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21 Feb 2012

Grecia en el espejo mexicano Destacado

por Alejandro Nadal / Sin Permiso
Martes, 21 de Febrero de 2012 14:23
¿La crisis económica y financiera global? Mucha gente piensa que se trata de un accidente. Algo inesperado, un tropiezo. Después de la caída, vendrá la recuperación. Hacia el futuro, habrá que tener más cuidado.

¿La crisis económica y financiera global? Mucha gente piensa que se trata de un accidente. Algo inesperado, un tropiezo. Después de la caída, vendrá la recuperación. Hacia el futuro, habrá que tener más cuidado.

Sólo que las cosas no son así. La crisis es inherente al capitalismo. Sólo porque la gente se acostumbra a vivir bajo esta forma de producción, termina por verle como algo ‘natural’. Por eso la inestabilidad y los problemas que acarrea aparecen como ‘accidentes’.

Hay que subrayarlo: la crisis no es un accidente, es consubstancial al capitalismo. Tiene muchas formas de manifestarse. Frecuentemente germina cuando la gente piensa que se abre una época de bonanza. Eso sucedió en Estados Unidos y Europa. Un “momento Minsky” de proporciones históricas: la estabilidad engendró la inestabilidad y la crisis.

Después viene la pregunta obligada: ¿cómo paga el capital por las crisis que genera? De ser necesario, sacrificando una generación, quizás todo un país.

Grecia atraviesa hoy por este calvario, anuncio de lo que espera a otros pueblos europeos. Esta semana continuaron las negociaciones para reestructurar la deuda con los acreedores privados. Se habla de una quita de 50% y rebajas en tasas de interés, pero los privados todavía titubean. Quizás se llegue a un acuerdo pronto, pero eso no resolverá los problemas.

Para empezar, varios fondos de cobertura son acreedores de setenta mil millones de euros y no han aceptado la reestructuración. El primer ministro Papademos amenaza con activar las cláusulas de acción colectiva para forzarlos a aceptar el recorte de 68% (50% en el principal y reducciones varias en tasas de interés según los plazos de vencimiento). Los fondos han respondido que llevarían el caso a la Corte europea. Por su parte, el Banco central europeo (BCE) también tiene una buena parte de la deuda griega, pero insiste en no aceptará quitas porque no es un acreedor privado.

Una parte importante de la deuda griega es detentada por bancos y compañías de seguros de ese país. La reestructuración afectará sus estados financieros y eso reclamará más recursos para recapitalizarlos. No se ve qué entidades podrían aportar esos recursos. Por eso se sigue discutiendo el duro ajuste fiscal que se quiere imponer a Atenas. Las negociaciones involucran un paquete de “rescate” de 130 mil millones de euros (mmde) que debe ser aprobado por las autoridades políticas del país. El ajuste fiscal conlleva la pérdida de 15,000 empleos este año y la desaparición de otros 150,000 empleos en los próximos cuatro años. Además del recorte en el gasto, se incluye la disminución de 20% en todos los salarios del sector privado. Con elecciones en abril, este paquete será el suicidio político de muchos.

Hace días Alemania propuso un control supranacional sobre las finanzas públicas griegas para otorgar prioridad suprema al servicio de la deuda. Se trata de un diktat brutal que, desde el punto de vista político, presagia la destrucción de la democracia y de la Unión Europea. La propuesta fue rechazada pero ahora se busca el mismo objetivo con la creación de una cuenta especial de garantía (una “escrow account” manejada por el FMI y el BCE) en la que se colocarían los recursos destinados al “rescate” para entregarlos a los acreedores.

¿Por qué se insiste tanto en el control de las finanzas griegas? Porque claramente ese paquete de 130 mmde es insuficiente. Alemania y Holanda han indicado que no aportarán ni un céntimo más por arriba de ese monto. Se espera que con la cuenta de garantía se podrían atraer más recursos. No es seguro. Con una reestructuración tan problemática con los acreedores privados, lo más probable es que Grecia caiga en moratoria y salga de la eurozona.

Afuera del parlamento griego, decenas de miles de trabajadores en huelga mantienen su rebeldía frente a esta injusta hipoteca sobre el pueblo griego. Tienen razón.

La historia económica de América latina, en especial de México, en los últimos treinta años es la lección que Grecia y Europa no deben olvidar. En 1982 México cayó en moratoria sobre su deuda externa y precipitó una crisis de la que nunca se recuperó. Los programas de ajuste de la década de los ochenta fueron seguidos por la imposición del modelo neoliberal en su versión más pura. A principios de los noventa el gobierno pudo fabricar expectativas favorables y buena parte de la población compró la ilusión neoliberal, sólo para ver la crisis explotar en 1994. Esa crisis fue presentada como una simple crisis cambiaria, pero en realidad se trataba de la quiebra de un modelo económico fallido. A raíz del ajuste brutal que se impuso en 1995, quebró todo el sistema bancario. Se requirió su ‘saneamiento’ con recursos públicos para poder entregarla a la banca extranjera, todo ello violando la legislación federal en materia de títulos, instituciones y operaciones de crédito. La nueva y pesada hipoteca que quedó sobre las finanzas públicas se sigue pagando al día de hoy. El señor Gurría, secretario general de la OCDE fue uno de los arquitectos de este terrible episodio. El saldo ha sido terrible, pero él sigue clamando en sus discursos por las reformas para lograr más competitividad.

La economía mexicana ha permanecido estancada ya por tres décadas. El gasto público (en términos reales) en salud, educación, vivienda y otros rubros clave para el bienestar de una población se ha mantenido en niveles peligrosamente bajos. En cambio, el análisis de la cuenta pública revela cantidades astronómicas destinadas a pagar cargas financieras. Para frenar las presiones inflacionarias el salario real también fue castigado a la baja durante treinta años. El resultado fue el sacrificio de una generación y hoy enfrentamos la desintegración del Estado mexicano. La violencia que recorre el país es el legado de treinta años de neoliberalismo salvaje, con todo y sus finanzas sanas y su estabilidad macroeconómica. En este espejo puede verse reflejado el futuro Europa si sus pueblos fracasan en la  lucha.

Alejandro Nadal es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso.

Ultima modificacion el Martes, 21 de Febrero de 2012 18:01


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