La prensa peruana y el debate público tienden a enfocar la problemática de Camisea en términos meramente económicos. Se discute sobre el destino de los millones de metros cúbicos de gas que diariamente salen de la planta de Malvinas y se inyectan a los gasoductos que van, vía Lima, Pisco y Melchorita al mercado interno y a la exportación. A medida que se anuncian y se construyen nuevos gasoductos -como el LOG SUR o el Gasoducto Andino Sur- el único problema, aparentemente, es determinar qué regiones (o países) recibirán el gas, a qué precio y cuántas regalías pagarán las empresas que se lucrarán de ellas. Pero tras las cifras, entre volúmenes y porcentajes, existe un territorio extenso que es la cuenca del Bajo Urubamba. Los pueblos nativos que la habitan, así como la complejidad de ecosistemas y áreas protegidas de relevancia mundial son repetidamente ninguneadas.
Este artículo tiene por objetivo proporcionar y visibilizar la magnitud de los impactos - presentes y futuros - generados por la puesta en producción de los lotes que gravitan en torno al proyecto Camisea. Sucede en Perú que Camisea es percebido por la población como un punto concreto en un lugar distante – y desconocido – de la selva. Pocas personas, ni siquiera la población afectada, entienden la magnitud territorial de los millones de hectáreas afectadas por la “gasificación” del río Urubamba. En efecto, la interconexión de los lotes 56 (Pluspetrol), 57 (Repsol) y 58 (Petrobras) con el lote 88, con su planta de fracionamiento de Malvinas, así como el posterior transporte de gigantes volúmenes de gas a diferentes puntos del país y del mundo, significará un cambio irreparable para los ecosistemas y el modo de vida de los pueblos del Urubamba.
Los efectos de esta industrialización ya se sienten y han modificado las condiciones de vida de las comunidades. Pero los lotes se encuentran todavía en una fase germinal de desarrollo. Las compañias que los operan, llevan un lustro explorando sus entrañas y en los últimos meses ya han arrojado satisfactorios resultados. Habiendo descubierto reservas probadas de gas, hemos entrado en la cuenta atrás para la apertura desenfrenada de decenas de pozos en cada lote, el tendido de kilómetros de ductos, la ampliación de depósitos de almacén y la construcción de nuevos y gigantes gasoductos para exportar las riquezas descubiertas. Y con esta industrialización, el destino de las comunidades quedó, sin saberlo, atrapado para siempre dentro del complejo industrial.
En el Lote 88 se iniciaron operaciones con la entrada de Total y Shell en la década de 1980 y se contiunaron en 2003 con el Consorcio formado por Pluspetrol (Argentina), Hunt Oil (EUA), SK Energy (Corea), Repsol YPF (España, EEUU), Tecpetrol (Argentina , Perú)y Sonatrach (Argelia). Existen varios pozos en operación como los de la plataforma San Martín y Cashiari contectados a través de ductos y línea eléctrica. La planta Malvinas es un complejo petroquímico donde se separa el gas, licuados de gas y las aguas de formación. Tiene un aeropueto con vuelos diarios a Lima y un puerto fluvial con una intensa actividad de lanchas con destino y regreso de Sepahua y Atalaya, donde se está construyendo un puerto y zona de descarga. Testimonios del pueblo en contacto inicial Nahua, revelaron que Pluspetrol avanza por zonas vírgenes en el interior de
Poco tiempo después de la puesta en marcha de Camisea, se iniciaron las actividades en los lotes vecinos. A continuación resumimos parte de la información sesgada y dispersa de la que se ha tenido acceso a través de los Estudios de Impacto Ambiental disponibles en la red. Es preciso destacar que las comunidades matsiguengas, kakintes, ashaninkas, nahuas, nantis y campesinas, no conocen y entienden el lenguaje técnico de los mismos .
En 2003, el Gobierno peruano inició un proceso licitatorio para entregar el lote 56, así como también una serie de modificaciones legales para cambiar el destino de la producción del gas producido en este lote. Como se verá más adelante, una serie de leves retoques en el contrato, facilitan que la empresa concesionaria pueda exportar el gas en lugar de destinarlo al consumo interno. Este hecho ha generado indignación y ha sido el motor de las movilizaciones por el gas en 2010. La empresa adjudicataria del lote, fue – ¡oh, sorpresa!- la misma que la que operaba en Camisea.
En 2005, Pluspetrol, como líder del consorcio formado por Hunt Oil, SK Corporation, Sonatrach y Tecpetrol y Repsol YPF inicia las actividades en el lote 56. Este bloque, un rectángulo perfecto que afecta a
Las actividades previstas comprendían un estudio sísmico de 2D y 3D, la perforación de 12 pozos dirigidos a partir de tres plataformas (Pagoreni A, B y C), el tendido de ductos para conectar estos pozos con la planta de Malvinas, así como la ampliación de dicha planta, triplicando su capacidad,[3] con el fin de poder recibir y procesar el gas y condensado extraído de los pozos. Además, se requirió el tendido de una línea eléctrica para alimentar la energía de las máquinas de perforación de los pozos.
Posteriormente, el gas producido de este lote se transporta hacia la costa, pero a diferencia del lote 88, que llega una parte a Lima para consumo interno, el gas del lote 56 abandona el país en el puerto de Melchorita. La empresa Perú LNG, se encarga de licuarlo para los barcos que lo acercan a mercados más devoradores de energía, como México, Estados Unidos y Europa.
El Estudio de Impacto Ambiental fue observado por la sociedad civil que solicitaba, a cada punto observado, la correspondiente respuesta del Ministerio de Energía y Minas. Se cuestionó por ejemplo, que no se informara de las coordenadas de las líneas sísmicas y el hecho que éstas excedieran la superfície del lote 56, afectando zonas aledañas. También se criticó el deficiente manejo de residuos peligrosos, los cuales, con una cantidad de 245 toneladas generadas en las distintas fases de operación[4], añadidos a las 1,875 toneladas de residuos no peligrosos, generaban “altos riesgos de impactos ambientales y humanos durante el transporte en helicóptero desde los lugares de perforación a Malvinas, por barco desde Nalvinas a Pucalpa por los ríos Urubamba y Ucayali, así como vía terrestre desde Pucalpa a Lima”.[5]
Pero el proyecto sigue su curso, y sin muchos cambios en la redacción, Pluspetrol consigue la licencia para iniciar operaciones. En febrero de 2005, el Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA) y
En 2010, se inició la perforación del Pozo Mipaya, vecino a Comunidad Nativa de Kinteroni y en 2011 se inicició la conexión de ductos para conectar este pozo con los lotes 57 y 88.
Lote 57 (Repsol YPF)
Repsol y Petrobras son socias en el lote 57[7], una extensión de
El lote 57 limita al sur con los lotes 56 y
En 2006, Repsol inició su primera fase de prospección sísmica 2D con un total de
La logística relacionada con los trabajos sísmicos en un área tan boscosa como remota fue compleja y requirió de la movilización de una gran plantilla, alojada en el Campamento Base de Nuevo Mundo, y tres subcampamentos más. Por el río Tambo
La exploración sísimca afectó de lleno las mencionadas Reservas Comunales Machiguenga y Asháninka. Al respecto, Repsol precisó en sus Estudios de Impacto Ambiental que “aún cuando la definición y entrega del Lote 57 es posterior a la creación de
En 2008 perforó su primer pozo con éxito, el Pozo Kinteroni, del cual en 2009 ya declaró haber encontrado reservas comerciales de gas. Como se verá más adelante, en estos momentos Repsol está construyendo casi
Lote 58 (Petrobras)
EI lote 58 es la última pieza del rompecabezas del gas en el río Urubamba. Pertenece a la brasilera Petrobras , la cual también proyecta un historial de conflictivas operaciones en todo el continente.[9] Este lote, está ubicado en el distrito de Echarate, provincia de
A pesar de ser la última en tomar tierra en el Urubamba, esta empresa ha acelerado sus operaciones y en estos momentos ya proyecta construir un gasoducto para comercializar las reservas descubiertas. En 2007, le aprobaron el Estudio de Impacto Ambiental para la prospección sísmica y perforación exploratoria. Cientos de kilómetros de selva fueron intervenidos para tal operación.
En 2009, Petrobras perforó su primer pozo, el Urubamba 1X, el cual recibió elogios del presidente de Perupetro, Daniel Saba : “Estamos muy optimistas con los resultados del pozo Urubamba y de las otras estructuras que faltan perforar pues el nivel de éxito exploratorio en esta zona es de 80%”, sin embargo precisó que la intención del gobierno de renegociar las regalías del contrato, hasta el momento apenas un 5%. La voluntad del nuevo gobierno sería elevarlas hasta por lo menos un 14%.[10] Negociación aparte, está claro que Petrobras ha encontrado condiciones de negocio en la cuenca urubambina. En 2010 perforó con éxito otro pozo, el Picha 2X 8T, donde encontró gas condensado. En el primer semestre de 2011, Petrobras ya había abierto nuevas líneas sísmicas 3D en
Gas o biodiversidad, lo uno o lo otro.
Los lotes 88, 56, 57 y 58 encajan como piezas de un puzzle imaginario en los mapas de Perupetro, aunque por desgracia la imaginación puede convertirse en realidad para los pueblos del Urubamba. Como se ha visto, la puesta en operación de los proyectos productivos de cada bloque, representa la industrialización de todo este territorio, que .por su valor ecológico ha sido reconocida como uno de los 25 hot spots mundiales en biodiversidad por
Existe además, un significativo sistema de áreas protegidas que deberían garantizar la conservación de esta biodiversidad. Sin embargo, hemos visto la enorme huella territorial que imprimen las compañías en el desarrollo productivo de sus respectivos lotes, los cuales franquean las líneas, cuando no las penetran, de estas áreas protegidas.
El establecimiento del Parque Nacional Otishi, al igual que las Reservas Comunales Machiguenga y Asháninka, tienen su origen en la creación de
Las Reservas Comunales Machiguenga y Asháninka fueron establecidas con el objetivo principal de garantizar la conservación de la diversidad biológica en beneficio de las comunidades nativas ubicadas en las reservas. Al interior de estas reservas comunales no pueden establecerse centros poblados ni la expansión de actividades agrícolas, pecuarias o la extracción forestal maderera.
A parte, todas estas áreas cuentan con una Zona de Amortiguamiento que corresponden a “la superficie de
El lote 56 se superpone en
[1] Realizador del documental Alerta Amazónica (http://alertamazonica.wordpress.com)
[3] 440 MMSCFD a 1160 MMSCFD, Gerencia de Fiscalización en Hidrocarburos 6Informe de Supervisión y Fiscalización JUNIO - 2006
[4] 20 toneladas de residuos sólidos peligrosos durante la fase de exploración, 50 toneladas durante la fase de perforación, 25 toneladas durante la fase de construcción y 150 toneladas durante la fase de
expansión de la planta Malvinas ( ERM, 2004: 2-60, 6-243)
[5] ERM, Perú S.A , Evaluación del Estudio de Impacto Ambiental y Social del Lote 56 (Proyecto Camisea),.PlusPetrol Perú Corporación S.A., Noviembre 2004
[7] Repsol (operadora) tiene el 53.84%, mientras que Petrobras el 46.16% . Roberto Díaz, Kinteroni Project, Peru Field Trip 2010, Repsol YPF, 2010
[8] DOMUS, Estudio de Impacto Ambiental Semidetallado Ampliación de Líneas en
[9] Recopiladas en el libro LEROY, MALERBA, coord. Petrobas: Integración o explotación? . Fase/Projeto Brasil Sustentável e Democrático, Río de Janeiro, 2005
[10] “Perupetro y Petrobras modificarán el contrato del Lote
[11] Mediante el escrito N° 2112259 de fecha 12 de julio del 2011, el representante legal de la empresa, solicit6 la evaluaci6n del Plan de Manejo Ambiental Cambio de Ubicaci6n de Pozo 82 del EIA por Pozo Exploratorio PICHA 5XP
[12] Http://www.uicn.org
