

ESTADO FINANCIA A CORDERO
por Jorge Zabalza
Paso de los Toros, Batallón de Ingenieros No.3, año 1978. Raúl Sendic, Julio Marenales y el que escribe estas líneas, fueron interrogados por un trío de verdugos: el General Alfonso Feola, comandante de la División de Ejército III; el Mayor Portela, al mando del S-2 de la misma división y el coronel Manuel Cordero, que revistaba en varios organismos represores (OCOA, SID, Plan Cóndor y “El Infierno” del Batallón de Infantería No. 13). Mostraron fotos de Gabino Falero Montes de Oca, Mario Navilliat, Alberto Iglesias, Lucas Mansilla, Efraín Martínez Platero, Andrés Cultelli, Antonio Bandera, Atalivas Castillos, Félix Bentín y muchos otros tupamaros que seguían luchando desparramados por el mundo. El interrogatorio fue acompañado por una charla sobre la situación política, iniciada por Feola, que tenía el mayor grado, pero conducida por Cordero, el dueño de la batuta. Informaron que el socialismo perdía la guerra fría y en cualquier momento Cuba se venía al suelo, nada dijeron del triunfo en Vietnam ni de la lucha guerrillera en Nicaragua. La dictadura militar sería eterna y los “rehenes” morirían en los calabozos cuarteleros. Interrogaron a uno por día y, al terminar las sesiones, la guardia dejó en cada celda una birome y varias hojas en blanco para trazar por escrito el perfil sicológico y político de los compañeros requeridos... querían información sobre cuál de ellos concitaba apoyo y era capaz de relanzar la guerrilla tupamara. Sendic, Marenales y yo entregamos las hojas en blanco. Nos negamos a colaborar.
Amable y dicharachero, Cordero ofreció café para romper el hielo. A propósito, se perdió en divagues filosóficos que parecían no tener sentido. Adoptaba el aire de un “amigo” comprensivo en el cual se puede confiar. Esperaba encontrar a esos tres sacos de huesos que tenía delante derrotados moral y espiritualmente, enfermos por el “síndrome de Estocolmo” y dispuestos a algún grado de colaboración. En realidad Cordero fue a Paso de los Toros a una tarea “científica”: cumplidos los cinco años de “tratamiento” (continua presión sicológica salpicada con episodios de violencia y maltrato), correspondía evaluar resultados, medir cuán locos y quebrados estaban los objetos de la experimentación. Creo que, además, Cordero ponía en práctica un plan tenebroso, intentaban saber si podían darse el lujo de exhibir a Raúl Sendic hecho un pelele, un anticipo de lo que, décadas más tarde, haría la dictadura peruana con el “presidente Gonzalo”, líder de Sendero Luminoso.
Como Montesinos en Perú, Manuel Cordero pertenecía a la especie del marqués de Sade, que podía ser inteligente y bestial al mismo tiempo. A Paso de los Toros fue por lana y salió trasquilado. Raúl Sendic no se entregó nunca.
Cliente del Banco República.
Santa Catalina, año 2012. Los compañeros de la Agrupación 810, AEBU, banca oficial, trajeron a nuestra casa un expediente del Banco República numerado 2010/51/00337, donde se hacía referencia al préstamo social otorgado el 14 de enero del 2010 al coronel Manuel Cordero Piacentini, C.I. 798.683-7. El trámite realizado por su hija y apoderada Yesleine Cordero Monteiro provocó dudas a Luis Eduardo Ferreira, ejecutivo de negocios de la Agencia “19 de junio”. Preocupado porque podría dar una imagen negativa del Banco República, Ferreira recomienda a sus superiores que antes de hacer efectivo el préstamo, se consulte a la Gerencia de Crédito Social, desempeñada por Claudia Amodio, y a la Sala de Abogados. La diligencia de Ernesto Parrilla, gerente de la Agencia “19 de junio” y de Juan Ivaldi, coordinador de las dependencias del área metropolitana, zona centro, hizo que el expediente llegara a destino el mismo día a la hora de cierre, dos horas y doce minutos después de enviado por Ferreira. El 18 de enero Claudia Amodio envió su informe a la Asesoría Letrada del Banco. Dado que el poder judicial requería a Cordero por violaciones a los Derechos Humanos, esta funcionaria entendió debía consultar telefónicamente al servicio jurídico, que indicó no encontrar impedimentos legales para conceder un crédito a Cordero. Amodio consideró en su informe que “No obstante lo anterior, esta gerencia estima que el Banco como organismo oficial podría colaborar con el poder judicial, evitando la tramitación de productos o servicios por parte del Sr. Cordero sin su concurrencia a las dependencias del Banco en el territorio nacional”. En otras palabras, la gerente de Crédito Social entiende que, si Cordero quiere dinerillos para seguir eludiendo la justicia, debe venir personalmente al Uruguay y rendir cuentas ante el juzgado que lo requería. Propuso un camino que, en la disyuntiva “o con la impunidad de los criminales o con la Verdad y la Justicia que reclama medio Uruguay”, el Banco dejaba de ver el préstamo como “negocio más”, para resolver el problema en el marco de la ética y la moral. En cambio, una vez recibido el informe de Amodio, los abogados José Recouso de Medina ( asesor) y José Darío Fernández Granito (consultor) toman otro camino, ratificando el 8 de febrero por escrito lo que habían adelantado por teléfono. Es su opción. No les interesa lo ético y lo moral, tampoco las consecuencias políticas de financiar la impunidad de un terrorista de Estado, que probablemente esté conspirando contra el régimen actual. Sólo piensan en salvar sus cargos y sus sueldos, evitan meterse en problemas, son burócratas de esos que tanto se queja el presidente de la república.
Luego de recibir la palabra santa de la Asesoría Letrada, el Banco echó a andar su maquinaria crediticia. El 10 de marzo, firmado por la contadora Mariela Espino, gerente ejecutivo de la División Red Comercial, el expediente favorable al préstamo desciende pirámide abajo y el 15 de marzo del 2010 llega a la Agencia “19 de junio”, donde se concretó el pago. Seguramente, luego de cobrar, Yesleine lo envió a Buenos Aires y Manuel brindó a la salud del directorio del Banco presidido por Fernando Calloia... un señor muy intransigente cuando se trata de presionar a los trabajadores sindicalizados, pero muy flexible a la hora de financiar a un criminal. En adelante le lloverán solicitudes de préstamos desde la cárcel VIP, el Goyo Álvarez y José Gavazzo, el “Pajarito” Silveira y Gilberto Vázquez, el “turco” Arab y Maurente, todos ellos unidos en demanda de créditos baratos para que el Banco República solvente sus abogados y la página “En Voz Alta”. Atado de pies y manos por el precedente del concedido a Cordero, el presidente del Banco deberá otorgar todos los créditos que tramiten los jefes del terrorismo de estado.
Manuel Cordero es antiguo cliente del Banco República. Mientras el coronel estaba fugado y clandestino en Brasil, la sucursal Rivera pagaba puntualmente su jubilación a su apoderada. Para poder seguir cobrando, Cordero debía demostrar que seguía con vida, para lo cual el cónsul uruguayo en Livramento expedía el correspondiente certificado, previa autorización de Didier Oppertti, canciller del gobierno de Jorge Batlle. La maniobra fue desbaratada cuando asumió la cancillería el compañero Reinaldo Gargano en el año 2005. Gracias a que perdió la financiación de su clandestinidad por parte del Estado uruguayo, Manuel Cordero fue detenido el 27 de febrero del 2007 por la policía federal brasilera cuando salía de reclamar en el consulado. Ahora está tranquilo, contando con el fondo que le proporcionó el mismo Banco. Por Verdad y Justicia, Calloia debe renunciar de inmediato.
La línea es olvido y perdón
Si la voluntad del gobierno fuera la Verdad y la Justicia, se habría jugado entero para anular la ley que todavía protege a los criminales y realizado un gran juicio al terrorismo de Estado como el que se realizó a los nazis en Nüremberg. El gobierno tiene acceso a los archivos donde figuran los oficiales que ejercieron el mando en todas las unidades militares entre setiembre de 1971 y marzo de 1985; se elabora la lista completa y se ordena a los fiscales instruir la causa contra todos ellos por responsabilidad directa o indirecta en las torturas, las violaciones, los asesinatos y las desapariciones forzosas. Quién no pueda probar su inocencia marcha a la cárcel. Por supuesto, significa revertir la carga de la prueba: todos todos son sospechosos hasta que puedan demostrar su inocencia. El uso abusivo de las armas para cometer crímenes aberrantes desde el Estado, significa que están bajo sospecha todas las personas entronizadas en el aparato estatal. Un juicio al estilo Nüremberg sería, además, un instrumento notable para educar en los principios humanos y obraría como un shock político sobre las conciencias, profundizando el sentido de justicia del pueblo trabajador. En última instancia, al demostrar cabalmente que todos son iguales ante la ley, reforzaría políticamente la democracia burguesa.
El gobierno tiene otro rumbo claro, apunta al olvido y perdón, concesión ideológica que busca “conquistar” el apoyo político de la oficialidad, de todos ellos, retirados o en actividad, que hayan cometido delitos de lesa humanidad o que no hayan tenido la oportunidad de cometerlos por haber nacido tarde para ello. Por supuesto, la aplicación de la “línea” es oscilante como todo en el gobierno, porque hay que conformar a ese 49% que votaron por la anulación de la ley de caducidad, a los organismos de DDHH e incluso, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cuyo fallo obliga al Estado a pedir perdón por el caso de María Claudia García de Gelman. Gracias a esas oscilaciones se rescataron los restos de Ubagesner Chávez, Fernando Miranda y Julio Castro, tremenda comprobación de los hechos denunciados desde hace casi cuarenta años. Es mucho lo alcanzado, pero todavía insuficiente. Sin embargo, desde el gobierno se impone el olvido y perdón, se lanzan “bolazos” que consideran inocentes viejitos a los terroristas recluidos en el cuartel de Burgues, se visita al general Dalmao procesado por el asesinato de Nibya Sabalzagaray o se confía la investigación de los crímenes a los propios criminales y, cuando el poder judicial procesa al general Barneix por el homicidio de Aldo Perrini, el gobierno calla la boca para no ofender la sensibilidad de la familia militar. Esas actitudes quedan grabadas en la memoria colectiva e inducen una actitud general de indiferencia ética ante la barbarie del terrorismo de Estado; es cierto, la gente se horroriza enormemente al producirse hechos que golpean fuertemente las conciencias, pero luego, cuando todo vuelve a su lugar, retornan al estado de baja tensión y desentendimiento. Se sienten ajenos.
En realidad, el préstamo de carácter social que concedió el Banco República a Manuel Cordero, debía haber sido denunciado por el gobierno o el Frente Amplio, pero en esos ámbitos predomina la indiferencia y les da lo mismo una cosa que la otra, por consiguiente la Agrupación 810 debió asumir la responsabilidad de hacer público el privilegio otorgado a un criminal. Los principios de Verdad y Justicia, abandonados por los partidos políticos, ha quedado en buenas manos, es una bandera que han tomado las organizaciones de jóvenes, las nuevas generaciones, los nacidos después de la salida de la dictadura. Es nuestra esperanza.
Jorge Zabalza
Ejército Uruguayo |
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Alias "303", "Manolo" Nació el 15.09.38. Ingresó al Arma de Artillería en el año 1951. Desde antes de 1973 integró los cuadros de Inteligencia coordinando con la asociación criminal Argentina Triple A, que estaba a cargo de José López Rega. Torturó a militantes en el cuartel de Artillería. En el año 1976, con el grado de Mayor integró del SID. (Servicio de Información y Defensa) y la OCOA (Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas), en el marco del PLAN CONDOR. Está acusado de la desaparición de Adalberto Soba en el año 1976 en Argentina y de Gerardo Gatti Y León Duarte. También está acusado del segundo "vuelo" donde son desaparecidos 22 uruguayos. Fue acusado por los sobrevivientes de Automotoras Orletti de torturas constantes, violaciones y asesinatos y de padecimientos inenarrables a otros luchadores extranjeros. Fue además acusado por la desaparición forzada de un niño, Simón Riquelo, el cual estuvo secuestrada su identidad; durante 22 años. En el año 2004 se convirtió en prófugo de la Justicia uruguaya, desplazándose a la frontera con Brasil. En ese entonces el juez Balcaldi lo había acusado, en un juicio por desacato, por apología de la tortura. En la ciudad de Santana Do Livramento gozó de más impunidad hasta que el Supremo Tribunal Federal de Brasil votó en agosto del 2009, conceder la extradición a la Argentina para ser juzgado.
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Semblanza de un genocida: Coronel Manuel Cordero Piacentini,
alias “303” por ser el tercer mando del centro de torturas “300 Carlos” y “Manolo”, represor, asesino y torturador uruguayo.
Por Veronika Engler
1972 – Integra los cuadros de Inteligencia y coordina con la Triple A. Era a partir de la declaración del Estado de Guerra Interno, con Jorge “Pajarito” Silveira y José Gavazzo uno de los que recorrían todas las unidades militares en las que había presos para torturar, se sospecha que también enseñaba tácticas de tortura.
21-11-1974 – Según un documento que fue desclasificado por el MDN (Ministerio de Defensa Nacional) entregado a la justicia uruguaya, asesina al joven militante del OPR 33 Iván Morales Generali, exiliado en Buenos Aires.
1976 – 1977 – Integra el SID (Servicio de Información y Defensa) y la OCOA (Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas). Participa en el “Plan Cóndor” en secuestros y desapariciones de civiles trasladados desde Automotoras Orletti (Buenos Aires) y en la tortura.
8-11-1999 – Año en el que se inicia la denuncia contra la “Operación Cóndor”.
2001 – En declaraciones al semanario Búsqueda, Cordero justifica la tortura declarando que está de acuerdo con la utilización de apremios físicos para lograr la confesión de los detenidos, lo que determinó que el juez penal José Balcaldi le iniciara una causa por apología de ese delito. A raíz de una serie de maniobras el juez se ve obligado a cerrar el caso y abrir otro por “desacato con ofensa” .
2003 – El congreso argentino declara nulas las leyes de “ obediencia debida” y “punto final” que impedían juzgar a quienes cometieron violaciones a los Derechos Humanos.
08-2003 – Con la cabeza y el rostro cubiertos Cordero comparece por primera vez ante el juzgado por el delito “apología de la tortura”.
2004 – Siendo requerido por tres jueces en Argentina y uno en Uruguay donde se lo acusa de desacato en un juicio por “apología de la tortura”, Cordero se escapa al Brasil donde se refugia alegando ser “perseguido político”.
01-2005 – Cordero se presenta en el consulado uruguayo para firmar un poder a un familiar suyo para que pueda cobrar la jubilación y es descubierto. Se sabe entonces que el canciller Didier Opertti estaba enterado de la presencia del genocida en Brasil ya que era quien autorizaba mensualmente el pago de sus haberes. Cordero vuelve a “desaparecer”.
13-01-2005 – Jair Kirschke lo ubica y promueve en Buenos Aires el pedido de extradición del juez federal Guillermo Montenegro que estaba a cargo de la causa Cóndor, hay una ampliación por parte del juez Rafecas por la causa “Automotores Orletti”. Es también requerido en Uruguay en el marco del caso del uruguayo desaparecido en Buenos Aires, Adalberto Soba.
26-02-2007 – Cordero es detenido en Brasil (Livramento) y trasladado a Porto Alegre en la sede de la Policía Federal gaucha donde es recluido.
2007 – Se le otorga prisión domiciliaria alegando estado delicado de salud y edad avanzada.
19-12-2007 – Comienza a cumplir con la “prisión domiciliaria” debido a que le tenían que realizar una supuesta cirugía cardiovascular.
08- 2008 – Roger Rodríguez escribe una carta al Ministro Gilmar Méndez, responsable de la decisión sobre la extradición de Cordero donde explica el por qué de la importancia de extraditar al asesino Manuel Cordero.
11-09-2008 – Llega el expediente de la extradición al plenario del STF, comienza el Juicio luego de un largo trámite, el juicio se suspende en un cuarto intermedio por alegato de la minoría.
22-10-2008 – Se da inicio en el Paraninfo de la Universidad de la República en Montevideo a la “Campaña Internacional por la Extradición de Manuel Cordero”.
30-10.2008 – Se reanuda la sesión y se suman más votos a favor de la extradición, esta vez es Eros Grau quien pide un cuarto intermedio para estudiar el expediente demorando todo el proceso.
19-12-2008 – El Supremo Tribunal Federal decide que Cordero puede cumplir prisión domiciliaria después de ser sometido a una cirugía cardiovascular. A pesar de su presunto delicado estado de salud, Cordero es grabado por periodistas mientras sale de su “prisión domiciliaria” para tomar cerveza en el bar “la Iguana”, fumar y pasear.
03-2009 – Telemundo 12 lo registra caminando por la ciudad mientras fuma un cigarrillo.
06-08-2009 – A cinco años de su fuga de Uruguay, el STF resuelve extraditar a Cordero a la República Argentina por seis votos contra dos, acusado de participar en la “operación Cóndor”. Dicha extradición debe realizarse en un plazo de 30 días.
11-08- 2009 – El acusado es nuevamente descubierto “haciendo mandados” y fumando, reincidiendo en la violación al “arresto domiciliario” y poniendo en duda su “delicado” estado de salud.. Estos hechos son denunciados. Supuestamente sería sometido a una cirugía cardíaca. Debido a estas denuncias se determina realizar al exmilitar un chequeo médico fijado para el 23 de noviembre del 2009.
23-11-2009 – Manuel Cordero no asiste al chequeo médico fijado para esta fecha.
11-2009 – La fundación Benedetti escribe una carta firmada por varias personalidades para exigir que se cumpla la extradición del genocida.
28-12-2009 – Después de seis meses la STF firma el acta final de la extradición de Cordero.
19-01-2010 - Se ordena la detención y prisión de Cordero para trasladarlo a Argentina. Él dice sentirse mal y es internado durante cuatro días en un hospital.
20-01-2010 – Cordero es trasladado por vía terrestre en una ambulancia hacia la frontera de Uruguayana y Paso de los Libres donde es sometido a un chequeo médico . Atraviesa el puente internacional y es llevado al Hospital San José. El genocida es entregado a Interpol de Argentina para ser juzgado por los crímenes de lesa humanidad. Ese mismo día, al mediodía se le hicieron exhaustivos exámenes médicios.
09-02-2010 – El Coronel Manuel Cordero es procesado por la desaparición de once personas: los uruguayos Washington Cram González, León Duarte Luján, Ruben Prieto González, Ary Cabrera Prates, Adalberto Soba, José Hugo Méndez Donadio, Francisco Edgardo Candia Correa, María Emilia Islas Gatti, Jorge Roberto Zaffaroni, y a la argentina María Claudia García de Gelman. Se lo procesa por su participación en el “Plan Cóndor” y en carácter de integrante del Ejército uruguayo en el centro clandestino de detención Automotores Orletti (Buenos Aires) en los años 1976 y 1977, se le acusa de haber torturado a varias decenas de personas. Es acusado por el secuestro de Simón, un menor de edad. Entre sus múltiples crímenes se incluye el asesinato de los legisladores Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz y de Rosario Barredo y William Whitelaw.
19-07-2011 – Cordero que se encuentra en prisión domiciliaria en Buenos Aires viola la sentencia judicial al salir repetidamente de su casa. Fue filmado por un periodista quien afirma que no hay guardia policial visible vigilando la casa ubicada sobre la calle Anchorena, en el Barrio Norte de Buenos Aires.
La impunidad no tiene fronteras.
Veronika Engler
ENLACES
Varios artículos sobre Manuel Cordero
http://www.rel-uita.org/
http://www.desaparecidos.org/
http://notas.desaparecidos.
http://www.radiosantacruz.
http://www.emol.com/noticias/
http://www.elpais.com.uy/
http://www2.ntn24.com/content/
http://www.lr21.com.uy/
http://www.lr21.com.uy/
http://elmuertoquehabla.
El prontuario de Cordero

Escribe: Hugo Cores
Manuel Cordero no es un individuo que tenga historia. No debiera contaminarse la palabra remitiéndola a tan sórdida materia: Cordero en realidad lo que posee es un prontuario criminal y unos demasiados flacos antecedentes judiciales por hechos relativamente recientes.
Su prontuario criminal no constituye una pieza oficial, un obrado de la administración de Justicia: se encuentra, más bien, disperso en decenas o centenas de testimonios judiciales de sus víctimas, los que logramos sobrevivir y en las crónicas periodísticas de los reporteros tenaces que han ido trazando las marcas de su luctuosa trayectoria como funcionario del ejército uruguayo.
Se podría esbozar un paralelo entre las primeras intervenciones de este individuo con el proceso de deterioro y derrumbe del estado de derecho de nuestro país. Y no sólo en el nuestro, donde ha gozado largamente de una vergonzosa impunidad, sino también en los países vecinos.
De Cordero se empezó a hablar después de 1968, cuando en el país funcionaba, ya algo renga y maltrecha, nuestra democracia política. Funcionaba el Parlamento, existía una Suprema Corte de Justicia y un presidente de la república que cada día más se apoyaba en la policía, los militares y el miedo para gobernar y cada vez menos en las instituciones de la República.
Por entonces ya revistaba en los Servicios de Inteligencia y participaba en las primeras grandes “viabas” que se inflingieron en al país a presos y presas por razones políticas o sindicales.
Como el caso de Astiz en Argentina, a Manuel Cordero no se le han reconocido nunca especiales méritos en el desarrollo específico de la acción militar, como temerario combatiente sino como hombre de la represión interna. Formaba parte de los que “intervenían en la lucha” cuando los “enemigos” ya estaban presos, esposados y debidamente encapuchados, para mantener el anonimato de sus heroicos captores. Sobre las acciones de Cordero como torturador tres o cuatro años del golpe militar hay decenas de denuncias.
En 1972, a partir de la declaración del Estado de Guerra Interno, junto con José Gavazzo y Jorge “pajarito” Silveira, formó parte de los grupos itinerantes que recorrieron todas las unidades militares del país en las que había presos.
En algún momento se dijo que “enseñaban” técnicas de tortura. Es un concepto a examinar.
En realidad las torturas que se encargaron de diseminar por el país los hombres de la OCOA no tenían grandes innovaciones “técnicas” con relación a las que se habían aplicado antes.
En realidad los que Gavazzo, Cordero y Silveira transmitían era una tesitura moral, una lección de ética: se puede imponer tormentos a un hombre o una mujer amarrados. Se puede y se debe hacer. Y una vez hecho uno puede estar tranquilo consigo mismo, puede dormir en paz.
Esa fue la lección que impartieron, más que la de la picana, el tacho, el plantón o el caballete.
Una especie de “vidas paralelas”, decíamos, entre el crecimiento de las hazañas de Cordero y el descaecimiento del Estado de Derecho, el predominio de la fuerza, de la prepotencia, del miedo. Y de la hipocresía de los que sabían y callaban. De los políticos civiles, como Bordaberry, como Batlle, como Sanguinetti, que dieron cobertura legal a la práctica sistemática de estas formas del terrorismo de Estado de los años 60.
Después del golpe de 1973, la patota de la OCOA pasó a revistar como SID, Servicio de Inteligencia de Defensa y empezó a formar parte de las legión uruguaya del Plan Cóndor.
Su vinculación a la represión política -legal e ilegal- en la Argentina, proviene de los años 73 y 74, tres años antes del golpe militar que derrocara al gobierno peronista de Isabel Perón.
Pocos expedientes judiciales en la República Argentina y en Uruguay contienen más testimonios coincidentes que las denuncia contra Cordero por su actuación en Orletti.
Su nombre es, como el de Gavazzo, un símbolo de la impunidad en los casos más documentados: el secuestro de Elena Quinteros, el robo de su hijo Simón a Sara Méndez, la apropiación por Furci de Mariana Zaffaroni y el infame asesinato de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz.
De pocos oficiales se conocen tantas rezones para la actuación de la Justicia. En Argentina, ya hay, desde casi 20 (veinte) años un pedido de extradición por estos delitos.
¿No habrá llegado la hora de justicia para Cordero?
Tomado de la Revista Caras y Caretas, Nª 182 del 4 de febrero de 2005.
miércoles 25 de abril de 2007
Negó todo y no está arrepentido de nada
EL TERRORISTA DE ESTADO MANUEL CORDERO
DECLARÓ ANTE LA JUSTICIA BRASILEÑA Y NEGÓ HABER PARTICIPADO DEL PLAN CÓNDOR
Roger Rodríguez (La República)
Dijo que sólo fue "analista de información" y que hoy Uruguay está gobernado por "terroristas". Se presentó vestido de blanco y en sandalias. Estaba esposado y custodiado por cinco policías armados. Se dejó la barba. Negó toda relación con los asesinatos de Michelini y Gutiérrez Ruiz.
Tampoco admitió haber operado en el centro de torturas Automotores Orletti. Afirmó que había sido indultado por Menem, que Sara Méndez era una terrorista y que era víctima de una venganza. La defensa presentará un escrito y en diez días el expediente irá a Brasilia donde el Supremo Tribunal Federal decidirá sobre su extradición.
El coronel Juan Manuel Cordero compareció ayer ante el juzgado de la 2ª Vara en lo Criminal de Porto Alegre, ante el cual negó haber participado en la represión de uruguayos en Argentina en el marco del Plan Cóndor y pidió ser llevado a la cárcel de Santana do Livramento para poder ver a su familia.
El militar retirado, requerido por la Justicia Federal argentina por crímenes de lesa humanidad sólo reconoció haber sido un "analista de información" de la inteligencia militar uruguaya y negó toda participación en los asesinatos de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz y otras víctimas del Plan Cóndor.
Cordero dijo desconocer la existencia del Plan Cóndor hasta el año 2001 cuando fue requerido por primera vez por la Justicia Federal argentina y argumentó que el gobierno de Carlos Menem lo indultó junto a otros militares, aunque evitó decir que ese decreto fue luego declarado inconstitucional.
Las declaraciones de Cordero serán complementadas ahora por un escrito que la defensa deberá presentar en un plazo máximo de diez días y el expediente será derivado entonces a Brasilia, donde el ministro Marco Aurelio de Mello, del Supremo Tribunal Federal, estudiará el caso para emitir su fallo.
DE BLANCO, SANDALIAS Y ESPOSAS
Juan Manuel Cordero ingresó al tribunal judicial ubicado en el Parque Armonía en el centro de Porto Alegre a las 17.10 horas de ayer. Llegó vestido con camisa y pantalón blancos y calzando sandalias. Se había dejado la barba e iba esposado al frente y escoltado por cinco policías federales armados, según narró a LA REPUBLICA el activista Jair Krishke (Movimiento Justicia y Derechos Humanos de Porto Alegre), presente en la audiencia.
El interrogatorio del juez subrogante duró hasta las 18.03 horas, tiempo durante el cual Cordero permaneció esposado. Solo se le liberó momentáneamente de las esposas para que pudiera firmar su declaración junto al abogado de oficio por el que se hizo representar en la instancia.
Las primeras preguntas del juez refirieron a su vinculación con el asesinato de Michelini y Gutiérrez Ruiz en el que Cordero negó toda participación. Lo mismo dijo ante las demás acusaciones, incluso cuando se le interrogó sobre su presencia en el centro clandestino de torturas Automotores Orletti de Argentina.
El militar solo admitió haber sido un "analista de información" y afirmó que no actuó en ningún operativo. Dijo que sólo trabajó siete meses en el tema y que jamás tuvo a ningún otro militar bajo su cargo, como modo de negar toda eventual condena en su condición de mando durante la dictadura.
URUGUAY GOBERNADO POR TERRORISTAS
El coronel Cordero sostuvo que durante su función como "analista de información" en los años setenta investigó dos secuestros realizados por un grupo guerrillero en Argentina, uno a un gerente de Pepsi Cola que se vio frustrado y otro a un "francés" de apellido Hart, que compraba lana.
Cordero indicó que en esos operativos los terroristas hicieron diez millones de dólares que iban a utilizar en atentados en Punta del Este. El militar no dio más datos sobre lo ocurrido con ese grupo de uruguayos en Orletti, su traslado ilegal a Uruguay, su desaparición y el destino dado al dinero recuperado.
Cuando se le preguntó sobre el secuestro de Simón Riquelo, dijo que su madre, Sara Méndez, era una terrorista y que el hijo vivía en Buenos Aires. Declaró que como investigó el caso del dinero de los secuestros es que ahora se quieren vengar de él acusándolo de todos esos crímenes.
Cordero dijo que viajó a Brasil en 2004 porque su casa era "escrachada", apedreada y baleada y resultaba evidente que el Frente Amplio ganaría las elecciones para instalar un gobierno "dirigido por terroristas". No hizo alusión a su fuga del país cuando era enjuiciado por un delito de "desacato con ofensa".
Gerardo Gatti Antuna
Desaparecido el 9/6/76
Tenía 45 años
Gerardo junto a Washington Pérez, en el CCD Orletti. El diario de la fecha está para demostrar que había sobrevivido la tortura. |
Gerardo Gatti era un conocido dirigente sindical uruguayo. Estaba casado y tenía tres hijos, Daniel, Gabriel y Adriana. Adriana, fue detenida-desaparecida posteriormente. La familia se había mudado a Argentina en 1973. Gerardo fue uno de los fundadores de la CNT y formó parte de su primer secretariado; fue dirigente de la Resistencia Obrero Estudiantil (ROE), la Federación Anarquista Uruguyaya (FAU) y del Partido por la Victoria del Pueblo. Gerardo es secuestrado por fuerzas militares argentinas y uruguayas en un operativo que se realiza en su casa del barrio Belgrano. Fue llevado al CCD Automotores Orletti, donde fue visto por varios sobrevivientes. Estando allí se le sacó una fotografía para indicar que estaba con vida, tres de sus torturadores, los oficiales uruguayos mayor Nino Gavazzo, capitán Manuel Cordero y Aníbal Gordon, proponían pedir 2 millones de dólares para dejarlo en libertad. Para efectuar esta extorsión secuestraron en varias ocasiones a Washington Pérez, un compañero de Gatti, quien querían que actúe como intermediario. La extorsión no funcionó y supuestamente Gatti murió en Orletti a consecuencia de la tortura. |

Definiciones de un compañero
por Gerardo Gatti
Buenos Aires, junio/ julio de 1975
El poder de la burguesía se sintetiza y fusiona en el Estado. No hay posibilidad de transformar la sociedad sin destruir ese Estado burgués, y porque luchamos por una sociedad sin clases sociales queremos que se elimine todo aparato burocrático del Estado, toda separación entre gobernantes y gobernados. Los privilegiados de todos los tiempos y de todos los tipos, horrorizados, ante la posibilidad de perder sus privilegios siempre han dicho que esto es imposible. De la misma forma que antes se decía que el mundo era chato o cuadrado.
Nosotros creemos que también en lo que se refiere a la administración política de la sociedad se debe terminar con la propiedad privada, terminar con este orden donde unos mandan y otros obedecen. Consejos y federaciones de comités obreros, de vecinos de barrio; comunas o consejos rurales de campesinos han sido distintas formas a través de las cuales los trabajadores se han organizado para defender los procesos revolucionarios contra la contrarrevolución interna o la agresión externa y para administrar, ordenar y conducir el conjunto de la vida social. A partir de estas bases es como entendemos se deben estructurar los organismos sociales. Efectivo poder de los trabajadores, la mayor gestión directa, la menor representación indirecta, ningún tipo de diferenciación salarial, ningún tipo de prebenda o privilegio. Eso es lo que entendemos por poder popular.
Nada de esto es invento nuevo. Es por estos ideales que en varias partes del mundo los trabajadores han hecho revoluciones, celebrado victorias y sufrido derrotas. Y desde hace más de un siglo hombres provenientes de la clase obrera y otros que sin provenir de ella se habían puesto realmente a su servicio, organizaron conspiraciones, redactaron manifiestos, juntaron fondos para la causa obrera, desarrollaron la solidaridad. Se fue sintetizando la experiencia y los trabajadores fuimos encontrando explicaciones a nuestras desgracias.
Sin conocer esa historia, sin haber leído esos libros, aún sin conocer esas explicaciones, en todo el mundo todos los días millones y millones de seres humanos que sufren la prepotencia, quieren la igualdad; quienes tienen hambre anhelan comer, quienes pasan frío y no tienen techo, quisieran tener una casa y un abrigo, quienes sufren la humillación, buscan fraternidad, quienes se saben ignorantes aspiran a una escuela, por lo menos para sus hijos.
En forma muchas veces vaga, dándole a veces denominaciones distintas, la mayoría de la gente que conoce padecimientos, dictaduras, desdichas, despotismo, pobreza, aspira al bienestar, a la solidaridad y al entendimiento entre los humanos.
No es ninguna razón de alta política de Estado, o de gobierno, de partido o de organización, de grupo o de movimiento donde está el origen primero y la razón de nuestra lucha. Ese origen está en el dolor y el anhelo de esa gran humanidad de la que forma parte nuestro pueblo.
Porque sabemos que el hombre es un ser social, queremos que desarrolle su capacidad y la ponga al servicio de la sociedad, porque queremos que todas las decisiones que incumban a la sociedad se asuman y resuelvan en forma social, porque queremos que la riqueza no sea individual o de unos pocos sino social, de todos, por eso nos llamamos Socialistas.
Porque confiamos más en el acuerdo que en la imposición, en el conocimiento que en la coerción, en la libertad que en la autoridad. Por eso somos libertarios.
Pero ya hemos ido aprendiendo que a veces las denominaciones son engañosas. Por eso no nos dedicamos a pegarle etiquetas a la lucha de los oprimidos. Puede haber gente que llamándose en forma parecida no sepa bien lo que quiere, y hay también quienes con otro nombre, o a veces hasta sin saber darle nombre, buscan lo mismo.
A todos los que sin mezquindades, a su manera y en su medida luchan por estos ideales, los llamamos compañeros.

