kaosenlared

Anuncio

sehansuscrito170  quedan830 Objetivo 1000 suscriptores! 

 

22 Feb 2012

Los fondos del gobierno son tuyos Destacado

por Ramón García Guerra
Miércoles, 22 de Febrero de 2012 15:40
La gente no hace cuentas de cómo emplea el gobierno el dinero de todos en este país. Pensadlo mejor: Somos una sociedad de trabajadores que confía la administración de sus recursos al gobierno. Pregúntense por qué rinde cuentas el delegado ante los electores en asamblea de tiempo en tiempo.
La gente no hace cuentas de cómo emplea el gobierno el dinero de todos en este país. Pensadlo mejor: Somos una sociedad de trabajadores que confía la administración de sus recursos al gobierno.
Pregúntense por qué rinde cuentas el delegado ante los electores en asamblea de tiempo en tiempo.
Tómese en serio el informe que rinde el delegado en dicha reunión. Díganos qué pudo sacar en limpio del mismo. ¿Cuándo fue puesto a discusión en la comunidad el proyecto de ampliación del servicio telefónico que realiza ETECSA, por ejemplo? Después esta empresa ha dejado las calles destrozadas y no hay manera de reclamar que las reparen.
Deberíamos debatir cada proyecto de intervención en la comunidad antes de ser realizado.
Para una ciudad pequeña como la nuestra (24,000 habitantes): ¿cuántos comercios --y qué tipo y variedad de ellos-- deben de ser creados en el barrio? ¿Cuáles serían las formas que deberían de adoptar los mismos? ¿Acaso no sería necesario crear fondos fiduciarios: para apoyar a inversores o asistir a desvalidos en la comunidad, siendo estos administrados por los vecinos? 
Como el dinero del presupuesto del Estado es sudor del pueblo trabajador hecho gasto público, advierto, todos estamos en el derecho a exigir a las autoridades por el empleo de estos recursos.
Primero hemos de exigir a dichas autoridades que los presupuestos de las escuelas puedan ser administrados por éstas y que los consejos de padres sean autorizados a decidir qué hacer con aquellos.
Después sería posible que discutamos la calidad del servicio: educación, salud, recreación, etcétera.
Quien se gana la vida trabajando para el Estado, o se autoemplea, está haciendo un aporte a la sociedad. Pero no sólo estos tendrían el derecho a recibir los beneficios de un modelo fraternal de vida colectiva, pues todos son partes del proceso de reproducción ético-social que sostiene a la sociedad: como aquel abuelito que cultivó una familia o esta ama de casa que hace hoy mismo por todos.
Debemos de celebrar esta anónima participación en la vida cotidiana de la sociedad.
Regresemos al derecho consuetudinario de los antiguos. Quizá sea necesario para forjar autoridades en redes: heterarquías, que logren deshacer la tiranía sin tiranos que padecemos en Cuba hoy mismo. Estado de cosas, además, que resulta del carácter contingente de dicha tiranía. Tiranía que pudo ser ejercida por unos u otros durante cinco décadas.
Retomar no es refugiarse en el pasado: imaginarios, mentalidades, moralidades, etcétera; sino, más bien, será poner en perspectiva la vida de todos. Pero, sobre todo, será anticipar el salto al futuro.
Existe un montón de mecanismos ético-sociales de regulación de la sociedad (morales, legales, ideológicos, culturales, etcétera) que son ajenos al capitalismo y que parten de las exigencias que plantea aquel proceso de reproducción de la misma y que la sostienen en el tiempo.
Ahora todo nos parece obsoleto y debe cambiar a saltos.
Correcto.
Después de la pregunta: ¿qué hacer?, hagamos otras preguntas: ¿quién, cuándo y cómo?
“Escribid sin faltas de geografía”… en materia de política.
Cuando un modelo de sociedad ha agotado su ciclo histórico, entonces, también la forma institucional que hacía operativo al sistema acabará siendo disfuncional. Enfrentados a este dilema, acaso, ¿tiene sentido contar con bridas lujosas y firmes cuando la bestia yace moribunda y agoniza echada sobre el pasto?
Estamos ante un jinete que se resiste a admitir la muerte de la bestia.
Un amigo mío ha estado haciendo mil veces la misma pregunta sobre el tipo de dominación política que necesita un proceso de transición hacia el socialismo: sistema que supone la entrada al reino de la libertad. El miedo que siente él de acabar en un intento de fuga, --siendo todos reconducidos al punto de partida-- ahora se enfrenta al mismo, que apuesta por una sociedad de iguales entre cubanos. Nosotros, en cambio, hemos sido opuestos a adoptar cualquier sistema de dominación pues creemos que ninguno nos conduciría a al paraíso en la tierra.
Los sistemas de dominación política sólo producen estados de opresión y actitudes de rebeldía.
¿Cuál sería el orden justo?
Estamos por la disciplina del proceso. Exigiría esta rearticular las relaciones entre Estado y sociedad. Haciendo del Estado un facilitador de la vida colectiva, y de la sociedad: una entidad autónoma en ejercicio de toda la libertad.
Pensamos en catalizar el proceso.
Esto nos obligaría a regresar al Che Guevara.
Creciendo como un alud de nieve, --según el Che-- todo grupo de vanguardia debe hacer que  “el hombre adquiera la total conciencia de su ser social” y, asimismo, dotar a la sociedad de las formas institucionales que asistan a esas “multitudes que marchan hacia el futuro”.
La batalla por la continuidad del socialismo en Cuba estará siendo planteada en esta manera.
¿Acaso ha sido esta la alternativa que adopta el Partido?
La sociedad del ser que alguna vez resultó el contenido del proyecto (años 60s): acabó siendo convertida en las sociedad del tener (años 80s) y ahora se presenta como la sociedad de lo aparente (siglo XXI).
[Cultura del simulacro, diría Jean Baudrillard; o sociedad del espectáculo, según Guy Debord.]
Después de la clausura de la Conferencia del Partido fue puesto en televisión un material publicitario sobre la inversión del puerto de contenedores en el Mariel. Información esta que ha creado unas expectativas muy positivas con respecto al proyecto de desarrollo que nos ha ofrecido el PC cubano.
La política de Estado que distingue entre economía estratégica y economía ordinaria, tiene previsto que los ingresos que generen dicho proyecto sean empleados en otros proyectos de desarrollo que acaben finalmente por superar la condición de subdesarrollo que padece la sociedad en la actualidad. Mientras tanto, queda liberado el Estado de la engorrosa tarea de administrar la vida cotidiana de los cubanos, que desde ahora deben de ocuparse de gestionar esta última por sí mismos.
Parece todo un asunto de sentido común.
Cuando se debatió aquel proyecto de construir campos de golf, escribí un artículo (Estatismo vs. Autonomía) que objetaba el hecho de instalar esos enclaves en una sociedad sin ‘sistema inmunológico’ para resistir el embate del capital transnacional: dada la baja densidad social de las sociedades locales que serían expuesta al mismo.
Pienso en el destino de los pobladores de Punta Las Coloradas en Pinar del Rio, por ejemplo. Empleados todos de la nueva Caimanera. Los dueños de la Base Naval serían también los dueños de sus vidas.
Pero hay más.
Las nuevas industrias autistas que estarían instalándose en Cuba escaparían al control popular. Porque no fue el pueblo el que contrajo la deuda en la década de 1970, pero es éste quien está pagando aún esa deuda ilegitima. 
Cuando a estas industrias autistas llegue la democracia de los obreros, entonces, como en los actuales núcleos del Partido, sólo podrán éstos debatir su Plan Técnico-Económico: es decir, un punto de la geografía del país. Esperando en el otro extremo del largo laberinto de dicha democracia representativa se hallará a estos trabajadores que recibirá la noticia después de pasar por nueve filtros administrativos antes de llegar a éstos: no hay fondos.
Estaremos tan ocupados en la gestión de las alcaldías que miraremos los manejos del Gobierno central a la distancia y todas las culpas recaerán sobre el que está delante.
Las reformas están remozando el sistema de dominación política hoy existente.
Todo bajo la ambigüedad de una frase: “Cambiar todo lo que debe ser cambiado”, que resulta hoy mismo la palabra de orden en Cuba.
Insisto, las reformas que lleva adelante el PC cubano, junto al modelo económico que tratan de cambiar, buscan también la actualización del sistema de dominación política de la sociedad. ¿Cómo está siendo conservado el control de esta ultima?
El sistema de dominación vigente está fundado en la adopción de políticas selectivas por sectores sociales, con un empleo mañoso de la información a través de filtros culturales y con una dotación de anclajes económicos en la comunidad que secuestra o nos distancia de la soberanía popular.
Digamos qué este sistema de dominación resultó del intento de buscar una solución ante el modelo neocolonial que padeció la sociedad cubana en la primera mitad del siglo XX. Pasemos por alto esa discusión. Imaginemos que no estamos en el punto de partida. Preguntémonos: ¿El nuevo sistema que tratan de implantar hoy nos traerá de vueltas la soberanía que confiscaron al pueblo los lebreles del status quo? ¿Harán una reforma a la Constitución para incluir el derecho a decidir qué prioridades serán adoptadas en el plan de la economía nacional del año 2013?
El dinero que maneja el gobierno es nuestro.
¿Quién les dijo a los expertos que saben más de economía que este pueblo que salvó a la nación en la década de 1990? 
Déjense de hacer cuentecitos a mi gente, tartufos.
Santa Fe: 6 de febrero de 2012.
E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesita activar JavaScript para poder verla " target="_blank"> Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesita activar JavaScript para poder verla
 


Si quieres contribuir a que Kaos en la Red pueda seguir publicando artículos como este, puedes hacer tu donación en:
Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago)
Microdonación de 2 euros
Donación de importe libre

También te puedes suscribir y ayudar a que tengamos un presupuesto anual estable pinchando en:
Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago)
Suscripción 36 Euros
Suscripción 50 Euros
Más información sobre la suscripción: Aquí


Logueate en la parte de arriba o registrate para comentar.