá, desde sus supuestas posiciones progresistas, a reprocharle al PP los acuerdos a los que, abierta o solapadamente, tendrá que llegar con la izquierda nacionalista vasca; cuando esto suceda, el Gobierno solo tendrá la oposición vociferante de UPyD, de algún (otro) grupúsculo de extrema derecha y de lo más rancio de las víctimas oficiales. Y puede permitírselo. Lo que el actual Gobierno no puede permitirse, es que las más de cien mil personas que el 7-E salieron a la calle exigiendo la libertad de los presos políticos pasen a la acción.
Y, por último, un pronóstico propiamente dicho (lo anterior son obviedades), que tal vez a algunos les parezca excesivamente optimista: el 15-M, que empezó siendo un movimiento “apolítico” (es un decir: no hay nada más político que una amplia movilización popular), no solo tendrá continuidad -ya la está teniendo-, sino que verá cada vez con mayor claridad que el enemigo a abatir no es otro que el capitalismo, y que la revolución cubana y la lucha del pueblo vasco por la autodeterminación son referentes imprescindibles. Y aliados naturales. Consolidación y convergencia de las luchas emancipatorias: este será el signo político de la segunda década del siglo XXI.
Esta no es nuestra crisis: es la crisis del capitalismo; para los pueblos, las clases, los géneros y las especies oprimidos, es una oportunidad histórica.

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En cuanto a Euskal Herria, cabe esperar que, de forma inminente, se produzcan al menos dos cambios sustanciales: el abandono de la actual política penitenciaria por parte del Gobierno, y la consolidación de las relaciones entre la izquierda abertzale y las organizaciones genuinamente anticapitalista s del resto del Estado español.
Completamente de acuerdo. Te remito a mi artículo: La izquierda abertzale y socialista avanza por ancho camino (Bildu y Amaiur). kaosenlared.net/.../...
Después de cincuenta años de revolución, Cuba puede y debe aspirar a una economía en la que cierto tipo de empresa privada sea compatible con los logros del socialismo. Porque el socialismo no se opone a la propiedad privada ni a la iniciativa personal, como algunos creen y otros quisieran hacernos creer: lo que el socialismo no puede admitir -y no admitirá nunca- es la propiedad privada de los recursos naturales y los grandes medios de producción, ni la formación de grandes empresas basadas en la explotación de las trabajadoras y los trabajadores.
Una pequeña matización en Cuba y en cualquier país socialista, las empresas privadas que se deberían aceptar y apoyar son la cooperativas de trabajadores. Que reparten el beneficio entre todos sus asociados (obligándoles a destinar una parte de esto a actividades sociales). Y por supuesto la empresa familiar sin asalariados. Para mi un empresario individual con trabajadores a su cargo, puede ser aceptable en según que condiciones y en un momento determinado y no como forma de socialismo. Ahora en ningún caso debe ser apoyado por el estado socialista.
Cuba desarrolló ideología, y por eso ha podido seguir allí donde la URSS infinitamente más poderosa que Cuba falló e implosiono.
Ahora Cuba puede diversificar caminos y fuentes manteniéndo el m.c.d. social que es el socialismo y poner en marcha la máxima socialista "A cada cuál según sus capacidades, de cada cual según sus necesidades", la etapa del igualitarismo se supera en base a esa población con educación consciente.
Respecto de Heuskal Herria todas las formas de lucha son válidas escribió hace 106 años Lenin, sentencia de plena actualidad y solo es exigible a una organización revolucionaria del pueblo consistencia y coherencia, fuera de ello Huskal Herria tiene todo el derecho a experimentar el mejor de los caminos o gran parte de todos ellos.
Ahora que Cuba alcanzará la excelencia no hay duda de ello, y trás la hecatombe que se avecina será el faro de la humanidad superviviente.
Claro que quizás el lapsus (la cita errónea de la máxima socialista) no fue involuntario.; pues corresponde al camino que el faro castrista está trazando para Cuba.
Es verdad que nunca fue: "a cada cuál según sus necesidades, de cada cuál según sus capaciades". Pero ahora es cada vez más lo contrario: como en el capitalismo!!!
Nini-pseudotrotskist as-anarcoatontados -gusanos-etcétera
Ya sabeís nini la derrota perenne les pertenece, el pueblo cubano en otra cosa y construyendo el socialismo con la máxima, bien escrita ya que es una adición y su propiedad es conmutativa.
Fácil es responder a los nini.
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