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03 Abr 2012

El totalitarismo lo es por pasar por desapercibido

Escrito por  autonom
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El disfraz demócrata del liberalismo revela su verdadero rostro, el del totalitarismo sustentado en el espectáculo.

El totalitarismo se puede caracterizar por su extensión a todos los rincones de la sociedad, a la criminalización del más pequeño disenso de la postura oficial, el estado de sospecha continuado sobre quienes practican la disensión y la invasión interior del individuo para paliar el inevitable hecho de la individuación.

Las palabras del conseller d’Interior, Felip Puig, después de la huelga son aclaradoras. Ya lo habían sido antes, pero cuando su medio de propaganda oficial, TV3, le ha ofrecido un espacio para extenderse lo ha aprovechado machacando nuestras conciencias con su ideología liberal.

Ha hablado del resto de ideologías no liberales, entre ellas el anarquismo, como si no existiesen o fueran ajenas al mundo en que vivimos. Su pretensión de que comulguemos con su ideología es totalitarista a todas luces. Es incapaz, como la mayoría de su Gobierno, de mirar más allá de su posición de clase. Una clase que por cierto no es mayoría.

Ha pretendido, como suele hacer, que las acciones del día de la huelga se sustentan en esxs delincuentes habituales que están en todos lados importunando la sacrosanta democracia. Él sabe bien que cada vez hay más chavalxs con ganas de actuar y expresar la rabia acumulada de un sistema de relaciones podrido. Un sistema, por cierto, que a gente como él le viene muy bien. Pero resulta que esta vez otra mucha gente ha estado en las calles contribuyendo al caos y a la facilitación de los disturbios. Gentes de distintas procedencias, también de CCOO por cierto. Su intención de delimitar una linea de buenxs y malxs es ficticia y totalitarista, además de interesada, puesto que busca claramente criminalizar las protestas activas y castigar la posible extensión de la acción en el plano de lo real, no del imaginario y simbólico. Sus propuestas de cambios legislativos, sus incoaciones a lxs jueces a interpretar de la forma más dura posible las presuntas acciones o intenciones de lxs imputadxs, sus órdenes de dureza policial, se escudan en la defensa de algo tan abstracto e ideal como la ‘gente normal’. Y precisamente sus palabras tienen el objetivo de normalizar (es decir rechazar la acción que no les interesa) a lxs que durante la huelga han compartido el sentimiento de alegría por la interrupción de la circulación normal de la mercancía autoritaria y delimitar una línea divisoria que haga de cortafuegos entre lxs que han usado la acción destructiva y lxs que la han jaleado y apoyado. Por eso es totalitarista, porque busca también culpar a lxs que no actúan, a lxs que entienden la destrucción que aconteció. Trata de invadir la interioridad imponiendo por la ley y la fuerza sus baremos valorativos. En esa línea va la acusación que hacen de CGT y CNT. O con nosotrxs o con ellxs. No hay posturas intermedias razonadas.

El atuendo siempre ha sido otro elemento que las distintas policías del mundo han usado para incriminar a sospechosxs. Ahora intentarán hacerlo con las capuchas, bragas del cuello o pasamontañas. Quien sabe si gafas de sol, riñoneras, mochilas, determinadas chaquetas, pantalones… La sospecha se cierne sobre determinada gente. Una sospecha que se intenta extender a ‘lxs normales’ para que ejerzan también de policías. Esto último es un hecho que Felip Puig ya alentó antes de la manifestación diciendo que ‘lxs normales’ identificasen y se enfrentasen a ‘lxs violentxs’. Lástima para él que no saliese como quería. Lxs identificadxs fueron en este caso lxs secretas, como muestran algunos videos que circulan por la red, que tuvieron que poner pies en polvorosa.

Por suerte, no todo el mundo comulga con ruedas de molino cada vez más difíciles de tragar. Y eso que medios de propaganda no les faltan... Porque su forma de vida no es la nuestra. Porque sus valores no son los nuestros. Porque su posición no es la nuestra. A nosotrxs nos importan más las personas que los bienes. Nosotrxs rechazamos muchas de las necesidades que continuamente nos imponen para poder desarrollar el valor del capital y obtener beneficio. Nosotrxs entendemos y rechazamos la relación, por más indirecta y disimulada que se intente vender, entre la economía capitalista y la explotación, la desigualdad y la miseria. Porque nosotrxs queremos vivir bien con lxs nuestrxs y no queremos acumular bienes para seguir perpetuando nuestro poder. ¡¿A alguien le suena el apellido Puig en este pais?! No todxs ambicionamos escalar la montaña del éxito y el reconocimiento profesional-productivo-institucional.

Hace tiempo que no nos creemos sus historias. De hecho lo hicimos mientras no pensábamos. Para nosotrxs, prensa, jueces, policías y políticos, entran todxs en el mismo saco del mantenimiento de la injusticia social.
La próxima daremos más fuerte.

Modificado por última vez en Martes, 03 Abril 2012 23:24

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